A mis valientes colombianas

A mis valientes colombianas

Read Time:10 Minute, 30 Second

Querido lectores:

Esta columna estará dedicada a todas las mujeres que participaron en campos de batallas y las que alzaron sus voces defendiendo cada uno de sus ideales políticos sobre la injusticia que se vivía en el siglo XIX. Ahora bien, ¿por qué escribir sobre las mujeres en la guerra? En la actualidad, mi país Colombia está viviendo un estallido social, el pueblo colombiano en especial los jóvenes se agotaron de vivir bajo el poder de un gobierno corrupto. Con una gran valentía han decidido tomar las calles y gritar por sus derechos, por desgracia los enfrentamientos con las fuerzas armadas que son   enviados por “mandatarios” nos están matando. ¡Nos están desapareciendo! Buscan que callemos lo que el pueblo en verdad necesita, pero: ¡Seguimos resistiendo!  ¡Por una Colombia libre!

Es una desgracia relatar las injusticias de un pueblo que ha sufrido 500 años de injusticias, en especial sus mujeres. En lo que llevamos del paro nacional, varias mujeres han sido violadas por la “policía” -aquellos que juraron proteger a su pueblo-. Me repugna saber que una mujer en pleno siglo XXI no está segura, que no es libre de salir a la calle sin ningún temor a no regresar a casa. Es deprimente saber que una niña de 17 años decidió quitarse la vida después de que un grupo de policías la violaran, tampoco es digno que una mujer por ser policía sea violada y el pueblo aplauda por dicho crimen tan atroz. ¡Ninguna mujer debe de ser violada! Sino respetada. ¿Saben qué es lo más repulsivo? Que el mismo pueblo aplaude dicho crimen diciendo que la chica se lo buscó por estar en las calles marchando, y otros opinan que por ser una policía también se merecía ser violada. Estos sucesos me hacen reflexionar: ¿En qué tipo de humanidad estamos viviendo? ¿Qué tipo de humanidad estamos construyendo? De igual forma, en estos días nos hemos olvidado de donde provenimos, al aparecer nos creemos 100% españoles y sin una gota indígena corriendo por nuestra sangre.

Les quiero recordar algo muy importante: Nuestras mujeres indígenas son la representación de la resistencia de los abusos que sufrieron por parte de los españoles, nuestras mujeres mestizas son la mezcla de la valentía de luchar por aquello que sus antepasados indígenas no pudieron. Somos un pueblo multicultural que por nuestras venas corre sangre indígena, al parecer se le olvidó aquella doctora que mandó masacrar a sus antepasadas indígenas. Con mucho orgullo le grito: ¡Tengo sangre indígena! ¡Mírenme! A pesar de tener la piel tan blanca como la leche, en mi corre la sangre de mi tatarabuela la indígena Agapita. Soy la herencia de ella en su sabiduría, la herencia de todas las mujeres de mi familia que levantaron su voz y hoy me hicieron la mujer fuerte que soy. Ellas han pasado de generación en generación la inteligencia en saber lo que es justo y lo que no lo es. Ellas me transmitieron el amor por esta tierra por proteger a todos mis seres amados, en emprender los proyectos sin temor que impulsan mi vida. También habitan en mí todas las mujeres calladas de la literatura que han transmitido en mí su narrativa y que hoy a través de mis investigaciones levantó sus voces que me enseñaron a amar apasionadamente a la literatura colombiana, las cuales han dejado en mí, miles de saberes. ¡Yo soy el resultado de todas ellas!

¡Todas somos la herencia de las mujeres del pasado! Hoy en día lo apreciamos con todas las mujeres que a pesar de los peligros salen a la calle a marchar a ser parte de las primeras, segunda y tercera línea. De las madres que buscan a sus hijos e hijas desaparecidas, que se enfrentan al sistema corrupto con la mirada ardiendo por encontrar una respuesta. Son las mujeres indígenas que han salido de sus resguardos gritando por la igualdad esparciendo la sabiduría de la tierra y el cosmos por toda Colombia, y junto con los hombres, tiraron las estatuas de aquellos “conquistadores” que siglos atrás masacraron a su pueblo. También para todas aquellas mujeres que con su pluma gritan al mundo sin miedo a las represalias: ¡Nos están matando! ¡Nos están violando! Son todas ellas la resistencia de un país, son unas verdaderas guerreras para Colombia.

