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Un día la muerte vendrá por mí. No tengo miedo de su llegada, al contrario, alguna vez fui a su encuentro. Para mi mala suerte fallé. Mi infortunio fue tal que solo caía en un limbo temporal, siempre regresaba al plano terrenal.

¡Maldita muerte!, parece que aún no me necesita. Su hoz se reúsa a cortar mi cabeza. Quizá sea porque sabe que no le temo, y la oscura no necesita soberbios.

¿Qué hace uno mientras aguarda su arribo?; algunos le llaman “vivir”, yo le llamo deambular. Mantener los ojos abiertos y las extremidades llenitas de sangre para que al menos puedas moverte de un lado a otro mientras esperas.

Los años que he aguardado su llegada han sido crueles. He visto como otros suertudos han tomado su mano huesuda. Me gustaría saber qué requisitos debe uno cumplir para ser elegido. No he visto un patrón definido en ellos.

¿Será acaso que hay que llenar una forma con antelación? Imagino las cuestiones del documento:

Nombre completo. Edad. Estado civil: soltero, casado, divorciado, viudo.

Si ha seleccionado la casilla de “viudo”, ¿le gustaría a usted ver a su difunta pareja en nuestras instalaciones?

¿Es usted religioso/devoto?, si la respuesta es afirmativa, especifique su creencia.

¿Consume drogas, narcóticos, alcohol, tabaco, o cualquier otra sustancia adictiva?

¿Con que frecuencia hace ejercicio o actividad física?

¿Hijos?, ¿cuántos?, vida sexual, vida social, gatos, perros, libros, manías crímenes consumados, etc., etc.

Envíe esta forma y le responderemos…cuando sea.

Demasiada formalidad y burocracia incluso para morir. Me niego a creer que la parca cuente con un departamento de selecciones, pero seguro debe tener un sistema para filtrar. ¿Cuál será?

Detengo mis pensamientos por un momento, solo unos minutos. Es complicado pensar en nada, cuando la impaciencia ya es parte de tu vida diaria.

Cierro los ojos mientras reposo en el viejo sofá que mi abuelo me dejó después de su partida. -Que cabrón más afortunado- pensé.

Los abro casi de inmediato, un frío invasor se apodera de mi cuerpo.

Ahí frente a mí, imponente, poderosa. Portando su túnica negra y sosteniendo la guadaña, la muerte me honra con su presencia.

– ¡Finalmente! – grito de emoción.

– Estoy lista – dije. Un silencio lúgubre se hizo presente.

La señora portentosa me mira a través del hueco de sus ojos, negrura profunda, impresionante.

-Gracias por venir, te he esperado durante lo que parece una eternidad- el silencio permanece.

Flotando repentinamente en un elegante vaivén, una hoja de papel cae sobre mis manos, así sin más.

– Vaya, sí hay una solicitud- exclamé con ironía.

En el papel se leía lo siguiente:

¿Conoce usted la felicidad?, si su respuesta es SÍ, sírvase a acompañarnos para la eternidad. Si su respuesta es NO SÉ; no mienta. Si hubiese sido feliz lo sabría.

Si su respuesta es NO, se le asignará un tiempo adicional indefinido hasta que la conozca, entonces vuelva usted a llenar la forma cuando esté listo.

Nota: no intente engañarnos, tenemos medios y sistemas de comprobación muy efectivos.

Firma: La muerte.

Volví al sillón de mi abuelo, levanté la mirada. La pieza estaba vacía.

2 comentarios en «Solicitud de muerte»
  1. Si la muerte fuera tan osada tendría el honor de tenerle en alguna especie de altar volteando las vidas e incluso el futuro….

    Me encantó su cuento, espero volver a leerla pronto.

  2. Excelente!! Grandioso mensaje que motiva a la verdadera reflexión sobre nuestra existencia en el espacio terrenal.
    Felicidades a su autora Marcela María Parra Ávila.

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