Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 3 segundos

Basado en hechos reales

El mensaje que contenía la alerta que apareció en el móvil era unívoco y apocalíptico: “Alerta de misil balístico atómico en dirección a Hawái. Busque refugio de inmediato. Esto no es un simulacro”.

— Corramos, hay que buscar una estructura resistente y protegernos los ojos — conminó la mujer.

— ¿Con qué, con las manos? — respondió con sorna el marido.

— Fueron los consejos que nos dieron, tenemos quince minutos antes de que llegue el misil.

—¡A la mierda los consejos y a la mierda todo!

— Pero, ¡haz algo! Llama a los niños, al menos.

— ¿Los niños, dices? Ambos con más de veinte años y sigues llamándolos los niños, ¿te refieres a ese par de zánganos que viven en nuestra casa? Vete a saber dónde coño están; la golfa de nuestra hija en la cama de algún macarra, y nuestro hijo tirado, borracho o drogado en alguna parte. Lo único en lo que son buenos es en refregarse bailando reguetón.

— ¿Cómo puedes hablar en un momento así de nuestra familia?

— ¿Familia? ¡Un puto fracaso es lo que tenemos! Hemos criado a dos parásitos, dos gandules, dos seres egoístas y viciosos, dos vampiros que no han hecho otra cosa que chuparnos tiempo, energía y dinero. Sí, llora, llora. En el fondo me alegro que todo se vaya a la mierda. Qué liberación poder hablar claro de una puta vez. ¡Gracias Kim Jong Un!

— ¿Quiero pensar que no sabes lo que dices, que el pánico te ha trastornado?

— Para nada, jamás me he sentido más lúcido en toda mi vida. Esta es la hora de la verdad. Y ahora mismo me quedo aquí, esperando el apocalipsis mientras me tomo un whisky doble y me meto una raya de coca.

— ¡¿Cómo?! ¿Te drogas?

— Sólo cuándo voy de putas.

— ¡¿Qué?! ¿Vas de putas?

— Pues claro que tendré que ir de fulanas, como a la señora no le gusta chupármela porque le da asco.

— ¿Por qué me haces esto ahora? Tendríamos que estar rezando al Señor.

— Dios no existe, ¡asúmelo!

— Me voy, no quiero escuchar nada más.

— ¡Vete! Pero que sepas que nuestro matrimonio es una farsa, que hace años que no te quiero. Y si no te he abandonado es porque sé que me sangrarías en el divorcio. Y aún te diré algo más: ¡Me estoy follando a tu hermana!

— ¡Joder! — dice el hombre en voz alta-. ¡Qué sensación tan extraña! Voy a palmarla de aquí a nada, pero no tengo miedo, me siento liberado. Espera, que voy a llamar por teléfono a mi cuñado.

— Cuñado, te llamaba para decirte que este año no vienes a cenar a casa en navidad, mayormente porque nos va a caer un misil nuclear encima. Sí, eso y, también, que eres un listillo y un puto pelmazo y no hay quien te aguante. Y por cierto, me estoy tirando a tu mujer.

Cómo me he reído escuchando a mi cuñado. ¡Qué divertido! Espera, espera, que llamo a mi jefe.

— Buenos días jefe: Hoy no pienso ir a trabajar, ni hoy ni nunca más. Sí, ya sé que lo comprende dadas las circunstancias. Bueno, también quería decirle que sus putos chistes no me hacen gracia y que es un déspota y un explotador. Es usted un cabrón, un mamón y un hijo de puta y espero que se pudra en el infierno.

¡Coño! Vuelve a sonar la alarma del móvil. A ver que pone: “No hay ningún misil dirigiéndose hacia Hawái. Todo se ha debido a una falsa alarma activada por un error humano. Disculpen las molestias”.


Collage por Mario Galván

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *