El Pelukas y los sobresaltos de la adrenalina

Ahí estaban todos los morritos sentados, abrazados cada uno a sus rodillas, riéndose entre ellos, ocultos debajo de greñas oxigenadas y gorras de acabados metálicos. Fijan su atención en otro chico que, alejado de la multitud, avanza sobre el asfalto tratando de hacer un truco sobre su tabla. No le sale, no le sale. Un frontside 180. Gira los hombros antes de flexionar las rodillas. No le sale. Y ahí va de nuevo, intentando y cayéndose. La tabla se adelanta, la cadera se le engarrota. Los morritos se ríen, pero también le aplauden, le gritan, le echan porras, se quedan callados. El malabarista suda, su holgada playera se empieza a pegar a su piel. No es tan difícil. Vio el truco en internet. Lo ha visto mientras sus amigos patinan. Lo hizo la Chiquis, y también el Polikarma. El viento cruza las ruedas de la patineta, el asfalto sopla. La tarde es un recinto de silencio, donde los edificios de la ciudad rodean el pequeño parque en un duro abrazo asfáltico, lleno de grises y aullidos de patrullas. Pero el frontside no le sale. Tan sólo tiene que dar un salto, hacer volar la tabla unos pocos centímetros, girar y aterrizar. Todo en pocos segundos, todo en un respirar. La multitud sigue atenta. Todos están en la misma batalla. Un soldado caído, es la advertencia del propio fracaso. Algunos se rascan la cabeza, otros comparten consejos. Y ahí va, deslizándose a velocidad media, calculando el salto, respirando para concentrarse. Él y la patineta son uno y de pronto: flexiona, gira y la tabla sigue sujetada a sus pies para luego caer con estruendo sobre el asfalto y seguir avanzando, libre. Aquí los aplausos. Aquí la congregación de todos. Y entre ellos, quizás veamos al Pelukas, alías Eduardo Eliseo, quién seguramente ha escuchado el tronar de una muela golpeando el suelo al intentar un Chinese Nollie, o quizás haya sentido cómo su estructura ósea explota ante un fallido 50-50 grind. Pero más importante que eso, ha vivido la camaradería de los skaters, presenciando el ascenso de una cultura que se ha ido apoderando de la ciudad. Los primeros skaters comenzaron a rayar banquetas en las Lomas, después la patineta se popularizó, llegando hasta los más extraños rincones del país, ahí donde los niños improvisan rampas con cubetas rotas, tabiques viejos y resquebrajados.

El skateboarding ha transformado espacios abandonados en lugares llenos de vida, donde los aficionados a las patinetas se congregan, practican acrobacias y saltos, impulsando a legiones de jóvenes a tomar las calles y convertir sus sueños en realidades. La opresión, la desigualdad, la pobreza y la violencia, con toda su solidez, se convierten en aire. Las respuestas están ahí, en la perseverancia, en las caídas, en el entusiasmo, en la búsqueda de una libertad plena. Nuestro querido Pelukas lo sabe. Él mejor que nadie para compartirnos un poco de ese mundo, el cual ha servido como puente para encontrarse con otras disciplinas artísticas, tales como el cine, el diseño y la radio, pero sobre todo para encontrarse a sí mismo, y ser.

1. Hola. Primero lo primero: Gracias. Nos gustaría empezar desde el principio: ¿cuál es tu primer recuerdo con la patineta?

A ver, tenía como nueve años más o menos, y un tío que me regaló una patineta. Mi tío me dio la patineta y yo me sentaba en ella porque no tenía a nadie cercano que usara una skateboard, mi referente en ese entonces era Miguel Ángel de las tortugas ninja.  Ese es mi primer recuerdo que tuve con una patineta.

2. ¿Cómo fue qué decidiste dedicarte al skateboarding?

Pues realidad no me decidí dedicarme al skateboarding, más bien la vida se dio. Cuando yo me enamoré de la patineta fue cuando tenía quince años, y de ahí empezó a fluir todo. Desde los dieciséis años empecé a trabajar. Entonces la patineta fue mi desahogo, mi apoyo, mi ayuda a desestresarme de todo lo que era laboral y de todos los problemas familiares. Entonces de ahí pasó. Yo trabajé trece años en la Academia de Cinematografía, y de ahí me dediqué a trabajar, más bien me invitaron a colaborar como Relaciones Públicas en Thrasher Latinoamérica, que es uno de los medios más influyentes del skateboarding a nivel mundial, entonces fue así que empecé a dedicarme 100% a la patineta.

3. ¿Cómo fue que conseguiste tu primera patineta y cuál fue el primer truco del que te sientes orgulloso?

