A veces una botella rota
es peor
que un corazón
roto,

aunque al final
son casi
lo mismo,

uno puede asesinar
o ser asesinado
con el filo de los vidrios
al descubierto,

o puede morir
o dar muerte,
por una hemorragia
interna
de los vasos sanguíneos
del corazón;

a veces
perder un amor
se vuelve
mero pasatiempo,

pero otras veces
es algo que en verdad
duele,

pero nunca,
nunca,
habrá una victoria
ahí,

ya que al final
todo amor es perder,

perder un algo
sin saber
realmente
que es;

tal vez
una pérdida
de espíritu,

o de sensibilidad,
o de esperanza,
o de delirio,

y lo peor
de
todo,

es que
no solo pierdes
a la persona amada,

sino que
en ocasiones

te llegas
a perder
a ti
mismo,

y no hay nada más cruel
que perderse
a uno
mismo.