Como entre tinieblas,los tiranos van con máscaras por el reino, 

ellos siendo fastidiosos, las exhiben repintas como unos duques

y en los carnavales, desfilan sus disfraces excéntricos,

allá entre el jolgorio de pomposidad, se enaltecen ante la gente

creyendo poseer las altas virtudes, pronuncian sus palabras engañosas,

tanto que deslumbran y timan a las personas que los idolatran,

metiendo en sus cabezas discursos con quimeras hechizantes;

menos estos sibaritas, que se encuentran en lo subjetivo trastornados,

sus intenciones son patéticas,

la impudicia cometen sin nada de escarmiento,

desiguales se olvidan de lo profesado y

cada vez peor, van descarándose hasta alcanzar la corrompida perdición,

mandan con hostilidad a los esclavos, vapulean sus pudores,

teniéndolos bajo sus prisiones, no los dejan casi ni dormir,

los humillan con tantas groserías y temprano, los arrojan a las cavernas,

rudos son estos dominadores, sólo estropean a los pobres,

tanto que hasta excluyen a los niños desolados;

dejando terrible esta colonia,

toda pesada de inquisición.