De utopías distópicas

Introducción
A lo largo de la historia de la humanidad diferentes pensadores han propuesto un orden social que derive en un mundo ideal para todos: a estas posturas se les ha llamado utopías. “La República” de Platón, la isla llamada “Utopía” de Tomás Moro y “La Ciudad del Sol” de Tommaso de Campanella, son algunos ejemplos destacados que dan cuenta de lo que una utopía es.

En 1854, Henry Thoreau escribe “Walden”, esta obra no es fruto de una imaginación desbordada, ni el arduo penar de 29 años de prisión como en otros casos, es la experiencia de vida del propio Thoreau en concordancia con sus ideas.

Lo que se narra en ese libro es el retiro del autor al bosque -su vida-, que transcurre entre la naturaleza y una cabaña construida con sus propias manos. Thoreau experimenta la diligencia y constancia que la faena del campo solicita, realiza también duras críticas a la postura del hacendado y describe el apremio del jornalero; lo más importante será explorar la libertad y armonía al integrarse con lo natural.

Tiempo después, en 1948, inspirado por esta singular experiencia de vida, el psicólogo B. F. Skinner se pregunta si es posible aplicar a los problemas prácticos un análisis experimental de la conducta de tal forma que sea posible controlar el comportamiento de cada ser humano.

En este ensayo se inquiere si las formas de concebir la vida, a la sociedad y la naturaleza humana obedecen a contextos y momentos históricos particulares, de modo que las utopías posibles no resuelven en su totalidad el devenir humano y, por tanto, habrá que reflexionar ante aquellas que pueden dar lugar a situaciones distópicas.

La utopía de Thoreau y su relación con “Walden Dos”
“En la naturaleza esta la preservación del mundo”
H. Thoreau

Con una frase que resulta actual y necesaria, Thoreau nos muestra el avance de la industrialización y la pérdida de la naturaleza. Esta ausencia de espacios ocupados por árboles, plantas y animales, en equilibrio dentro de un ecosistema inalterado por el hombre, también implica la desaparición paulatina de valores y el desmoronamiento de las comunidades tras la búsqueda de la satisfacción personal y el lucro, que sin importar las consecuencias explota las entrañas de la tierra.

Thoureau era un antiesclavista en una sociedad que imponía impuestos y dictaba leyes para esclavos fugitivos. Su posición ante tales agravios a la condición humana es: “Si la injusticia –perpetrada por la ley o un gobierno– … es de tal naturaleza que requiere que uno sea el agente de injusticia contra otro, entonces, yo digo, rómpase la ley”. (Citado en Newman, 2017).

B. F. Skinner, por otro lado, representa la mente maestra del conductismo. Escribió en 1945 “Walden Dos”, remitiendo a Thoreau, aun cuando su libro no relata el encuentro con la naturaleza y la libertad espiritual en arraigo con los principios de una vida recta, pues el autor se aleja de todo rastro del vocabulario romántico y subjetivo y se centra en lo concreto, aquello que se puede observar del proceder de las personas.

Traza el funcionamiento de una comunidad en la que cada momento, cada espacio, acción y efecto, están sujetos a control y diseñados para realizar determinado acto. Es importante destacar que esta ingeniería conductual es precursora de la sistematización por procesos, ahora en boga dentro de la cultura organizacional dada la garantía de eficiencia, control de calidad y efectividad en la productividad.

El libro, resultó de interés público hasta 1970 cuando esta corriente de la psicología se había posicionado en ámbitos muy diversos, entre los que destacan la modificación de la conducta en humanos, las máquinas de enseñar y la instrucción programada; aquello que parecía un pasaje de la ciencia ficción se convirtió en un hecho plausible (Skinner, 1948).

Las críticas ante la escisión conductista del ser humano provenían de otras vertientes en la psicología, los adeptos al cognitivismo veían en la conducta observable un sesgo inadmisible, la mente existe, las personas aprenden, comunican, expresan y sienten, de tal forma que aquello que ocurre en ellas es mucho más amplio que la conducta en sí.

Utopías distópicas
¿Qué habría sucedido de llevarse a cabo la utopía de Skinner? ¿Qué efectos tendría en las personas el haberse criado aislados de cualquier estímulo del entorno, en aras de garantizar sus necesidades fisiológicas? A la luz de posteriores estudios, es claro cuán importante resulta el lazo afectivo con la madre en las primeras etapas de la vida, pero esto no lo sabía Skinner y de haberlo sospechado posiblemente lo habría negado, cegado por la idea de que aquello que no es observable no existe. Este es un ejemplo de una utopía que en la práctica genera realidades distópicas.

