Hugo Buendía – Un día cualquiera actuando entre nubes

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He aquí algunos insondables momentos de la vida representada por el onirismo teatral. Se escuchan los taconazos y la prisas sobre la tarima. Se oyen los dónde esta, jálale ahí, ya en cinco, qué pasó con eso. Las butacas están vacías pero se percibe la presencia del público ansioso detrás de las puertas. El olor a madera apolillada y a terciopelo remojado en pinol invade el recinto. El correr, el apuro, los nervios, las risas, el momento. El público comienza a llegar, como un ejército de hormigas desorganizadas que, en la insondable penumbra, buscan por aquí y por allá el número de su butaca. La gente se aglomera en los pasillos, se sienta, piden perdón al pisar a la persona de al lado, se miran de arriba hacia abajo, presumen sus atuendos, leen con atención el folleto con la sinopsis de la obra. Vibran las ansias y el ensueño. Una voz retumba anunciando la primera llamada. Detrás del telón la piel se eriza. Sigue la maquinaria concentrándose en crear el prodigio. El director suda, está nervioso; pero una sonrisa se le dibuja tímidamente entre las comisuras de los labios. ¿Dónde quedó mi labial? ¿Ya están listas las luces? ¡Me anda del baño! Y la segunda llamada retumba. El público sigue tropezando entre los pasillos y los asientos. Los vaivenes y las miradas. Alguien aplaude ansiosamente, ya quiere que comience la función y su tímida ovación se pierde entre el zumbido sibilante del teatro. Las paredes respiran y los balcones comienzan a engalanarse. Todo el edificio comienza a despertar. El telón se va desperezando, ya casi es hora de levantar el vuelo. Las luces se apagan. Hugo, ¿dónde está Hugo? Hugo está ahí, esperando su turno para ver la luz y dejar fluir las palabras y el encanto. Entonces Hugo cierra los ojos, y de inmediato los abre. La visión se ha ido. Todo es un recuerdo de cuando el mundo era el mundo donde nos congregábamos, y podíamos sentarnos a tan solo centímetros unos de los otros, vibrando al unísono. Esta remembranza llueve sobre nuestra realidad pandémica y Hugo Buendía, actor de cine y teatro, nos cuenta sobre su experiencia profesional. En Teresa nos gusta platicar con el vecino, nos gusta cuchichear en medio de la obra, y también nos gusta hacer preguntas para entender esta existencia y sus materialidades. Bueno pues, tercera llamada, ¡comenzamos!

1. ¿Cuál es tu primer recuerdo de infancia relacionado a la actuación?
Mi papá borracho jugando a que era un monstruo: se transformaba en el patio y nos empezaba a seguir con las manos abiertas y gruñendo. Mi hermana y yo corríamos al departamento, íbamos a la recámara a escondernos, y cuando ya no teníamos salida me daba mucho miedo que mi papá me fuera a lastimar por estar ebrio, o que ya no regresara a la normalidad. Así una y otra vez. Ya luego yo lo imitaba cuando estaba solo con mi hermana, hasta que ella empezaba a llorar, y yo me destransformaba, y así fue muchas veces también.

2. ¿Cómo surge tu vocación? ¿Cuál fue el momento decisivo en tu vida para estudiar actuación?
La actuación la viví a los 16 años en el taller de teatro de la Prepa 3 (UNAM), con el maestro Mauro Jiménez, al cual le estoy muy agradecido. Ahí agarré amor a la actuación. Pero cuando de verdad decidí estudiar actuación… eso ya fue de otra índole. Tenía un trauma sobre el futuro. Pensaba que algún día sería un indigente porque me sentía muy desvalido e inútil. Eso me daba mucho miedo, hasta que entré a trabajar a una empresa de registro: era mensajero y mil-usos. Después de año y medio, y mucho estudiar por mi cuenta el software que usábamos en la empresa, ascendí a gerente de operaciones y comencé a viajar por varios estados capacitando personas. Fue entones que me sentí fuerte. Me vi capaz de hacer más cosas de lo que pensaba. Fue cuando deduje que si me iba bien en algo que no me gustaba tanto, podría destacar en lo que sí me gustaba. Ahí decidí -a los 24 años-, estudiar actuación.

