Caminaron mirando anfibios, disfrutando tal vez el efecto barrera que la sierra ejercía sobre su dispersión. Viviendo y reproduciéndose en ambas laderas, dificultosamente mudándose de una a otra. Como prisioneros felices de una vista celestial. Sumergidos en su proyecto disfrutaron el paisaje.

Senderos verdes, patrimonios culturales, puentes, iglesias, fuentes, molinos y vistas a pueblos serranos, hacían de ese paseo un trayecto también espiritual. Sabían que el lugar necesitaba investigación en la criósfera y zonas de alta montaña, pero su ignorancia en el tema no los ayudaba. Como sea, no podían ignorar la riqueza histórica del lugar y el romanticismo verde de las vistas. Impulsados por un continuo sentimiento de paz y amor por el planeta, que despertaba la Sierra de Guadarrama en ellos.

Sumergieron sus ojos el uno en el otro. Queriendo amarse en piel, prefirieron respetar el entorno. Tal vez la cantidad de Iglesias Parroquiales les provocaba respeto a su calvario.

La Sierra de Guadarrama, encanto de jóvenes, meditación para adultos…silencios lozanos y amores para todos. Cultura en mil colores…pensó el poeta en silencio. Olores a pino silvestre, roble, enebro, encina y piorno, purificaban su aire. Fauna mamífera, ciervos, jabalíes, lobos ibéricos, corzos, gamos, cabras montesas, tejones, varios mustélidos, gatos monteses, zorros y liebres, dando vida a un paisaje, creado solo por dios.

Miró en sus ojos grises, el reflejo de la sierra del dragón, y entendió al ver los picos semejantes…el sentido a su porqué. Sellaron con un único beso otra historia de amor, simbolizando paradójicamente la barrera natural entre cristianos y musulmanes en tiempos de reconquista.

Bolsas reciclables ayudaron su noble causa, mantener la limpieza de la sierra no era su trabajo, pero si su preocupación. El cuidado de los recursos naturales en esta, se había vuelto su meta, rutina, y tal vez la enseñanza más importante que pretendían dejarle a su hijo. Parte de su legado, lo llenaba un profundo amor y respeto por la flora y fauna que habitaba en la sierra. Recuerdos de su niñez, vivían en ella, y florecían junto a sus flores cada vez que la habitaban.

Las más de mil doscientas ochenta especies de animales diferentes, eran como parte de su familia. Así enseñaron a sus hijos a cuidar las especies en peligro de extinción, ayudando al parque a mantener sus hermosos senderos limpios, y no cazar, ni tirar basura en ríos. Así como cuidar también y no destruir las mil quinientas plantas autóctonas y los treinta tipos de vegetación distintos.

Siguieron su sendero, queriendo apreciar esta vez el ganado en zona territorial delimitada, promocionando el uso sostenible de la ganadería en un entorno sensible. Alimentados a bases de pastos naturales, y en régimen extensivo, ambos tal vez, serían luego vendidos en carne, en establecimientos autorizados.

Alguien esperaba ansiosamente deleitar el único sabor de las razas selectas, Avileñas, Charolesa, y Limousine. Un ser diferente, desconocedor de los placeres humanos como: el amor por la naturaleza, el respeto a los animales, el cuidado de las aguas, los pastos y las maderas. Un ignorante más, desconocedor del cuidado al medio ambiente, de la importancia del reciclaje, y del modo correcto de cómo y dónde tirar basura. Malvado por naturaleza…destructor por decisión. Celoso al ver llegar los enamorados…cuestionó una vez más a dios, desagradecido por todo lo que no tenía.

Dejó Malvado caer la colilla de cigarro al suelo, sin importarle el riesgo ah un incendio en el verde alrededor. Con la vista estacionada en los amantes, siguió su rumbo…tras ellos. Dejó su nombre grabado con cuchillo en otro pino, marcando el camino. Siguieron su trayecto, bordeando el Arroyo de Peñalara rumbo a las Cinco Lagunas. Dejó caer las botellas de agua plásticas al suelo…sin importarle, una vez más el daño que provocaría en el suelo.

Agarrados de la mano, siguieron el sendero divisando la paz y hermosura de un paisaje privilegiado. Olores a pino penetraban sus pulmones … una serenidad que amenazaba ser destruida por una persona infeliz.

Sacó Malvado el cuchillo, y tras una severa amenaza los obligó a seguir su camino sin dar vuelta la espalda. Llegaron a pies del arroyo, donde los obligó a vaciar los bolsillos, robándoles los pocos centavos que tenían. Asustados, temblando, y pensando lo peor, dieron todo lo que tenían buscando salvar sus vidas.

Llegó junto al miedo y la ansiedad, la noche, y con ella el frío. Al fuego de una hoguera pequeña, los tres en silencio, buscaban respuestas y planes tranquilos para seguir a salvo. Atados, los amantes durmieron en la carpa, mientras que Malvado miraba el mapa, planeando cómo salirse con la suya. Bajo la luz de una luna serena, despierta al ruido de animales …nadie durmió profundamente.

El frío de la mañana, los encontró débiles, lentos, y hambrientos. Llegaron al bote donde él pretendía escapar. Sin contar con la seguridad del parque preparada, dejó en un descuido sus mochilas en el bote, y entre golpes, disparos, y gritos, cayó Malvado de rodillas al suelo, pidiendo por su vida.
Agradecidos los amantes, abrazaron a los desconocidos policías. Y caminaron hasta llegar al vehículo de la policía, que los llevaría a la entrada del Parque, y a Malvado a la estación de policía.