Actualmente, bajo una amalgama de disciplinas “científicas” se desarrolla la neurociencia como un estudio tenaz del cerebro y el sistema nervioso para generar a partir de aplicaciones tecnológicas humanos mejorados. A partir de este enfoque, se prescribe una actitud positiva que raya en persecutoria y se pregona una especie de sociedad, que regida por el número de seguidores llamado audiencia, impone castigos y recompensas. El conductismo existe en la publicidad y en las estrategias de mercadotecnia, existe en la radio y la televisión, y por añadidura sujeta a la manipulación del discurso, se vende como receta para un mundo feliz.

El pensar en la perfectibilidad de las sociedades, de las comunidades, de la existencia, es una actividad necesaria para lograr el acceso a una vida mejor; las ideas, por tanto, obedecen al contexto cultural, histórico, político y económico desde donde se emiten. Están sujetas a sesgos y limitadas en su acontecer, de ahí la importancia de alentar el juicio crítico, la persistencia en el actuar reflexivo y el promover la formación humana como vía para crear sociedades y personas sobresalientes.


Referencias
Ardila, R. (2004) La utopía psicológica: Walden, Walden dos y Walden tres. Suma psicológica. Vol.11. No.2. Recuperado de: https://www.redalyc.org/pdf/1342/134233585001.pdf

Figueroba. A. (2020) Conductismo, historia, conceptos y autores principales. Recuperado de: https://psicologiaymente.com/psicologia/conductismo

Fundación innovación Bankinter (s/f) ¿Qué es la neurociencia? Recuperado de: https://www.fundacionbankinter.org/ftf/tendencias/neurociencia/que-estudia-la-neurociencia#

Plazas, E. (2006) B. F. Skinner: la búsqueda de orden en la conducta voluntaria. Universitas Psychologica, vol. 5, núm. 2, mayo-agosto. Recuperado de: https://www.redalyc.org/pdf/647/64750213.pdf

Newman, A. (2017) Henry David Thoureau ¿Adelantado a su época? Recuperado de: https://www.vision.org/es/node/5887

Skinner, B. (1948) Walden Dos. Recuperado de: http://www.conductitlan.org.mx/02_bfskinner/skinner/3.%20b_f_skinner_walden_dos.pdf

Thoureau, D. (1854) Walden. La vida en los bosques. Wolfman. Obtenido de: https://www.academia.edu/28273278/Walden_la_vida_en_los_bosques_-_Henry_David_Thoreau

5 comentarios sobre “De utopías distópicas”

  1. Buen articulo para reflexionar sobre los sesgos y el adoctrinamiento que como individuos recibimos de una sociedad con dogmas,creencias,roles y reglas preestablecidos. Y que,pocas veces nos tomamos la molestia de analizar en busca de una mejoría tanto personal como social.

  2. Desgraciadamente es el capital ( y patriarcal) el q impera y pone las reglas a la sociedad y gobierno, desde hace cuatro siglos aproximadamente. Para lograr un mundo feliz y productivo tenemos q romper este sistema al q estamos acostumbrados; dentro de este mismo vivimos la mayoría de los q habitamos este planeta y q la mayoría cree q no es posible cambiar. Y es responsabilidad de algunos de nosotros, los concientes de ello, el comenzar este cambió urgente por el bien común del planeta q habitamos y q dentro de pocos años científicos predicen va a colapsar. La ciencia y tecnología (negada por gobiernos y cápital) debe estar al servicio del bienestar común, y debemos exigirlo como un derecho humano, no de generación de grandes volúmenes de capital. La política debe ajustarse constantemente y rápidamente a los grandes cambios q están surgiendo, también es nuestra obligación y derecho a participar en ella, colectivamente, solo de esta manera se va a lograr el equilibrio entre capital, producción, naturaleza y bienestar, de otra manera estamos condenados a nuestra misma destrucción y esclavitud. Es el momento preciso y urgente de comenzar a actuar.

  3. Excelente ensayo, no invita abreflexionar sobre las posibilidades de mejorar las relaciones entre los individuos de una sociedad, cuestión que no es fácil, sin embargo las utopías son un medio una esperanza. Felicidades.

  4. El ensayo de Ethel Rocha es muy interesante porque reflexiona sobre realidades que aún siguen vivas en la sociedad, en la educación, entre otras y ello se refleja en la vida cotidiana de las instituciones, lo que me invita reflexionar sobre la importancia de desarrollar el pensamiento crítico, las emociones positivas y las actitudes adecuadas para poder construir una mejor sociedad y un gran país, que de verdad nos lo merecemos.

  5. Buen trabajo la utopía es el dueño de los que queremos un mundo mejor .. lástima que siempre tal vez porque así nos educaron somos eurocentricos quiero decir si conociéramos nuestra cultura ancestral veríamos como era la vida y pensamiento de las culturas mesoamericanas . Claro estudiarlas desde una perspectiva indígena no europea.

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