Sinfonías de paz

INVASIONES DEL DOLOR

Es el dolor es la constante amargura;

es el luto abierto es este desierto de

agujas. Es atravesar los senderos

de espinas sin pasión es la rastrera

degeneración; es comerse los alacranes

con furor es este arenal de las lloronas.

Sólo nacen los demonios con sus desquicios.

Aún se mueren los ángeles de alas mutiladas.

Sólo nacen los niños con sus defectos.

Es invadir la mente de cucarachas nocturnas;

es el dolor la absorbente recusación.

Es el horror es la rutina peligrosa;

es la cabeza destrozada es esta fosa de

calaveras. Es bajar las escaleras

del infierno con ansiedad es la bruta

desintegración; es beberse la sangre

con herrumbre es este vacío sin exposición.

Siempre están los malos con sus muertos.

No cesan de ahogarse las madres preciosas.

Siempre están los brujos con sus pecados.

Es invadir el espíritu de manías enfermas;

es el horror la inadecuada anomalía.

Es el error es la instantánea demencia;

es la caída horrenda es esta cárcel de

ratas. Es subir las montañas rojas

del fuego es esta tierra sin aguinaldos.

Tal vez las auroras aún no llueven.

Nunca se van las diosas de la luz.

Tal vez las lluvias aún no brillen.

Es invadir los ojos con agua sucia;

es el error la caída irreflexiva.

Es el dolor es la densa fantasmagoría;

es el día cerrado es este bosque de

sequías. Es abrir las flores negras

del jardín sin adoración es la pálida

prostitución; es chuparse los gusanos

sin ardor es este antro de las putas.

Solo caen suicidas, desde las casas viejas.

Aún se mueren los santos sin sus santas.

Sólo caen ebrios, desde las camas húmedas.

Es invadir el vicio con más angustia;

es la aberración la invasión del dolor.

DESDE EL ABRIL ROJO

Convulsiona la plebe empantanada,

toda vocifera en montonera por entre el fango,

según como marcha hacia el castillo,

enlistándose para exterminar al poderío esclavista.

Deviene asimismo un diluvio épico.

Entre tal torrencial, los rebeldes despabilan,

cogen de sendero por los matorrales,

rasgando a la vetusta espesura,

pueden contra la inclemencia,

ninguno se detiene ante la proyectada reyerta,

ellos asumen su austeridad y resisten,

siendo unos frenteros.

Retumban de corrido varios truenos.

Y una vez llegan estos insurrectos al bastión,

prorrumpen destruyendo los cuartos del castigo,

su justicia de plomo, disparan con dignidad,

rubicundos orientan la reforma del socialismo.

TRASCENDENTES

Los hombres y mujeres de la revolución,

provocan nuevos destinos,

ellos se mueven con valentía por los valles negros,

marchan hacia adelante como grandes en furor y

las tinieblas traspasan de la tempestad;

bien estos esfuerzos de superioridad,

realizan para ayudar a la gente del mundo;

perseverantes con los ímpetus suyos,

desenvuelven a sublevación lo altruista y

una vez ponen al tiempo rojizo,

levan renovaciones libertarias,

dándole humanismo al pueblo,

magnifican lo más excepcional,

todos estos héroes y estas salvadoras,

son la patria de verdad.