3. ¿Qué significa para ti el teatro? ¿Se trata de un simple divertimento pasajero?
Jajajaja, ¿divertimento pasajero? Creo que nunca ha sido eso para mí, tal vez ese sea el problema: tomármelo demasiado en serio. Para mí el teatro, en parte, fue la base para aprender a actuar; lo que sé de actuación se lo debo al teatro, a todos los talleres, compañeros, maestros, libros, universidades dedicadas a él y a las obras en las que he participado. Siempre pensé que para actuar bien debías pasar por el teatro, ahora no lo creo (sólo por no cerrarme a un mayor abanico de opciones), pero sin duda es un camino riquísimo en herramientas. Ya sin divagar tanto, puedo decir que para mí el teatro es un microcosmos del mundo, del país, del capitalismo, tiene facha de paraíso pero está corrompido, las oportunidades no son parejas, hay una élite privilegiada, hay personas bastante ruines en los más altos mandos o puestos de trabajo, etc. Y sí, también está el otro lado, personas que tratan de hacer teatro y dejarse de mamadas. Justo ahora se lleva a cabo una reunión clandestina de representantes de compañías independientes, todos son jóvenes muy talentosos y profesionales. El teatro es como esa relación destructiva que, en verdad, te destruye, pero al mismo tiempo te está construyendo.

Fotografía cortesía de Hugo Buendía

4. En voz de la tía Ansulina que siempre dice: “Te vas a morir de hambre”. ¿Tiene razón? ¿Cómo se vive siendo actor en México?
Tiene razón. Jajajaja. La tiene si tenemos el infortunio de no resistir a una depresión o a todas las veces que pueda venir ese momento, si viene. Abriéndome un poco, te puedo decir que he flojeado en ciertos momentos de mi vida cuando de buscar trabajo se trata, en otros momentos me he aplicado muchísimo, y la verdad no siento que haya sido poco el trabajo que he conseguido, pero veo amigos actores que buscan y buscan, y ahí están, sin dejar de tener proyectos. Desde el 2010 he alternado entre malabar y actuación para vivir. Sobrevivir es el tema, creo que todos podemos de una u otra forma lograrlo; lo bonito es cuando vives de lo que te gusta. Creo que si quieres hacer millones, la actuación no es el camino, pero eso de morirse de hambre es una exageración; creo que se puede vivir plena y dignamente si es lo tuyo, y que a nadie detenga el miedo a la pobreza, para ninguna profesión. A pesar de la sobrepoblación aún me atrevería a decir que “el que busca encuentra”, y esto es cierto también en el mundo de los actores.

5. ¿Dónde te sientes más cómodo, en el teatro, en el cine, en las calles?
Hablando de la comodidad al actuar y tratando de compartir algo de este mundo, sobre todo para los que no están tan familiarizados, diría que en ninguna de las tres debe haber comodidad: actuar es estar incómodo… siempre hay mucho nervio, adrenalina, y debe de haber un grado de incertidumbre, porque si no, todo se torna vacío, preconcebido, plano y aburrido. He escuchado a muchos grandes actores decir que sienten miedo al inicio de un nuevo proyecto. Lo actores somos muy miedosos e inseguros por las circunstancias intrínsecas a nuestra labor: castings, casi nunca hay seguro ni contratos por varios años, etc.

Hablando de la situación en dónde disfruto actuar más, sería actuar a cámara. Actuar ante cámara es lo que ahora me está atrapando. Retomando la anécdota de mi papá borracho siendo monstruo, y luego yo imitándolo, aquí también pongo en juego esa ficción, esa transformación que me coloca en el personaje, pero hay mil personas súper talentosas transformando, literalmente, la realidad. Hay de todo: extras, arte, luces, sonido, vestuario, efectos especiales… es como vivir realmente eso, es impresionante. Pero, al final, yo no me concibo sin haber pasado por el teatro, siempre que pueda seguiré haciendo teatro. Y muy importante también el tema de las calles: improvisando shows con malabares, trabajando de mimo o en el Carro de comedias. Tampoco me concibo sin esta parte, o el performance, o la técnica impro, es pues el ejercicio de confrontar la realidad con tu arte y no esconderte detrás de la pared invisible.