Mi primera patineta la conseguí cuando cumplí quince años. Mi mamá me mandó a Mérida a terminar tercero de secundaria. Y fue ahí cuando conocí a la patineta como para hacer trucos, de lo que ahora me gusta tanto: hacer el brinco, subirme a los tubos. Así conocí lo que es el skateboarding para hacer acrobacias. Pero bueno, me acuerdo que mi mamá me mandaba cada semana $500 pesos para que yo pudiera sobrevivir, y de ahí empecé a salir a conocer a los patinadores locales de Mérida, ahí fue cuando yo me compré la primera tabla: con los $500 pesos que me mandó mi mamá. Entonces, fue una semana que no me pude comprar nada en la escuela, ni nada, porque me compré primer patineta.
Y el truco del que me sentiría orgulloso… pues en realidad yo creo que me siento orgulloso cada vez que bajo, aterrizo un truco, aunque lo haga mil veces. Yo creo que me siento orgulloso al bajarlo porque es una satisfacción increíble el poder sentir que al menos vuelas por una milésima de segundo.

4. Los sueños no son imposibles, sin embargo, las dificultades siempre se presentan. ¿Cuál fue el primer gran fracaso de tu carrera y cómo lo superaste?

Híjole, yo creo que el fracaso…pues nunca he sentido que la patineta sea un fracaso. Al contrario, siempre te tratas de superar. Yo creo que en vez de fracaso fue más bien sería como tristeza de no poder hacer lo que más me gustaba por un tiempo por una rotura del tobillo izquierdo. Cuando me rompí el tobillo estuve como tres meses con yeso, más aparte la rehabilitación, más a parte quitarte el miedo de volver a subirte a la patineta. Yo creo que no fue un fracaso, fue ahora sí que los gajes del oficio y pasar tiempo sin poder hacer lo que tanto me gustaba: fueron como seis mínimo el no poder patinar al 100%.

5. ¿Cuáles han sido tus principales influencias y cómo han afectado tus decisiones en tu carrera profesional?

Mis influencias siguen siendo mis amigos. Ellos son los que siempre han estado alrededor de todo esto. Por ellos pues empecé a patinar. ¿En qué me mueve para lo otro? Pues en tratar de ver cuáles son las mejores decisiones. Yo siento que las decisiones que uno toma son en base a cómo te ves en un determinado tiempo. Yo creo que gracias a ellos decidí seguir subiéndome a la patineta. En mi caso yo no fui patinador profesional pero lo que hago para vivir sí,  y es la patineta. Además el medio en el que trabajo, es un medio de comunicación de skateboarding. Ahí pongo atención en todo lo que mis amigos hacen, eso me ayuda a tomar decisiones por ejemplo en las secciones o en el programa que tenemos o en las diferentes en las que trabajamos para que la patineta llegue de mejor forma a donde nosotros pensamos que está bien que llegue.

6. ¿Cómo llega un skater desmadroso y sonriente al cine? ¿Cómo se relaciona el skateboarding con el mundo del diseño y de las artes?

Pues yo creo que salió de pura buena suerte. Yo siempre he colaborado con The City Loves You que es un medio de comunicación sobre cultura y arte urbano. Con ellos empecé un programa que se llama la Casa de las Patinetas, con el cual ya llevamos como ocho años, y de ahí surge el medio que se llama Ollie Shit.  Y con ellos siempre he colaborado de diferentes formas como blogger, patinador, productor, host. Hemos hecho distintos comerciales en los que he salido disfrazado como hombre lobo, uno que trata del día del amor y la amistad, uno disfrazado de mujer, y pues eso ayudó a que el director me pusiera el ojo para poder participar en lo que fue mi primer película.
Además, yo creo que la patineta se relaciona muy cabrón con el mundo de las artes. Para mí es el octavo arte ya que lleva pintura, escultura, arquitectura, danza, música, cine, fotografía. Por ejemplo en la mayoría de las patinetas se utilizan artistas para terminar sus series o nuevos modelos; cine pues porque la mayoría de los patinadores se filman, hacen sus propios vídeos con sus mejores acrobacias y todo; arquitectura por que se utiliza la ciudad de alguna forma increíble como ningún otro deporte lo puede hacer; danza son los trucos que uno hace, es el mismo movimiento que uno hace, parece que estas bailando en el aire; fotografía porque puedes plasmar un momento de éxtasis en la patineta; y música, pues los vídeos que se hacen utilizan música y muchos patinadores también se dedican a la música, entonces  para mí la patineta es el octavo arte.

7. ¿Cuántas películas has protagonizado? Cuéntanos sobre tu experiencia como actor. ¿Cómo describirías la experiencia de encarnar a un personaje, totalmente distinto a ti?

Afortunadamente he participado en 3 películas y 7 cortometrajes. Como protagonista estuve en “Te prometo Anarquía”, y en una que está en Post Producción que se llama “¿Qué harás cuando Dios muera?”; En “Los Débiles” estuve como actor de cuadro que es el actor que sale más después del protagonista, fui el único actor no mazatleco. Mi experiencia como actor es algo increíble, bien padre, eres alguien bien distinto a ti, entonces puedes morirte, puedes estar en las distintas etapas que siempre has querido vivir. Yo sé que va a sonar muy tonto pero por ejemplo yo no me atrevería a ser un dealer o una persona medio malvada, pero siendo actor puedes experimentar eso. Y algo bien divertido que me enseñó Julio (director de “Te Prometo Anarquía”) y que siempre lo aplico en los personajes o proyectos que he hecho es: que mienta. Entonces me gusta mentir, soy buen mentiroso, y entonces creo que eso me ayuda a ser alguien quien no soy.

