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Cómic por Daniel Valdez Puertos.

Un pequeño comentario  de nuestro editor, Alexander Ganem:

A decir del gran Armando Bartra, la alfabetización en nuestro país se construyó a través de las historietas, producciones que hoy están en franca retirada. No es inusual escuchar en el presente declaraciones  que hablan de la muerte (no solo) de la historieta mexicana. El franco avance del monopolio televisivo y las plataformas virtuales no deja duda de ello. El tiempo de ocio es definido cada vez más claramente por este monopolio visual absorbente y, como señala Bartra, poco o ningún lugar queda para la “historieta como regocijo intimista”. A pesar de esto, o precisamente por ello, la historieta y lo que de ella queda, se ha convertido para sus autores contemporáneos en una tarea reflexiva acerca de las raíces de su propio quehacer artístico, y en una exploración de las memorias constitutivas de su identidad personal o de las colectividades que los subsumen; pero fuera de la mercantilización de la propia memoria y los recuerdos, y muy a pesar de la lógica valórica que impele a una constante reactualización neurótica al mundo de las mercancías simbólicas. El fragmento que presentamos arriba, propuesta de narrativa gráfica de Daniel Valdez Puertos, se inscribe precisamente en esta línea de reflexividad. Se trata de un proyecto en curso del que el autor nos comparte ahora una parte, haciéndonos recordar que, para muchos de nosotros, la lectura fue, desde pequeños, la lectura de historietas (de ahí que la muerte de la historieta lleve a Bartra a hablar de la muerte de la lectura). ¿El fenecer de la historieta entonces? Solo si el homo legens lo permite. 

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