Un nuevo incendio forestal, provocado por la falta de precipitaciones, había obligado al grupo a desviarse del camino. Llegaron al destino…lento pero seguros, admirando el hermoso paisaje de la sierra, y el estrés de la situación los había dejado cansados.

Entraron a la estación para descubrir que Malvado no era tan simple como pretendía mostrarse. Empresario, dueño de fábricas textiles, sus fines iban más allá que un simple descuido al medio ambiente. La Sierra de Guarrama formaba parte de uno de los tantos terrenos que quería explotar, construir y así también contaminar.

Su imparable interés por el dinero, la creación de fábricas, y el uso y abuso de la naturaleza, lo habían llevado a intentar quemar, contaminar y destruir el verde sagrado de la Sierra.

Los amantes, miembros de uno de los grupos medioambientales más poderosos en Europa, conocían muy bien su nombre y sus métodos. Juntaron las fotos que habían tomado, y los documentos legales. Y se dirigieron una vez más, a los centros internacionales buscando ayuda.

La mayoría apoyaba sus ideales y derechos, pero el riesgo a enfrentarse ah una fuerza política mayor los frenaba. Falta de recursos, apoyo económico, y social, los obligó a frenar su investigación, pero no sus ganas.

El otoño había llegado, y con él sus colores reflejados en los paisajes. Disfrutar del senderismo era su pasión compartida. Esa mañana llevaron junto ah ellos a Bandit, su perrito husky, que amaba tanto la naturaleza como ellos. Caminaron atravesando verdes y marrones. Llegaron felices al río que atravesaba las montañas, donde el aire rozaba sus caras cual brisa fresca. Armaron su carpa juntos, y decidieron esa tarde pasar la noche en el bosque. La noche llegó serena, y con ella la luna romántica para dos enamorados. Durmieron los tres en la misma carpa, agradecidos con dios por el hermoso lugar que habían encontrado.

Ladridos despertaron a los enamorados, algo o alguien había despertado a Bandit. Con miedo entre las manos, abrieron la carpa para salir a explorar. Siguieron el camino que su perrito seguía, con miedo ah enfrentarse ah algún animal salvaje. Sorpresa en sus ojos al encontrar a Malvado, sentado al fuego de una hoguera, calentando lo que parecía ser restos de un animal.
Atónitos miraron a Bandit moverle la cola a Malvado, como si se conocieran. Nadie podía creer que tal ser, despertase la simpatía de cualquier animal. Sucio, flaco, y moribundo, les contó su mala suerte. Salió dos días atrás a cazar, y terminó perdido entre la flora persiguiendo un venado.

Quienes una vez habían sido parte de sus chistes burlones, eran hoy su camino, guía, alimento y salvación. Sentados los cuatro dejaron sus diferencias al costado para compartir una noche tranquila.
Despertaron a la briza mañanera, listos para volver a la monotonía de la vida diaria. Sin ganas de regresar, armaron la mochila y empacaron. Con lentitud en sus piernas, y debilidad en sus manos, miraron como Malvado cada vez tosía más y paraba más seguido. Tras ayudarlo, y entre los dos cargarlo, llegaron al auto donde lo vieron tomarse un bidón entero de agua.
Sabían que al próximo día iban a cerrar parte del parque, que gracias a Malvado, pasaría a formar parte de las tierras que serían usadas para turismo. Según la ciudad, hoteles, restaurantes, y comercios eran parte del plan.

Avergonzado, pero seguro, canceló esa tarde el acuerdo hecho con los nuevos empresarios, negando la destrucción del parque. Y tras una nueva entrevista en televisión, explicó Malvado el porqué de los cambios en decisiones previas. Explico al mundo como haberse perdido en el bosque habia cambiado su manera de pensar. Despertando en su interior un profundo respeto y agradecimiento por la naturaleza, y como había salvado su vida.

Uniéndose ah un grupo de voluntarios, ayudaron los tres a limpiar el área. Una nueva amistad había nacido, de tan inesperada aventura. Con vergüenza en sus palabras contó al público sus faltas pasadas, sus crímenes a la naturaleza. Pero su fin no era contar una nueva historia, su fin era provocar un cambio, el mismo cambio que había surgido en él.

Juntar basura, construir senderos, limitar la caza de animales, limpiar el río era una de sus metas primordiales. De pronto hablar con él no era tan desagradable para los vecinos. Apoyar sus eventos solidarios era parte de una nueva comunidad y hermandad que había formado. Ese mismo hombre que una vez había olvidado el poder y belleza de la naturaleza, era hoy un ejemplo de ciudadanía, de solidaridad, y de ejemplo de estilo de vida sano.

… “ Hay muchos como yo, a quienes no les importa cuidar este mundo para los seres que vienen. Pero la realidad, es que si nos empezamos nosotros a parar con esa destrucción masiva, no vamos a tener que ofrecerles a nuestros hijos. No es responsabilidad de unos cuantos, es responsabilidad de todos. No basta con que algunos grupos sociales lo hagan. Estamos viviendo a diario las consecuencias de un cambio que no se generó antes. Hazlo por ti, por tus hijos, y por los hijos de tus hijos.…”