Código postal

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Cuento seleccionado en la convocatoria “Todos Somos Teresa”

Había soñado que al despedirme me abrazaba fuerte y por más tiempo de lo habitual. Cuando terminó, el abrazo su sonrisa me expresaba un gracias. Al despertar escuché el sonido del avión que pasa exactamente a la una de la mañana. Llevo seis años contemplando su sororidad y me pregunto: ¿Adónde irá? ¿Quiénes estarán en el aeropuerto a estas horas de la madrugada? ¿Estarán emprendiendo un viaje de negocios, un nuevo comienzo académico, unas vacaciones, viviendo una despedida o en el mejor de los casos preparándose para una bienvenida en lugar de dormir y soñar? Ellos sueñan diferente.

Me levanté de la cama, me acerqué a los cristales, y por unos segundos, vi las luces intermitentes del avión. Después se perdió en lo anónimo para mí, pues yo nunca he viajado en uno. Caí en la cuenta que había fallecido hace unas semanas, regresé a la cama, abracé mi almohada y el llanto se manifestó. Lo que muchos cuentan me había pasado, se había revelado en uno de mis sueños, un deseo se tornó realidad, un deseo cumplido sin lanzar una moneda a la fuente, un deseo cobró vida sin la necesidad de esperar horas a que la primera estrella exclame su gracia en el cielo.

Días después intenté soñarlo. Me dormía pensando en usted, veía sus fotografías, lo evocaba en todas las formas posibles. Una y otra vez lo intenté, noche tras noches, pero fallé, lo único que seguía y sigue siendo seguro es el vuelo de la una de la madrugada. Llegué a la conclusión de que aquél hermoso sueño había sido la despedida ¡mentira…mentira! Es mentira que el inconsciente tenga algo que ver, pues las ganas que tenía de un reencuentro seguía siendo consistente ¿por qué no sucedía?

¿Sabe? La vida está siendo muy difícil, hay una pandemia, me pregunto si desde donde se encuentra puede ver todo lo que está pasando aquí, sinceramente espero que no. Le cuento rápido: hay un virus que está acabando con la vida de las personas, sobre todo con los que no tienen una buena salud, dicen que nos lo transmitió un murciélago. Llevamos meses en cuarentena arrinconados en nuestras casas, no podemos salir, solo salimos a realizar lo más indispensable y cuando sales a las calles debes de traer un cubrebocas para protegerte a ti y al otro, es una locura, es muy triste, sobre todo en las zonas metropolitanas.

A mí me gusta estar en casa, salvo que paso muchas horas frente a una computadora.

Cambiando de tema, no logro acostumbrarme a su ausencia, sé que nunca lo haré, no quiero que se ponga triste por esta carta, pero no me mutilaron el cuerpo cuando dejó de respirar, me mutilaron el alma. Sigue aquí en las lunas de octubre, sí, la luna de octubre como su canción favorita es la metáfora perfecta para volverlo a ver. Usted es la raíz de mi árbol espiritual, bueno, basta de tanta nostalgia, no quiero agobiarlo porque de verdad espero que donde esté se encuentre feliz.

No me gustan las relaciones humanas a distancia, dejan de ser humanas. Por otro lado debería de ver todo lo que uno puede encontrar aquí, el internet es un caldero muy atractivo. Una vez navegando, investigando información, se me ocurrió buscar vista del cielo, esperaba encontrarme con un panorama y hacer un zoom, bueno un acercamiento para ver si lograba encontrarlo, pero los resultados no fueron buenos. Entonces googleé (así se le dice cuando escribes en la computadora lo que vas a buscar en internet) familiares en el cielo y el resultado más cercano fue el de un hotel llamado “Hotel el Paraíso” con el slogan “Para recordar después de la muerte”. Intenté de diferentes formas; buscando a los abuelitos, cómo contactar a los seres queridos que han partido…intenté e intenté hasta que días después me apareció un anuncio con el nombre CORRESPONDENCIA AL CIELO, vaya algoritmo y vaya sorpresa. Di click y su perfil decía que solo tenías que llenar un formulario y realizar un pago con tarjeta, así nada más, sin una introducción de persuasión o una frase emotiva.

Debería de ver que formato tan solemne el cual le da credibilidad; nombre del destinatario, sexo, parentesco, aproximadamente cuándo falleció, razón de la búsqueda, escriba un recuerdo que solo ustedes saben (mínimo 600 caracteres), confirme el recuerdo, adjuntar fotografía para que la búsqueda sea más rápida, adjuntar otro tipo de material, realicé el siguiente reCaptch necesitamos asegurarnos de que no sea un robot, adjuntar carta. Abuelito, no sabía que escribirle, me intriga saber cómo es donde está, si está con mi abuelita… aunque conociéndolo no creo que me lo diga, y tal vez no esté permitido revelar esa información, entonces por hoy solo diré que es la persona más influyente en mi vida espiritual, creo que ya se lo había escrito, me aportó los valores que definen mi persona y aunque sus últimos minutos de vida los pasó a mi lado no tuve la fortuna de decirle gracias. ¿A quién vio? ¿Quiénes eran las dos personas que vinieron por usted?

Al siguiente día revisé en la página el estatus de mi carta; en camino, supuse que aún no lo encontraban o en el peor de los casos esto era una estafa. Nueve días después el estado de mi carta cambió a entregado, estaba en una disyuntiva ¿Ya había recibido y leído mi carta? O ¿Ya me había contestado? O ambas. Abrí mi e-mail: mis ojos se posaron en la letra cursiva más bella y elegante que he visto, era la de usted, la misma letra con la que firmó mis boletas de calificaciones cuando cursé la primaria, ¿se acuerda?

Hija, eres la primera persona que me escribe después de mi partida: Gracias.
Que no te asombre tanto eso del internet, deberías de ver lo que pasa después de la vida, el tiempo se cuenta diferente, a decir verdad, no se cuenta. Hace mucho tiempo que no escribo, dame unos días para volver a la práctica. Escribe cuando gustes, ya conoces el código postal.
«La muerte no existe, la gente sólo muere cuando la olvidan; si puedes recordarme siempre estaré contigo»
Firma: Tu abuelito Pillito

Con un nudo en la garganta y en el corazón lloré mientras lo leía, volví a releer la carta una y otra vez, hasta que mi memoria enmarcó cada una de sus palabras, también imprimí en tinta y papel su correspondencia. Hoy es la segunda carta que le escribo, me sigo preguntando cómo será allá, bueno, además del tiempo. Le adjunto la última canción de uno de sus artistas favoritos, la acaba de sacar hace unas semanas y está bien bonita, me recuerda mucho a usted. Por cierto ya es temporada de chicatanas, hoy atrapé algunas solo para revivir un poco el pasado, después las dejé volar algo que nunca quiero hacer con su recuerdo.
Firma,
Teresa

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