En el rojo rectángulo de mi desesperación. No asumo nada, tan solo encontrarás amorfas máscaras, colgadas de la cuarteada pared, dispuestas para las diversas ocasiones que se vayan presentando.

Ojos que desde todas direcciones observan, juzgan, se burlan y, en la profunda oscuridad, maquinan sigilosamente. Adoctrinada y provocada tormenta solar, destructiva, acercándose.

En el rojo rectángulo de mi desesperación, bañado en la decadente tinta de mi pluma, lentamente y en cada suspiro, me extingo.