Luna de octubre

Luna de octubre

Se ha dicho que el décimo mes del año se caracteriza por mostrar en el azul del cielo lunas hermosas y bellas. Popularmente la luna de octubre es la más esplendorosa porque luce grandota y su luz inspira a cultivar el amor romántico. El paisaje nocturno es propicio para los aspectos del corazón. Evocar las serenatas que bajo la complicidad de Selene inspiraba las poéticas frases de los enamorados en un escondido balcón donde el ardoroso abrazo de la pareja bajo la irradiante luz de la luna refrendaba su amor. ¿Quién no recuerda escenas de películas donde un enamorado galán acompañado de una cohorte musical arremete sus requiebros cariñosos a su amada y sobre ellos sonríe una blanca y redonda luna? Guardiana de apasionados sentimientos donde por vez primera Romeo y Julieta, princesas y caballeros, jóvenes pastores, adolescentes enfebrecidos y el eterno amor de los adultos que se recuerda en noches de luna. Así también escenas donde el fulgor lunar da inicio a la transformación, a los cambios extremos como la licantropía. El lobo del hombre se hace realidad con la complicidad de la luna llena. El temor y el horror surgen bajo la mirada siniestra del único satélite de la Tierra. Sin embargo, nuestra antigua luna ha pasado a segundo plano, ya no es emblema de alborozo emocional, ni extraño influjo en los anhelos humanos, ya nadie suspira con ella, ahora el trajín cotidiano en las ciudades, las tensiones diarias y la pandemia del COVID-19 nos han despojado de las ganas de mirar hacia el cielo, se ha olvidado admirar las estrellas, las nubes y a la luna, ante el temor de evitar ser contagiado por el virus.

El tema de conversación es otro muy distinto, que pensar sobre la influencia lunar en el comportamiento de las personas. Y como dice la canción: “De las lunas la de octubre es más hermosa porque en ella se refleja la quietud de dos almas que han sabido ser dichosas…” Casi nadie, a excepción de los selenitas que toman baños de luna y comen trocitos de ella a fin de mes y cual recalcitrantes románticos recitan poemas donde el personaje principal es la redonda amiga como diría nuestro poeta Jaime Sabines. Sin embargo, una reciente noticia señala que en el futuro los exploradores espaciales que irán a la luna requerirán refugios de paredes gruesas para su protección porque al explorar territorio lunar corren el grave riesgo para su salud al ser expuestos a la radiación lunar entre 200 mil veces más de las que experimentamos las personas en la Tierra. Los astronautas del Apolo llevaran consigo dosímetros: aparatos para medir la exposición de las radiaciones lunares y evitar a tiempos anomalías como el padecer cáncer. En palabras del científico Robert de la Universidad Robert Wimmer-Schweingruber de la Universidad Cristian-Albrechts de Kiel, Alemania recomienda ver menos al cielo para evitar la radiación lunar. ¡Qué triste panorama! entonces nuestro satélite natural la Luna ya no será ya más, nuestro aliado en momentos de inspiración amorosa o de melancolía.


 

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