6. ¿Cuál ha sido tu proyecto favorito y por qué?
La Inocencia. Fue la obra con la que egresé de la universidad, la escribió David Olguín desde y para nosotros, también la dirigió. Todo el proceso hacia la concreción de la obra duró como 9 meses hasta que llegó su estreno, y cómo olvidar a los compañeros con los que estudié durante 4 años, torturándonos en la escuela codo con codo; luego el personaje que interpreté, que era un niño ciego; y la nostalgia de egresar de la escuela a la que tanto trabajo cuesta entrar y todavía más mantenerte dentro… Y la obra en sí. Ya sé que no soy el indicado para decir que fue una obra muy buena, pero sí lo fue… bueno, todo en conjunto: la nostalgia, la obra, el director, la familia apoyándote por tu graduación, los amigos… Siempre la recordaré como algo muy especial.

7. Hemos visto que has trabajado con actores y directores de gran calibre. ¿Qué has aprendido de ellos?
El profesionalismo, el compromiso, la dignidad, la consciencia de la realidad, la empatía. También que no todo es bonito en la vida y en el terreno de la actuación tampoco, hay terrenos escabrosos, pero lo que nos saca de ahí es el esfuerzo: en crecimiento personal y laboral. Pero por encima de todo, me quedo con la empatía. No creo que para ser bueno en este negocio necesariamente se necesite, pero la gran mayoría de excelentes actores y directores con los que he trabajado son muy empáticos, se nota en la escena, en el set, en el comedor, en sus pláticas, en el bar, siempre conscientes de los demás, quiero decir, no son súper-héroes y tienen sus lados oscuros, pero eso no me parece que los defina. Sobre todo agradezco a todos los que contribuyen a trabajar sin violencia, algo que ha abundado en esta profesión y en la sociedad, pero poco a poco vamos evolucionando.

8. Tenemos una tremenda duda existencial, ¿cómo es trabajar para una producción de Netflix?
Jajaja pues ahí sí te fallo, no he trabajado en producciones de Netflix estrictamente hablando. He trabajado con los crews que contrata Netflix en México para sus producciones, o en producciones de otras empresas televisivas cuyos productos compra Netflix y están disponibles ahí. Pero bueno, para satisfacer un poco la curiosidad sobre las grandes producciones, trabajé en las series Falco, Un Extraño Enemigo y CDMX (aún no se estrena) que son producciones de Amazon Prime Video, estas sí son producciones directas y grandes.

¿Y qué sentí? Pues me quedé flasheado por el gran presupuesto, por el nivel de calidad que hay en cada una de las áreas, por lo abundante de todo; me tomé y tomé fotos que no me atreví a subir a las redes, sentía que se me subía el ego y eso que no soy ni famoso ni protagonista, jajaja. Luego ya pasan semanas de eso, y hay que volver a la hoja en blanco por nuestro bien mental, laboral y nutricional, ni tan abajo ni tan arriba, llegar al cero para empezar a hacer casting de nuevo y tratar de conseguir otro trabajo.

Fotografía cortesía de Hugo Buendía

9. ¿Cómo te ha afectado la pandemia ahora que espacios como los recintos teatrales están cerrados? ¿Qué has hecho para sobrellevar la situación?
Pues está cañón, creo que he aprendido a ahorrar, sobre todo eso, creo que valoro muchas cosas que antes tenía y ahora no. Me doy cuenta que no necesito muchas cosas, que puedo ser feliz sin muchos apegos; está siendo un gran cambio para mí, introspectivo, en eso he coincidido con varias personas con las que he hablado al respecto, nos está dando tiempo para crecer, sobre todo internamente. También estoy entrenando para correr maratón, correr siempre lo he hecho, mi papá me lo inculcó, pero nunca había corrido tanto en mi vida, ya corrí dos veces 25 km, me faltan 3 semanas más con estos entrenamientos y listo, a correr los 42. Y a los dos meses del inicio de la pandemia más o menos, escribí un monólogo y lo grabé, está en mi Instagram @hhuuggoobbuueennddiiaa como Híbridos (www.instagram.com/tv/CAM-LuvjaFxkBU7HPyp_70FvjNOPkgynhgSTdI0/?igshid=h9li6acn7pn8).

10. ¿Qué le recomendarías a los jóvenes que recién inician su carrera en el teatro o la actuación?
Atiéndanse psicológicamente, lo digo muy en serio, va a ser muy pesado si no se atienden. Creo que para todo el mundo, aunque no se dedique a esto, es pesado cargar con problemas mentales no resueltos. Hay mucho sufrimiento para uno mismo y los demás, pero en este campo es muy necesario el cuidado mental, sino será todo muy complicado porque trabajamos con nosotros mismos, el teatro implica la complicidad con más personas; si ya de por sí es complejo y pesado relacionarte con humanos, lo es mucho más si tienes conflictos propios que te atormenten. Lo digo por experiencia, claro, después de la terapia pude expandir mi aprendizaje, creación y relaciones. Después de eso, aprendan y aprendan, especialmente danza, performance (arte-acción), técnica Impro (improvisación), baile, literatura, canto, música, deporte, practiquen hasta que les sangren los dedos, lean hasta que les aumenten las dioptrías, y así en todo… pero gocen, es hermoso hacer esto, convivir con hacedores y espectadores. Nutran su alma seriamente, pero también dense el tiempo para jugar todo lo que quieran y explorar, que todo lo que aprendan los libere, que no los ate. Equivóquense con toda su fuerza y aprendan, nada es tan definitivo, no sean duros con ustedes mismos. Y cualquier cosa contacten a los actores que admiran, muchos se abrirán y los guiarán.

11. ¿Cuál crees que es el lugar del teatro en el contexto social actual?
Incierto, débil, oscuro, doliente, como muchos sectores de nuestro país, como muchos sectores de minorías desde antes de esta situación. Pero el teatro siempre resurgirá, es algo intrínseco al ser humano, siempre que haya un momento de calma vendrá el arte que nos reconforta.

12. Ante el abrumador asalto de la virtualidad, ¿cuáles son las claves de supervivencia del teatro? ¿Cómo se hace teatro desde la distancia?
Creo que la clave es: dos personas y algún momento de calma donde no tengas que correr por tu vida y uno se ponga a representar y el otro a ver. Si eso existe no morirá el teatro. Podrán cerrarlos, podrán recortar presupuestos, podrá haber pausas largas por aislamiento necesario, pero para que el teatro muera hace falta una ola mucho, mucho más grande.

Y me sumo a los que piensan que grabar teatro no es teatro, ponerlo en pantallas y sólo por ese medio, no es teatro. Tal vez en 5 o 10 años, yo sea parte de ese teatro encapsulado, pero ahora mismo no me lo imagino; el teatro es un ritual humano y necesita presencia, si no, es otra cosa. Y a esa otra cosa no estoy negado, hay que explotar la tecnología con el arte y actuar ante cámaras, a mí me encanta. Entonces yo creo que ahora mismo el teatro como tal, se está gestando para retornar con fuerza cuando nos podamos reunir.

13. ¿Qué le puede decir el teatro a una sociedad en sucesivas crisis y cada vez más complejas?
Lo mismo que le ha dicho siempre, abre los ojos y ve la realidad, no te duermas en tus laureles o en tus negaciones; posibilidades hay muchísimas, como obras, como dramaturgos, como personas. Pienso que el humano es muy capaz y el teatro es la humanidad. El teatro puede ayudarnos, quizá no encuentre la solución, pero puede ser parte del proceso de la solución.

