Promesas de Verano

-Hoy seguiré siendo Lucia, pero mañana seré Raquel y el día siguiente no me llames para nada, que tu olvido me atraviese. Supón que mi existencia nunca te cruzó. Sé que lo que te pido no es fácil de suponer, es inestable y confuso, pero hazlo por mi, no quiero volver a ser la misma persona dos días seguidos, estoy harta de esa constancia, estoy cansada de ser tan predecible, necesito movimiento, que mi vida baile, de lo contrario pasaran los años y mis pies se entumirán y ya no podre moverme mas.

Cada día de la semana seré una nueva persona excepto por los lunes. Los lunes no seré nadie para nadie, los lunes seré yo conmigo y para mi, pero los otros seis días de la semana seré una persona completamente diferente a la que fui el día anterior y a la que seré el día después. Para ti siempre seré Lucia. Solo llámame los sábados, los sábados seremos lo que tengamos que ser, pero si te cruzo otro día por la calle y gritas mi nombre, no responderé, ya que estaré siendo Roció o Carmen, o cualquiera. Espero que me entiendas, y si no me entiendes no importa mucho, esto no se trata de ti, ¿quien te dijo que estaba haciendo esto por ti?.

Rodrigo, ¿me estás escuchando?, odio cuando no me dices nada y solo te quedas ahí acostado viéndome los pechos. No entiendo tu obsesión por mis pequeños duraznos, sabes que me avergüenzan pero no tienes reparo en observarlos, eres un depravado Rodrigo, me encanta.

Volviendo al punto, solo te podré visitar los sábados, ¿entiendes eso?, todos mis sábados serán tuyos, debería llamarte; “Sabadrigo”, ja, ja, ja, ¡que graciosa soy cuando nadie está escuchando!, eso es tan de Lucia. ¿ No vas a decir nada? , ¿ no te da curiosidad porque he decido este cambio en mi vida?, claro, no te importa nada más que tus medicinas y tu sostenedor del cuello, pero aunque no te interese, te diré porque he hecho esto.

Han pasado tres años, desde que estás aquí, tres largos años, en que he venido a verte sin fallar un solo día, durante todo este tiempo no he hecho más que masajearte las piernas, cortarte las uñas, voltear tu cuerpo boca arriba y de costado para que circule bien tu sangre, te he leído treinta y siete libros, y te he cantado canciones al oído. Mis “te amo”, se han estancado en este cuarto, estamos llenos de esos “te amo” que apenas y se puede caminar por aquí, pero Rodrigo me he cansado, y sé que te prometí mi amor eterno y lo sigo haciendo, pero tengo que hacerme de una vida nueva, bueno, no una, seis vidas más. No sabes, pero tu silencio es el ruido más insoportable para mi alma. En tres años una vez parpadeaste y en otra ocasión murmuraste, necesito más que eso Rodrigo, tú sabes como soy de demandante, necesito la atención, por eso ahora vengo con este nuevo sistema, donde los sábados seré completamente tuya, pero el resto de los días seré alguien más. No te voy a engañar porque Lucia siempre será para ti, y si el lunes soy Raquel y los miércoles Claudia eso no te debe de importar porque no conoces a esas mujeres.

Estaba nerviosa cuando se me ocurrió esto, no sabia como lo tomarías pero siempre has sido muy noble y comprensible, sé que solo quieres lo mejor para mi, y por ahora esto es lo mejor, repito, los sábados estaré aquí para ti. Vendré con mis mejores vestidos y con los perfumes que me regalaste que te vuelven loco, traeré la colección de Platón que siempre hemos querido leer, veremos el atardecer, y seguiremos haciendo cosas de enamorados, ¿está bien?… gracias cariño, sabía que lo entenderías. No le digas nada a tu madre ni a tu hermano de esto, ellos aún están molestos por lo del auto destrozado, no lo entenderían.

Me voy, ya casi es media noche y Raquel tiene una noche de póker con los rotarios, te gustaría Raquel, es increíble; es burguesa pero no de las tontas, y está tremenda. Nos vemos, abriré un poco la ventana para que se salgan mis promesas y uno que otro te quiero, espero no lo tomes personal. Adiós encanto.

– Lucia, ven, ya no son horas de estar en otros cuartos, vamos te acompaño al tuyo.
– Rodrigo no va despertar, ¿verdad Miguel?
-No lo sé Lucia.
-No soy Lucia, soy Raquel y olvida lo que te pregunté, Raquel no conoce a ningún Rodrigo, Raquel es soltera y disoluta. Chofer lléveme al club de los rotarios que se me hace tarde para el póker.
– Como usted diga señorita Raquel, tome estas pastillas, le ayudaran concentrarse.
– Espera, tengo que volver….

-Rodrigo, mi amor, soy yo, Lucia, perdón por entrar así, espero no te haya despertado, ja, como si eso fuera posible, solo quería darte un beso antes de irme y guardar otra promesa en tu apaciguada calma.
-Lucia, Raquel, quien seas, es hora ya, vámonos.
-Pero, ¿qué tal si Rodrigo despierta y no estoy?
– Bueno, ¿ que no le prometiste que sólo vendrías lo sábados?
– El verano cumple sus promesas rompiéndolas.

Benjamín Font / México

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