En la época antigua,
los africanos eran llevados a las minas de roca,
con reprimendas, mandados iban a penar estos hombres.
Desde temprano, por ordenanza de capataces,
ellos bajaban con picas hasta la recóndita tierra,
para raspar los peñones más duros;
realmente sus existencias se sabían muy hostiles;
todo el día permanecían en los socavones,
hacían sacar chispas al hierro,
moviendo sus cuerpos robustos al ritmo de sus fuerzas,
trabajaban lo pesado con tal de sobrevivir,
menos cuando detenían sus obras y ponían ellos resistencia,
reaparecían los guardias como unas bestias,
quienes resolvían darle cadenazos a estos negros,
les pegaban hasta romper sus venas,
torturaban sus cuerpos míticos,
mal los desangraban y por martirizados,
quedaban derribados estos hombres en la muerte.