Fotografía: Fey Marin

Mariposas de dolor

Cuando aquella niña caminaba por la calle, pasó frente al cementerio debajo del cerro, se quedó pasmada al ver el final del camino de tumbas, en la última había un revoloteo de mariposas de colores azules fantasmagóricos, como fuegos fatuos alados revoloteando sobre el montón de tierra recién colocado. Colocó una mano en la reja y pegó la cara, le quemó el metal, era medio día. La quemadura le hizo cerrar los ojos, perdió el foco de lo que estaba viendo. Se ajustó los lentes, se acomodó el grueso cabello detrás de las orejas y respiró.

No era la primera vez que deseaba poder acercarse y que la rodearan las hermosas mariposas, levantar la mano y esperar que alguna se posara en alguno de sus dedos, las conocería más de cerca. Podrían ser hadas, efímeras o sólo mariposas, ¡De verdad deseaba saberlo! Aquella primera vez, era una noche de insomnio y las vio por la ventana de su cuarto, salían por cientos de la ventana del edificio de enfrente, brillaban. Se levantó y corrió escaleras abajo hacia el área común, ya se habían ido, alcanzó a ver el último fulgor. La segunda ocasión su madre la llevaba en el auto mientras salían de la ciudad, poco antes del alba. Transitaban junto a un bosque de pinos, cuando las vio salir del precipicio e invadir el bosque, pensó que era un sueño.

Esta vez no se le escaparían, abrió la reja con todas sus fuerzas, entró corriendo, se rasgó un brazo con un trozo de metal saliente de la reja, no le importó. Corrió hasta la tumba lo más rápido que pudo, al correr por encima de la tierra floja uno de sus pies se hundió, quedándose atrapado, su pierna cedió al peso y se fracturó, su caída fue detenida por su antebrazo en una roca.

No supo si el dolor fue lo que anestesió las lesiones o fue la visión de mariposas azules posadas en cada uno de sus miembros rotos.

4 thoughts on “Mariposas de dolor

  1. Mi estimado amigo, me da gusto ver tus letras por acá, ver que florecen igual que esas mariposas de las que hemos charlado tantas veces. Te felicito por la historia, tiene mucho de dónde sacarle aún más pulpa. El camino es brillante y próspera para los que caminan al lado de la verdad y el esfuerzo constante, no la comodidad.

    Espero seguirte leyendo en este y muchos medios más. ¿Vale la pena lanzarse al precipicio, aún con las alas de Ícaro, no? Enhorabuena por estas letras y por todas las que vendrán. Un abrazo grande y… ¡Salud por la Vida, el Universo y las Letras!

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