La lucha de las mujeres no solo se ha visto en el siglo XXI, desde siglos pasados, las figuras femeninas dejaron el papel del “ángel del hogar” a un lado para salir a la batalla y ser un aliado más para el hombre y llegar juntos a la victoria. En Colombia en el siglo XVIII una figura femenina representativa en la época de la reconquista española, fue Policarpa Salavarrieta más conocida como la Pola. Fue una de las heroínas de la patria que luchó por la libertad de su pueblo y fue una espía, al ser una costurera podría entrar a la casa de los españoles, al trabajar para la élite podía escuchar cual era los planes de los opresores. Por desgracia fue capturada y juzgada por traicionar al rey la condenaron a ser fusilada, fue la primera mujer condenada a la muerte a pesar de ser parte del sexo bello. 

Es importante recordar las palabras que dijo esta mujer antes de morir, y que siglos después siguen representando a mi pueblo: “Muero por defender los derechos de mi patria” continúa con sus palabras de una mujer fuerte “¡Pueblo indolente! ¡Cuán distinta sería hoy vuestra suerte si conocierais el precio de la libertad! Pero no es tarde. Ved que, mujer y joven, me sobra valor para sufrir la muerte y mil muertes más. ¡No olvidéis este ejemplo!”. Querida Pola, nosotros los colombianos, no olvidamos tu ejemplo y de miles de mujeres que salieron a los campos de batalla disfrazadas de hombres para conseguir la libertad de nuestro país.

Con respecto a la literatura, tenemos en Colombia mujeres que representan sus ideales en la narrativa que ayudó a la construcción nacional, que le dieron a la mujer una voz y un pensamiento político que era negado por los hombres. Una de ellas es Soledad Acosta de Samper, quien se dedicó en su vida a realizar un proyecto educativo para la mujer digno para todas ellas.  Además, también se encargó de contar la historia de la nación desde la visión femenina en una de sus novelas publicadas por entrega en uno de los periódicos de la época que tiene como título El que busca halla. La novela narra la historia de una mujer religiosa llamada Lucia, la cual se enamora de un hombre no creyente a las ideologías religiosas dado que los fundamentos religiosos no son dados desde las ciencias exactas. Este hombre pensaba que su futura esposa Lucia compartiera sus ideas y dejaría a un lado la esclavitud de la religión, al ver que Pedro no compartía su visión sobre la importancia de Dios y que pretendía alejarla de la tranquilidad de la oración Lucia termina con el compromiso.

Igualmente, la autora además de narrar la historia de amor entre estas dos almas tan desiguales como la de los personajes principales, describe cómo las mujeres ayudaban en la guerra. Colombia pasó por muchas guerras civiles, una de ellas fue la de 1876 conocida como la guerra de las escuelas. “En el año de 1876, estalló la guerra de las escuelas, expresión de la vieja discordia bipartidista sobre la formación espiritual de la nación”. (Oviedo, 2014). En Colombia en el siglo XIX existieron dos partidos políticos liberales y conservadores, el primero de ellos quería educar a la nación bajo un régimen laico y el segundo de ellos quería entregar la educación a la iglesia. Esta guerra de las escuelas narrada por Soledad Acosta contada a través del personaje de Lucía dado que su familia era partidaria al partido conservador por sus convicciones religiosas. Por esa creencia las mujeres deciden ayudar a la “guerrilla” los conservadores, y los ayudaban a llevar y esconder armamentos y soldados.

Esta tarde, dijo Pedro, tuve noticia de que en la gobernación había una denuncia contra ustedes.

