Querido Isaías, durante esta cuarentena te escribo estas líneas para saludarte. Quisiera enviarte un saludo realmente lleno de fraternidad, en estos tiempos en los que empezamos a recordar cada etapa de nuestra vida y a aquellas personas que, a pesar de que los años transcurran, llevamos en el corazón porque fueron y siguen siendo importantes.

Hoy quiero compartir contigo una reflexión personal que he hecho en estos días, en los que la mente y el corazón se fecundan y te animan a expresarte, a decir a los demás cosas que tal vez no te atreves a decir en voz alta. Sé que tu enfermedad merma en algunas ocasiones tu voluntad, que tu fe se quebranta; las cosas que has pasado no son para menos, pareciera incluso que Dios te ha abandonado.

Y eso pensamos todos en este momento, pero no lo pensamos sobre tu situación en particular. ¡No, de ninguna manera! Creo que en este momento, todos nos sentimos abandonados, tristes y angustiados, presos de una rabia y desesperación que nos corroen un día más que otros. Este encierro es letal.

La vida da giros inesperados, a veces tenemos personas que están cerca de nosotros y evadimos su presencia; hoy tal vez extrañemos esa cercanía tan necesaria. Otras veces no pasa lo anterior, sino lo contrario y, lamentablemente, llega el momento en que se marchan a otro plano de vida superior; su encuentro con nuestra vida es importante y nos marca el coincidir en un tiempo y espacio. Dicen que nada es coincidencia y tal vez haya mucha razón en esa aseveración.

Ámate a ti mismo, abraza a la vida, no le des la espalda; si estás aquí en esto que llamamos realidad es porque un ser superior te quiere aquí, tienes una misión sin terminar, vivir es una oportunidad. ¿Para qué, te preguntarás? La respuesta la tienes en tus manos, cada uno de nosotros decide hacer de su vida un paraíso o un infierno.

Estar vivo es disfrutar cada instante transcurrido, respirar el aire y dejar que el amor fluya a todos los seres que nos rodean; es compartir con la familia y con los seres queridos momentos hermosos para nosotros; no importan las cosas materiales, sino el afecto y el cariño sincero que se demuestra en un abrazo de corazón, aquel que queda en el alma cuando se ha dado con verdadera sinceridad.

¿Qué significa vivir? Es movilizar todo nuestro ser, sintiendo, amando, experimentando con nuestros sentidos; es entregarse a los demás en el servicio, es dar una sonrisa, es ser auténtico sin las caretas impuestas por la sociedad o la educación; es ser un ser vivo con los demás, respetándolos a todos sin importar ninguno de nuestros prejuicios.

Es motivarse uno mismo viviéndolo al máximo como si cada segundo importara, y efectivamente importa; y es mucho más triste estar muerto en vida, encerrado entre cuatro paredes, alejados del mundo, ¿contradictorio no te parece? Precisamente estamos haciendo eso pero por la salud de todos, no estés viendo la vida pasar amargamente, estás vivo y eso es lo más importante, vendrán tiempos de bonanza para reír, reunirnos y convivir.

Deja de aletargar tu mente con el Covid-19 y todos los hechos concomitantes. La mente es poderosa, y tanta negatividad también nos afecta, nos daña y termina por afectarnos; la toxicidad de muchos de los medios de comunicación es denigrante.

Sueña, ríe, busca nuevas formas de estar con el otro, de estar contigo mismo, se creativo, sé que ya lo eres, pero a veces falta tan sólo un empujoncito para llevarnos a grandes experiencias. Espero que este mensaje te motive a continuar amando la vida y nos una fraternalmente a pesar de la distancia.

Ciertamente quiero verte, pero esperaremos a que pase esta situación para reencontrarnos con viejos amigos, tal vez un café no estaría mal o caminar un poco en el centro de la capital potosina, no lo sé, ya nos pondremos de acuerdo.

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