Una mujer de mil rostros: Frida Kahlo

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A Frida Kahlo1, la muerte la rondó varias veces, sin embargo la fuerza irredenta de la pintora la contuvo, y hasta dicen que se tuteaba con ella en los momentos de inspiración creadora. Al acercarnos a sus escritos con la avasalladora energía de Frida ante el dolor físico y moral nos deslumbra. Son reconocidas sus frases donde frente a sus padecimientos expresaba con ironía: “Pies para que los quiero, si tengo alas para volar”.

Desde pequeña fue huésped frecuente de hospitales, espacios fríos y silenciosos, sin color ni aroma. Entonces, ella como hechicera portentosa ungió su vida de colores, como aliados para conjurar todos sus males.

En sus autorretratos están siempre presente los opuestos. Los diversos signos de vida y muerte, del goce y el dolor, el amor y el odio se entrelazan en una aparente contradicción, pero ella los convirtió en un ingrediente vital a lo largo de su breve existencia, -sólo cuarenta y siete años-. En Frida hallamos una combinación de sensibilidad y rebeldía que caracterizó su forma de ser.

Desde que nació, su acercamiento a los colores, fue una constante. La casa familiar, plena de tonalidades, ya fuera primavera, el jardín parecía un lienzo de tornasoles brillantes. Durante el verano corría por los pasajes de su casa azul cantando melodías incandescentes, así como en otoño las hojas marrones de los árboles cubrían su cabeza. Ya al finalizar el año los tonos grises y negros de las fotos paternas acogían con amoroso cobijo a la pequeña Frida.

Con el pasar del tiempo, su vida no estuvo exenta de situaciones críticas. Por mencionar alguno de esos momentos en los cuales su deseo de tener hijos se malogró, pese a varios intentos. También, las traiciones familiares y las continuas infidelidades de su esposo Diego2, dañaron sus emociones. Luchó tenazmente contra la depresión por mucho tiempo y lo logró, fuerte y resiliente.

En el ámbito civil, sus posiciones políticas fueron censuradas, pero no causaron mella en su ánimo belicoso y luchador. Fue militante del partido comunista. Combatió y fue pionera en las manifestaciones públicas, en ese entonces participaban poco las mujeres.

Kahlo, rechazaba todo tipo de violencia. Frida Kahlo en un pequeño cuadro titulado: “Unos cuantos piquetitos”3 recreó la escena donde en un cuarto un hombre con saña apuñala a una mujer, que desnuda yace en la cama. En su época, Frida se opuso a la guerra, a situaciones injustas, tal vez con una visión utópica, sin embargo lo supo expresar sin temor alguno. Fue una mujer con diversas facetas, cada una en ocasiones contradictorias, como la propia vida.

Hablar de su tenaz lucha por ser ella misma, no obstante sus limitaciones físicas, es pertinente, hoy que las mujeres se han empoderado, pese a la cultura misógina que priva no sólo en México, sino también a lo largo y ancho del planeta. Acercarse a la obra de Frida Kahlo, es una oportunidad de viajar a momentos esenciales de nuestra cultura. Quien observe sus cuadros, conozca su vida, lea sus cartas, o tenga noticia de ella, es seguro que no pasará inadvertida su impronta, ya sea para bien o para mal.


1 Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón (Coyoacán, 6 de julio de 1907-ibidem, 13 de julio de 1954)

2 Diego Rivera (Guanajuato, México, 8 de diciembre de 1886-Ciudad de México, íd., 24 de noviembre de 1957)3 fue un destacado muralista mexicano de ideología comunista, célebre por plasmar obras de alto contenido político y social en edificios públicos.

3 “Unos cuantos piquetitos” (1935, óleo sobre metal, 48 x 38 cm, Museo Dolores Olmedo, Ciudad de México)

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