Hoy es día de la conveniencia
donde se deja un puño de hojarasca a cambio de monedas
aquí donde la multitud es minoría y la vida se vuelve código de barras.

La conveniencia es una señora rechoncha
que se consuela con baños de pudor.
Aquí no hay paredes
desnudarse es una obligación.
Las cortinas cuelgan como esqueletos en el olvido
unidos a cadáveres de aserrín
en un mundo donde el beneficio tiene un precio alto
pero se disfraza en un día de oferta.