Gran caos

El barrio se halla grisáceo;

los moradores allá habitan como sonámbulos,

juntos suelen trabarse mucho hacia la decrepitud.

Yerran ellos en medio de bloques de cemento.

La quietud del día los envuelve en sopor;

así que se entregan a la inanición descarada

y pasa una brisa de hojas secas como si nada.

Las casas iguales perduran desvencijadas,

casi en su totalidad con las ventanas rotas,

entre adentros los jóvenes existen mareados.

A decepción las familias son dispares,

los introvertidos cogen hacia el encierro,

las madres eligen la sala para ver repeticiones.

Esta comunidad a destanto tropieza; ella

desviada se enreda en sus propias telarañas,

quedando varada por lo demasiado que ignora.

Disminuida a rastras lleva virus su gente.

Es el querer estar siempre anémicos y

lo peor viene a ser que esto corrompe, hasta

el pánico que llegamos a reproducirnos con liviandad.

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