Tres poemas húmedos

I

Los amores nacidos en aguacero
suelen morir con la sequía

pero si la lluvia insiste
y enciende el fuego de la añoranza
seca la llama
con la sal de tus lágrimas

La tormenta ya fue
aleja sus vientos

Sé nieve
pórtico de primavera

Lluvia nueva

 

II

Esta lluvia
cabizbaja
tan sin palabras
es sólo humedad
calándose allá
donde no moja

Y agua que no moja
cuando salpica
duele

 

III

Un insólito invierno nos rodea
con la fuerza de sus lluvias
–metáfora certera del tiempo que vivimos–

Llovizna de miradas
garúa de roces
febril encuentro de las pieles
tu olor engarzado
en los turbados fuelles
de mis precipitaciones

Ay, este frío de ti
añorando tus ojos
que miran en gozo
cómo se incendia
este chubasco

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