Tres poemas de Daniela Jiménez

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Feminidad
El vigor de las entrañas sofoca tu garganta.
Brotan lágrimas, acordes a tu instinto.
Luego el canto, el brío. La risotada.

Ellos justifican tu locura:
dicen que es el sexo,
                                     femenino,
y culpan –anticuados– a la luna.

Adepta al juicio de lenguas afiladas
te escondes detrás del almanaque.
Callada, oscura,
vestida en soledades,
devoras la tristeza que te sacude las vísceras
y les das la razón:
mujer, inepta
mujer incomprendida.

Retráctate: diles la tragedia femenina.
Diles que es la tierra la que sangra,
la que pare, la que llora, la que gime.

La que muere.


(Re)conocimiento
Compasivo, el espejo
me absuelve de ataduras:
arranca el antifaz de mi mirada,
muda las medias negras,
borra el brillo rojo de mi boca,
remueve la tela que me oculta el alma.

Entonces muere el día
y en mi pinta la aurora.


Incógnita
Mis pulmones reniegan de la víspera
y atrapados en la jaula de mis huesos,
gimen por última vez la gran pregunta:

Si fue Adán el donador de mi costilla,
¿por qué condena la agitación de mi deseo?

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