Viaje Literario

Sumergí mis ojos en la lectura una vez más, sin saber en donde terminaría esta vez. Con los sueños despiertos y la mirada parada en sus palabras, dejé mi mente concentrarse en esta nueva aventura y seguí leyendo. La mirada constante clavada en sus hojas, como adicta perdida en un mundo de ilusión. Donde solo valientes son capaz de mantener la mirada, para dejar el alma perderse en una nueva oración.

Caminé las páginas vivientes de historias, con dientes callados pendientes, a la voz del autor. Sudores, sonrisas, lágrimas, misterios, palabras reservadas, palabras exageradas, transmitiendo ese algo, ese todo. En paz mis silencios, alegres mis días, buscando finales a ese mundo creado por tal querido autor. Dejé pasar las noches y también mis días, sembrando semillas de lectura divina, entre libros distintos mandados por dios.

Sorpresas vestidas en ropas de cartón, calmaron mis penas y me dieron alegrías.Cual lluvia perpetua que emana diversión, callando cualquier dolor. Terminé mi libro esa noche, con miedo terrible a perderme en mundos que no tuvieran mismo motivo o razón. Cambié la postura, frente a luchas perdidas, en campos vacíos planté una ilusión. Con libros como luces encontramos motivos, razonamiento, historias, y nuevos caminos. Cargamos juntas los sueños, en caballos de cariños. Cruzando cuevas, montañas, desiertos y ríos, descubrimos un mundo nuevo, al nuestro distinto.

Planté mi bandera en desiertos sombríos, con letras grabadas en cuadernos para vos. Leyendo tus letras, encontré una vez más el porqué a mis motivos, que con gotas de sangre buscaron grabar en letra tu ilusión. Mis mundos escaparon, en silencios a los ruidos del destino. Para romper a tu ritmo fronteras discretas que nos separaron una vez, con muros de incomprensión e ignorancia. Entre mares internacionales amplié mi mente, y gané tu confianza, aprendiendo a quererte y adorarte como a un dios. Un Dios bueno, santo, e incapaz de juzgarnos, sin color, raza, ni sexo, que solo busca educar.

Profesor querido, sanador, maestro, guía, compañero, jardinero, albañil, soldador, carpintero, y amigo. Con tus guantes de seda, y tus gustos variados…te escucho sin saber si leo porque te quiero, o porque tu lo recomiendas. Te sigo despierta y dormida. Pisé entonces una vez más sus huellas, para encontrarme otra vez en ese mundo distinto al que comúnmente celebran en voz. Aprendí a entenderte en silencio, cuando te quedaste sin palabras. Cual monje sabio medita, entendí tus mares en calma.Crecimos juntos en este mundo soberbio, entre golpes, blasfemias y gritos.

Con mi cabeza en tu hombro, entendí cuáles eran tus penas, leyendo tus poemas que al comprender hice mías. Caminos secos se hicieron campestres, en flores de colores convertí en paraísos mi vacío. Sermones incoherentes se fueron, cuál mentira indigna que mata la verdad. Cambié, cambiaste, cambió su vida.

Huimos de las guerras, injustas, e impacientes. En un refugio de sed y hambre, cobijo fuiste tú. Sublimes sonidos en tu dicción, marcaron ondas en mi cabeza, penetrando con ideas a mí yo. Escogí el camino que me enseñaste, aprendiendo a dar pasos, sabiendo por donde pisar. Lentamente y segura, es donde hoy quiero estar. Encontré a mi paso obstáculos ignorantes, que gracias a vos superé. Erudito en conocimiento, entre hojas te entendí, leyéndote cada día.

Paré fatigada en silencio, y empezando un nuevo capítulo de vida, dejé moverse solo a mi cuerpo. Para entenderte cada día, no me hizo falta ningún léxico. Entré insegura a tu tal cueva, medio en oscuras, medio desnuda. Flora y fauna perpetuas, en un concierto de voces y olores, regalando buenas vibras. Olfatee tus variadas flores, tus verdes, y amé tus seres con existencia. Dame otra historia de esas que cuentas en pergaminos llenos de crónicas. Una vez más contó su cuento, lo medité al calor de nuestra hoguera. Humanamente grabé más huellas, cual tatuada marca en las arenas, perdida en tu paisaje.

Un mar de ensueño mojó mis labios secos, sedientos y hambrientos. Dejé mi cuerpo sumergirse en tu frescura, para lavar las heridas. Hidratando mi cuerpo, con tu oxígeno existencial. Algunos nadando, otros quietos, todos viviendo y conviviendo en libertad. Temperatura moldeada y moldeando los cuerpos. Frío y calor, energía fluyendo en aguas modelo.

Pasos más frescos en nuestro camino. Las voces bajas, a veces altas, siempre estables. Transformaciones invisibles y visibles, cuerpo, mente, boca y corazón. Frente a mis ojos nuevos vestidos, sensaciones nuevas bajo mi piel.