14. Si el teatro puede seguir siendo entendido como el arte de la persona, como dijera Luís de Tavira, ¿cómo se enfrenta a una sociedad de consumidores adoctrinados y paranoicos que se resisten a cambiar en forma alguna?
Creo que el teatro también es un gusto, y habrá personas a las que no les guste, y ya, eso está muy bien, cada quien que viva disfrutando lo que guste. Aunque por lo poco conocidos que son los buenos lugares del teatro, y debido a que muchos están asustados tras presenciar alguna mala obra, yo los invitaría a visitar el teatro El Milagro (https://elmilagro.org.mx/), les aseguro que ahí tendrán una buena muestra de calidad teatral. Ya si no les gusta, no me agredan por favor, ni a mi mamá, y pues nada, todo bien. Ahora bien, hablando de las personas que vibran con el teatro, dudo que no lo hagan precisamente por el cambio que les genera. No puedes gustar del teatro, ver una buena obra y que no te genere un cambio, desde una sonrisa que te cambia la tarde o noche, o una idea que te da para buenas charlas y debates, hasta las ganas de estudiar para subirte un día al escenario y hacerlo tú mismo. El teatro que a mí me gusta hacer y ver, no es el que te quiere cambiar el pensamiento, si no el que te muestra una ficción donde tu mente se dispara y va hacia nuevos lugares, pero no con la intención de juzgarte u obligarte a pensar de cierta forma; pienso que se trata de dar estímulos que causen algo significativo y ello, puede redundar en un acto reflexivo para que cada quien elija libremente su camino.

15. En términos de ejecución actoral, ¿desde qué registros, lecturas, autores, te construyes como histrión?
Raymond Carver. Aunque no se destaca por haber escrito sobre, o para el mundo del teatro, en sus recomendaciones para escritores está puesto mucho de lo que se necesita saber para actuar dentro del realismo, o si lees sus cuentos, es lo mejor para conocer lo que un humano es; sin trucos, lo simple, lo cotidiano, la emoción y reacción auténtica está retratada en esas letras. Nada que ver con el “fast food” que abunda en la actualidad en todos los ámbitos de la vida, también en las series, en el cine y el teatro mismo; hay excepciones claro, pero en general tenemos conflictos obvios y súper manipulados, actuaciones estereotipadas: faltas de alma, de humanidad, de calidad.

Ya me dio por recomendar… con su permiso aquí voy, todo pensando para conectarlo con la actuación:
1) Una película, Nocturno, de Luis Ayhllón. Buenísima.
2) Una serie, Breaking bad. A estas alturas pocos serán lo que no hayan visto esta serie, el dúo protagonista es siempre un formidable ejemplo de actuación.
3) Un libro, Un actor a la deriva, de Yoshi Oida. Es un gran manual de profesionalismo y espiritualidad que versa sobre la actuación.
4) Una taller, Impro, con la maestra Pilar Villanueva. Para cualquier persona, sin embargo, para los actores que nunca hayan tomado impro, lo necesitan. Pilar es una gran actriz y maestra.
5) Y recomendaré un podcast, que no viene mucho al caso pero me parece que hacen una gran labor, se llama Entiende tu mente.

2 comentarios sobre “Hugo Buendía – Un día cualquiera actuando entre nubes”

  1. Sin duda es un chico prometedor y talentoso, tengo la dicha de conocerlo, el teatro es de su agrado al mil… Y no tengo dudas de que su trabajo lo disfruta y seguro llegará muy lejos, su talento y el gusto por lo que hace es un impulso muy grande para triunfar. Saludos !

  2. Felicidades a este muchacho. Lo conocí desde que era un niño, por cierto un niño muy especial. Aplicado en cada cosa que hace, meticuloso, imparable. Si estas quieto, el ya tiene en mente el sgt paso a, seguir. Perfeccionistá y exigente consigo mismo. Realista y verdadero. Así es mi hijo.

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