El trabajo de Michel Schultheiis (MS) que presentamos a continuación, está dedicado a las fantasmagorías arquitectónicas, cuya manifestación chispeante está contenida en la noción de abandono. No el abandono derivado de la resignación obtusa ante lo incomprendido, sino el que remite a aquella experiencia de responder en adecuación contemplativa y precisa a las circunstancias del presente pleno en su devenir como despojo. Con su registro, MS arriba a una estética de la interrupción lista para confrontar los procesos de producción artificial del tiempo/espacio que el sociometabolismo moderno nos impone.

En la selección presentada, todas las imágenes retratan recovecos abandonados que, lejos de aparecer objetualizados, hablan de la pervivencia de un universo secreto, ciertamente fantástico, que habita en lugares desamparados por la incesante actividad citadina. Cada imagen de MS produce un anti-ambiente como medio para percibir la lógica dialéctica de modernidad y abandono.

En cada fotografía, hay una mónada de soledades abigarradas. Al ver las fotografías de MS, se tiene la impresión de asomarse en viejos escenarios teatrales, ya olvidados o ya visitados por almas errantes en busca de una identidad que la cara más visible de la ciudad les niega en cada esquina. Y que aquí, en estos raros y escasos rincones desahuciados de Basilea, perviven como accidentes musealizados, instantáneas que parecieran contener, a pesar de lo obvio, elementos que circundan lo utópico, lo posible, y que, por otra parte, sugieren la permanente presencia de lo inactual en la dialéctica de cada proceso urbanizador y modernizante.

En todo caso, el mensaje parece claro: el progreso es, después de todo, una fantasmagoría engañosa: aquella que en cada bocanada de novedad produce ruina sobre ruina. El trabajo de MS nos fascina como un laberinto interminable y permite que nuestra imaginación se extienda por sus ruinas más allá de lo decible, conformando nuevas geografías, constitutivamente accidentales, siempre anárquicas, ruinosas y vivaces. Como se puede apreciar, cada imagen es una entrada en el terreno de una certera maquetación fantástica de los despojos, de los restos de una totalidad que no puede ocultar su dimensión residual ni su forma de tornarse en una vida que se conjuga en torno a ella, como una red que, quizá sin quererlo, se presenta como una irónica visión de la ciudad siempre futura.

Al final, es como si no fuera posible escapar de la conciencia de que, hasta donde el ojo alcanza a ver -y es esta una de las virtudes del lente de MS-, la oculta decadencia es la ontología de toda modernidad, incluso en Basilea, donde también la ciudad tiene una doble naturaleza, hecha de necesidad artificiosa (progreso, modernidad) y de ambigüedad e imaginación (abandono como phantasma aristotélico).

Para conocer más sobre el arte fotográfico de Michel Schultheiss pueden visitar su Instagram @mischumichelada

 

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