  • ¿Y en qué sentido?
  • Dicen que ustedes ocultaban en su casa un revolucionario herido en combate que tuvo lugar por los lados del Chapinero.
  • ¿Y quién daría esa denuncia? Pregunto doña Josefa alarmada. (Acosta, 1903)

Las mujeres decidieron brindar refugio a los soldados heridos a pesar que esto podía traer consecuencias sobre ellas. Este acto temerario no fue el único de las mujeres dispuestas ayudar a la resistencia, sino también guardar y llevar armas al ejército enemigo de los liberales. “Se presentaron a las señoras que se comunicaban con un secreto comité encargado de enviar recursos a las guerrillas, y ofrecieron sus servicios en todo aquello en que pudieran ser útiles” (Acosta,1903). La fuerza de estas mujeres por luchar en cada uno de sus ideales sin importar las consecuencias no eran los ángeles del hogar que esperaban los hombres, sino que eran ángeles dispuestos a participar en la guerra y lograr una mejor nación de la cual ellas imaginaban.

En relación con los ideales que presenta la autora sobre las tensiones políticas que vivió Colombia en el siglo XIX, en sus diarios íntimos cuando aún era muy joven con tan solo 21 años, no solo narra su amor con el hombre que llegaría ser su esposo, sino también la guerra civil de 1854 es conocida por la lucha entre artesanos y los Gólgota. Son los constantes acontecimientos entre las disputas por un trato justo para los artesanos y un pueblo que desea escapar de una dictadura. La joven Soledad escribe en ese mismo tiempo una carta donde convoca a las valientes mujeres bogotanas a ir a la lucha, con la meta de vencer al enemigo.

De esta manera, quiero decirles a todas mis valientes colombianas que sigan con su lucha, que sigan marchando por el bienestar de cada una de las mujeres, que algún día podamos salir a la calle sin miedo de no regresar. Pero más que nada, que sigan fomentando la paz que tanto necesita nuestro país; que destruir y hacerle daño a otro no se vuelva una excusa para no pensar en otras soluciones para construir a la Colombia que todo el pueblo sueña. Tenemos que ser apoyo de una a la otra, no ser enemigas, sino luchar por una igualdad para todas aquellas que sueñan seguir caminando por una Colombia mejor.

A todas mis valientes colombianas que están en las primeras líneas, en las segundas, en las terceras líneas. No solo a ellas, sino también a las mujeres que atienden a los heridos que luchan por encontrar a su ser querido desaparecido y para todas aquellas que salen a enseñar que existen otras maneras de vivir la vida lejos de la violencia. Para todas aquellas valientes que hoy luchan por el país: son la admiración y la inspiración de todo un pueblo. Somos mujeres, somos un legado de aquellas que vivieron siglos atrás y salieron a luchar. Mil y un gracias a todas las mujeres por existir. Solo me queda decir: ¡Resistamos juntas!

Para finalizar, les dejo la carta escrita por Soledad Acosta de Samper en el año de 1854.

Soledad Acosta a las valientes bogotanas

¡Compatriotas! ¡Nuestra feliz patria marcha con pasos precipitados hacia la ruina, el sol de la esperanza se oculta bajo la sombra de la desgracia! ¡Los héroes de otros tiempos pierden la confianza y la victoria nos deja para proteger el pabellón enemigo!

¡Mujeres valientes, de todas las clases de esta ciudad! Aquellos destinados por la naturaleza para protegernos abandonan sus hogares y el valor no los anima ya: ¡nos dejan! ¡Huyen olvidados de que quedan sus familias sin varón que las proteja!

¡Conciudadanas! ¡Levantad vuestras tímidas cabezas, fortaleced vuestros débiles brazos y marchemos a atacar a los vándalos que se han apoderado de esta ciudad! ¡No temáis! ¡Que es más honroso morir por la patria que vivir esclavas de los hombres más inicuos! ¡Qué!, ¿los asesinos y traidores nos seguirán gobernando? ¿la paz de nuestras casas se acabará por ellos? ¡No! ¡Yo ofrezco llevar a la victoria a todas las que quieran marchar bajo mis órdenes!

¡Compañeras! ¡Corramos a las armas! ¡Demos una lección a los que se titulan la parte valiente del género humano, mostrando que si podemos ser sumisas también el bello sexo tiene el valor y energía!

¡Mirad! ¡el ángel de la muerte se acerca hacia los perversos, y las mujeres son las salvadoras de su patria!

Soledad Acosta
Bogotá, 10 de junio 1854
El uniforme es a la Blummer


La ilustración que tiene esta entrega de la columna fue realizada por Diana Castro (Mandarina). Instagram: @muna_mandarina

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
100 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *