Tres Poemas de Lucía Santos Ordóñez

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Esta soy yo
cambiando los colores
de quienes intentaron
mis bocetos.
Llego a planes sin edades
y a calendarios sin años.

Tarde
camino
iluminado.

Esta soy yo
sin sonrisa fingida.
Con ojos de fuego
como escriba
que dictan las rutas
de piedra firme.

Esta soy yo
como las mariposas,
sutil inalcanzable decadente.
Aleteo furtiva
para no morir en el viento.
Me sobrepasan las ausencias
y el humo.

Esta soy yo
sin balanzas
ni espejos injustos,
duplicándome con
los cantos
que conocen mi piel mi lengua
la sangre entre mis piernas
y la sobriedad de mis pasos.

Esta soy yo
con un cuerpo delgado
que rompe botellas
en manos culpables.

Curiosa por pestilencias emotivas
que me hagan
reír eufórica y llorar desconsolada
—al mismo tiempo mejor—.

Arranco la distancia de las estrellas
y construyo artilugios
contra las sombras.

Existo de maneras
que no comprendo.

Esta soy yo
con la tinta descuidada
pero las palabras
bien puestas.

Llego armoniosa y brillante
a números que me emocionan.

Esta soy yo.
Más fuerte que la tormenta.


Mostrame un poco más

Esta vez mostrame un poco más.

Llenemos las copas hasta al borde
aferremos nuestros cuerpos
y resistamos los vientos
que nos quieren desaparecer.

Mostrame como tus manos han sangrado
porque te rehusás a que la música muera,
yo te muestro mi corazón desgastado
por tratar de vivir en la promesa
de que jamás volverías.

Mostrame un poco más,
dejemos que los cigarrillos
quemen nuestros labios
y dejá que mis ojos
vean más allá de los tuyos
para poder conocer todas esas historias
de las que te avergonzás.

Mostrame un poco más, cariño,
que de ahora en adelante
los días serán oscuros.


Escribir

Escribir porque odio el sonido de mi voz.

Escribir para que nadie me vea
Para que nadie me olvide
Para que nadie me pierda.

Escribir porque tengo tantos cuadernos vacíos.

Escribir para detener relojes
Para quebrar espejos
Para hacer estallar puentes.

Escribir mientras haya luz
Mientras haya lluvia.

Escribir para contar las estrellas
Para distinguir las flores
Para saborear el mar.

Escribir para ver tus ojos
Para tomar tu mano
Para escucharte reír.

Escribir hasta dejar de amar
Escribir hasta nunca.

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