8. ¿Qué te ha enseñado la patineta que te permitió transitar en el mundo de la actuación?

La patineta me enseñó a repetir. A no darse por vencido, a echarle ganas, a que todo se puede. Que no importa cuál sea el obstáculo. Si te lo propones eres capaz de hacerlo. La patineta es algo que rige mi vida. La forma que yo vivo la patineta es la forma en que yo trato de vivir mi vida, y eso me ha ayudado mucho. Esa es la forma en la que trato de hacer las cosas.

9. ¿Cuál ha sido el proyecto que más añoras y crees que ha cambiado tu vida?

Todavía no lo he visualizado porque trato de vivir como se puede en México, al día, pero creo que el proyecto que más añoro es el proyecto que está más cerca. Es lo que más me motiva a seguir echándole ganas.
Y bueno, el proyecto que más ha cambiado mi vida ha sido mi primer película “Te prometo anarquía” gracias a esta película entendí muchas cosas sobre el cine que no entendía, que sólo veía del lado de la oficina. Gracias a este proyecto aprendí a ser una mejor persona y ser humano. Eso es lo más padre que me ha pasado con ese proyecto, que es muy bonito, que ahora trato de ver las cosas de una forma muy distinta, y trato de aprender de todo y vivir siendo una mejor persona.

10. ¿Qué consejo le darías a los jóvenes que piensan que es imposible realizar sus sueños?

Que no se rindan, que al final lo intenten, lo intenten, lo intenten, lo intenten. Va haber un momento en el que se van a dar cuenta de cómo poner los pies sobre la tierra, cómo acomodar el cuerpo y cómo ver las cosas para que ese sueño sea cada vez más cercano. Yo creo que no hay imposibles. Eso yo lo aprendí a golpes, a raspadas, a roturas de cuerpo, eso es lo padre. No se rindan. Si ustedes no se tienen que romper, no se tienen que caer pues no hay ningún problema, al contrario, échenle más ganas. De eso se trata la vida: hacer cosas. No pasa nada, el cuerpo y la mente humanos son demasiado grandes, más de lo que uno piensa. Uno piensa que no, no puedo, y al contrario el cuerpo humano y el cerebro son lo más grande que puede existir. Si ustedes se ponen a ver vídeos de patineta se pueden dar cuenta que hay un niño de ocho años que se avienta a un barandal de veinte escaleras y cae sobre ella. No hay imposibles. Si un niño puede aventarse desde un barandal ustedes pueden hacer lo que quieran.

11. ¿Por qué el skateboarding? ¿Por qué la adrenalina?

La patineta me ayudó a olvidarme de todos los problemas que tenía a mis quince años, me ayudó a ser, como comentaba, una mejor persona, un mejor ser humano y yo creo que por eso. Y la adrenalina es lo que te motiva a darte cuenta que eres más grande que el obstáculo que tienes enfrente.

12. ¿Cuál es tu libro favorito, qué te gusta de la historia y los personajes?

Mi libro favorito se llama “Los tipos duros no bailan” de Norman Mailer, es sobre un escritor que está valiendo madres y que lo acusan de un asesinato. Lo que más me gustó ese libro es el personaje del escritor y cómo va resolviendo algo que no hizo. Es interesante cómo va cambiando algo trágico y ver la evolución. Es interesante ver cómo va zafándose del pedo. Pero en realidad la lectura que más me gusta es la manga de “One Piece”, es lo que más leo. Es la literatura que más me gusta, y los personajes están increíbles. Ese cabrón de Eiichiro Oda tiene miles de personajes. Todos son distintos, todos tienen su propia risa, su  propia forma de ser, su historia y algo que contar. Yo creo que me quedo con “One Piece”, jaja.

13. ¿Qué sigue para Pelukas? ¿Conquistar Marte?

¡Estaría bien chingón conquistar Marte! Más bien para mi sigue estar en la serie que se llama “Plano B“, de Cultura Colectiva, que saldrá cada quince días. El primer capítulo ya salió, es sobre la salsa más picosa. Los invito a que vayan a verlo, al canal de Youtube de Cultura Colectiva. Y espero que salgan más proyectos relacionados al cine, que todos los proyectos que tenemos pensados referentes a la patineta, ya sea filmar a los patinadores o eventos, se cumplan. Eso es lo que sigue por ahora.

14. Por último, si tuvieras al genio de la lámpara, y te pudiera conceder tres deseos en favor a la humanidad, ¿qué pedirías?

Híjole, yo creo que lo primero que pediría sería que nos quitemos todos las etiquetas que tenemos hacia las otras personas, hacia los seres humanos. Segundo, que nos haga más conscientes de nuestro planeta y de toda la madriza que le estamos poniendo. Y el tercero, yo creo que sería poder hablar con los animales para saber qué tanto los podemos ayudar y no afectarlos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *