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Cuento ganador de la convocatoria «Todos Somos Teresa».

¡Hola! ¿Cómo está? Me llamo Teresa y tengo diez años. Sé que no me lo preguntaste pero todos los adultos lo hacen. Yo ya los conozco muy bien. Siempre dicen lo mismo: «¡Ay, que linda niña!, ¿cómo te llamas?, ¿cuántos años tienes?». «¡Que bonitos ojos! ¡Estás muy hermosa con ese vestido!». Pero no me gusta que me digan: «¡Te pareces a tu papá!», porque luego te salen con «¡ay perdón, quise decir tu mamá!». Piensan que soy una boba y por eso les doy una patada. Entonces mamá me grita, me dice que me controle, que las niñas bonitas y lindas no deben portarse así. Me regaña mucho, pero es muy trabajadora. Todo el día arregla la casa y prepara la comida. Siempre me dice que las niñitas deben ayudar a su mami para que papi llegue a una casa limpia y lista. Pero eso era antes, ahora está muy rara, desde que nació mi hermanita. Ya no me hace caso y me grita a cada rato. Un día lo hizo bien fuerte cuando le presté a mi hermana uno de los cuchillos para las cebollas. No entiendo por qué estaba tan enojada si siempre dice que la imitemos a ella y a papá. Que así todos seremos muy felices. ¡No es cierto! Si hago con mis amigos del colegio lo mismo que ella le hace a papá por las noches, las monjas de la escuela también me gritan y me encierran aparte. Como castigo tengo que hacer planas y planas. Siempre es la misma frase, muchas pero muchas veces: «las niñas buenas no hacen cosas sucias». No entiendo el castigo, nunca me meto al lodo y todos los días me baño. ¡No se vaya! El otro día mi papá trajo una película que tenía un muñeco en la portada. Era uno con pelo rojo rojo y uniforme azul. Tenía un cuchillo igualito al que le di a mi hermana. Pensé que era mi regalo, pero papá dijo que era película-de-adultos. Me mandaron a ver a la abuela mientras cenaban. Le estaba diciendo a la abue de la película y que empieza a toser bien fuerte. Corrí a la cocina para sacar su jarabe de la tos. Mamá lo guarda en un enorme armario que huele feo. Creo que era de la abue. Siempre deja el jarabe arriba de los detergentes y los líquidos que usa para limpiar la casa. Está a un ladito de la comida. No hay pierde. Me gusta cuidar a la abue y claro que entro al armario. El jarabe limpia su garganta para que se cure, ¿o no? Así que le di una cucharada, pero la abue seguía tose y tose. Mis papás vinieron a verla y que se la llevan al hospital. Me dijeron que cuidara a mi hermanita y que nada de cuchillos. ¿Ya le dije que se llama Nancy? Mis papás le pusieron un feo nombre: María, como las de la tele. ¡Puaj! Por eso mejor le digo Nancy cuando estamos solas, ¿verdad que es más lindo? Le gusta mucho jugar conmigo. Fui a cuidarla como me pidieron pero dormía. Tenía hambre y me comí la cena que hicieron. Luego me metí al cuarto de la tele y vi que habían parado la película que no me querían regalar. Mamá siempre se queja de que no ven las películas completas y papá le contesta feo que ella las vea si él no puede. Para que papá no se enojara con mamá me puse a verla. ¡El muñeco preparaba algo en la cocina! Se veía muy chistoso con las caras que hacía. Como ya no quedaba cena hice una sopa como la del muñeco. Saqué las cosas de abajo y de arriba del armario. También tomé cosas del refri. Mezclé como lo hace mamá y puse loque el muñeco decía en la tele. Prendí la estufa y dejé que se cociera. Al rato todos llegaron a casa. Mami me dijo que lo de la abue fue sólo un susto y que podíamos estar tranquilos. Cuando mamá vio lo que cociné se puso feliz, ¡me pidió que pusiera la mesa! Todos nos sentamos y les dije lo bien portada que estuve y que éramos una bella familia. Se sirvieron la sopa. Les gustó tanto que mis papás se sirvieron otro plato, pero la abue ya no quiso. Mamá preguntó por qué no comía lo que preparé y tuve que decirle que me comí su cena. No se enojó y dijo que me entendía. Cuando terminaron, papá me abrazó y también me felicitó. Luego nos mandó a la cama. Desperté tempranito porque Nancy estaba llora y llora. Como pensé que tenía hambre le di lo que sobró de la sopa. Se calló y se quedó dormidita. ¿Verdad que me porté bien? ¿Qué por qué estoy aquí? Estoy aburrida y tengo mucha hambre. ¿No tiene un dulce o algo? No hay comida en casa. Mis papás no han llenado ni el armario ni el refri. Siguen dormidos desde la semana pasada y no se despiertan.

Ilustración: Marshiari Medina

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