Charles invitó a Alicia a las cinco de la tarde para conversar sobre un tema que durante años no habían podido resolver. Sobre la mesa había dejado una botella de licor con una etiqueta que decía “Bébeme”. Supuso que Alicia, tal como ocurrió, no resistiría la tentación de abrirla y servir un par de copas para beberla juntos.

Mientras bebían, Alicia observaba cómo los dos somníferos que puso en la bebida de Charles, sin que éste se diera cuenta, hacían efecto. Cuando al fin Charles se durmió como un lirón, Alicia aprovechó para quitarle el sobre con aquellas fotografías de la época en las que éste solía retratarla. Salió de la casa tratando de no hacer ruido. Ya en la calle apuró el paso; el Sombrerero Loco la esperaba en la esquina cantando “I am the walrus”.

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