Bosques oscuros, sombras de guerras, gritos en lluvia, aveces semillas, aveces botas, aveces piedras, aveces fauna, siempre tus letras. Manjares frescos, extravagantes, dulces y agrios, llenaron nuestro estómago. Con frutas jugosas, frescas y aveces secas, ganamos la fuerza para nuestros pies. Deambulamos distraídos, perdidos en tan paraíso conocido solo por vos, mitad almas, mitad hombres, mitad mujeres. Raíces de historia llamaron su nombre, reflejos de vidas pasadas y vidas futuras, me mostró cual hoja relata una nueva biografía. Comparé mi vida a tu obra, dijiste todo sin decir nada.

Confusa, pero concentrada, continué moviendo mis piernas hacia tu voz. Pobres y ricos, adultos y niños, en meta unidos hacia el final de tu oración. Crímenes, coplas, novelas, historias, todos los tonos a descifrar. Sorpresas fijas bajaron en rima, para poderte en versos admirar.

Páginas constantes me llevaron a la cima, cual clímax divino que siembra verdad. Dormida en sus brazos, soñé tus silencios, en nubes de espuma me dejé llevar. Caricias suaves corriendo en mi cuerpo, homenajes breves al amor de verdad.

Un puente de dudas, crucé con miedo, informándome, razonando, cuestionando lo que cruza por mis ojos. En letras, opiniones, ensayos, dejé que la desconfianza me lleve y me ilumine la duda. Para no creer a ignorantes, hallé caminos con verdades agudas que llenaron un mundo de realidad. Pensamientos críticos empujaron mis miedos, al exilio inferido de luchar por luchar.

Tan valiente y fuerte, mitad rosa, mitad bestia, marcando pasos silentes, aprendí a cerrar heridas. Con comas y puntos marqué momentos en mi camino, que me dieron pausa para pensar. Marcadores de colores, señalando el camino, como faroles distantes en un cielo estrellado. Finales circulando mi cabeza, dando vueltas y más vueltas, con ideas diferentes, adivinando consecuencias a tus puntos finales.

Distante cual isla, miré que llegaba, lo dulce del entrañado final ya cercano.Esperanza en los ojos, sabiduría en los labios, gotas de sangre viajando a tu sublime destino. Cargadas de aire, oxígeno, pasiones, ideas y también tus versos, fluyen en mí. Estudios dirigieron senderos de conocimientos a desenlaces finales.

Inmune a los vientos, calor, frío, lluvias, y nieve, me hizo leerte. Continuos paisajes de letras pendientes, llenaron cual agua bibliotecas en mares. Conclusiones íntimas hicieron de prejuicios, mensajes de aprecio y comprensión. Dibujamos caminos en lugares desiertos, lápices de imaginación dando vida a tu historia. Letras maestras formando abecedarios, lenguajes maestros sembrando una nueva voz. Reflejos, mostrando similitudes, ah almas diferentes que brillan a su modo. Iguales y diferentes, leyendo el mismo cuento, paralelos y similares unidos en una misma historia.

Puentes de la nada nos llevaron a tu destino, entre aires elegantes testigos fuimos. Solsticios de invierno y de verano, marcaron comienzos y finales. Como planetas girando entre tu siglo de ideas.

Cansada, decidí quitar la mirada. Alejar mis ojos y darle caos a mi paz. Mi Mate caliente esperaba sentado, como meditando con humos de inciensos. Mordí el bizcocho, y acaricié mi suave “ Bandido”, casi gato pero perro. Cerré los ojos, y dejé mi cuerpo fatigado respirar al ritmo de tu naturaleza creada. Con ojos azucarados y sus patitas en mis piernas, mi amor se escapó en besos hacia su frente peluda. Amigo, confidente, compañero de historias y silencios.

Un golpe preciso abrió las puertas del cuarto, mostrándome un cuerpo diferente y extraño. Ofrecí ayudar su motivo cualquiera fuese que fuera. Sin decir ni una palabra, se sentó en mi mesa, terminó mi bizcocho, y en pocas palabras contó su profecía extrema. Con pluma en mano, escribí cada una de sus palabras, como quiso. No entendí a veces sus enigmas en letras.Llenó mi libreta con sus notas habladas y se fue en un humo frío que me dejó el alma y la espalda congelada.

Un dolor extremo de cabeza confundió mi vida con sueño. Refrescándome en agua fría me pregunté qué había sido real y que había sido mentira. Mi mate seguía en la mesa, y las migas en la silla. Mi libreta llena de notas, y la tinta vacía. Me senté a leer lo escrito, sin poder entender mi ortografía. Cual arqueóloga, me encontré descifrando signos y enigmas.

Divisé una vez más tú puente, tus aguas, y a lo lejos tus caminos. Horizontes se hicieron cercanos, y con ellos nuevos vecinos. Un mundo nuevo, renovado, bendecido con tus consejos. Generosamente regalado, desde un mundo de promesas. Como un ángel que bajó ah ayudarnos, a poner en orden las penas.

Con un beso lo despedí, y lo dejé seguir su viaje tranquilo. Agradeciendo sus consejos, sus palabras y sus caminos. Dejé desvanecerse el humo confuso de mi mente. Y como niña que se despide de un ser amado y querido, lloré en silencio, y cerré mi libro.

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