Another Round (2020): reflexiones sobrias

Another Round (2020): reflexiones sobrias

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Advertencia de spoilers

Another Round (2020), del director Thomas Vinterberg, es una obra danesa que recientemente ha sido galardonada con el Óscar a la Mejor Película Extranjera. La premisa es la siguiente: cuatro maestros de mediana edad deciden poner a prueba la teoría de un filósofo noruego que sostiene que el cuerpo humano tiene un déficit del 0.05% de alcohol y que, con las medidas adecuadas, la conducta y las relaciones personales del sujeto podrían mejorar. Es así como los protagonistas Martin (Mads Mikkelsen), Tommy (Thomas Bo Larsen), Peter (Lars Ranthe) y Nikolaj (Magnus Millang) juguetean para mantener el balance de su vida personal y familiar mientras se empinan furtivamente uno o dos traguitos de vodka a la par que se dirigen a sus alumnos.

Lejos de lo que pareciera ser una adaptación europea de tramas que pretenden priorizar la mofa asediante de comedias americanas como The Hangover (2009) o Last Vegas (2013), Another Round es una propuesta sencilla que resulta divertida, a ratos, por su autenticidad, y optimista por la presentación de personajes resilientes en circunstancias dolorosas. En varias entrevistas que se le han realizado al director, Thomas Vinterberg ha declarado que los temas centrales de la película tomaron un giro debido a un evento trágico que se suscitó durante el rodaje del filme: Ida Vinterberg, la hija del director quien influyó en la materialización de la película y quien también tendría una participación en la cinta, falleció en un accidente automovilístico. El director decidió que la manera más apropiada de honrar la memoria de su hija era finalizar la película, pero con otra aproximación que, en lugar de establecer la relación entre los jóvenes y los adultos con el alcohol, ilustrara los efectos de múltiples medidas de consumo mientras se propone celebrar los instantes de euforia catártica que no son exclusivos al consumo, sino inherentes a la vida misma.

En Another Round se establece desde los primeros minutos que la sobriedad se asocia y combina mejor en los adultos maduros que en jóvenes estudiantes; lo que es más, hay toda una cultura del consumo del alcohol que se ha encargado de glamorizar la bebida y sus efectos, especialmente, en los jóvenes. Como resultado, las representaciones tradicionales de adultos que se embriagan, casi siempre, son meras caricaturas de hombres derrotados que han perdido el control de sus vidas para ser opacados por un retrato penoso y triste de las secuelas del alcoholismo (Fotograma 1). Mientras que el cine nos ha enseñado a idealizar la bebida cuando hay un joven de por medio, también aprendemos a compadecer a los hombres maduros que exploran facetas divertidas de sí mismos mientras se permiten uno que otro gustito. Afortunadamente, Another Round carece de este abuso hollywoodense que explota la comicidad de los efectos del alcohol, en su lugar encontramos un retrato menos pesimista que permite apreciar las pequeñas victorias de la soltura que acompaña un momento de confianza plena (Fotograma 2).

Fotograma 1. Peter (Ranthe), Martin (Mikkelsen), Tommy (Larsen) y Nikolaj (Millang).
Fotograma 2. Martin (Mikkelsen) en clase.

Hay que decirlo: no hay nada de malo en el alcohol, los problemas emergen cuando se utiliza como estimulante para contrarrestar un estado mental en el que no se atienden emociones y asuntos personales que se manifiestan en múltiples dimensiones humanas. No es propuesta de la película dar solución a las inquietudes recónditas que nos incitan a beber, pero tampoco deberíamos esperar una lección moralista de su consumo; soy de la opinión que el cine, como toda obra ficticia, no siempre debe ser un sustituto pedagógico para las audiencias. Las fortalezas de Another Round posan precisamente sobre estos factores: no hay una condena absoluta al consumo de alcohol; lo que sustenta esta propuesta es que los protagonistas que, en un momento experimentan la derrota y la pérdida del control que ya se anticipan, retoman el curso de sus vidas sin renunciar completamente al consumo ocasional.

No obstante, hay que retomar la discusión acerca de la representación honesta de los efectos del alcoholismo tanto en quien padece la adicción como entre los amigos y familiares que acompañan al adicto. Pese a una apreciación optimista hacia el final de la cinta, las secuelas a lo largo del experimento persisten y adolecen a todos los involucrados: no sería la primera vez que los hijos y esposa de un padre de familia se alejen como consecuencia de su comportamiento agresivo. Es un retrato triste, doloroso y más familiar de lo que nos gusta admitir sobre las secuelas del alcoholismo (Fotograma 3). A Vinterberg hay que reconocerle la focalización de los daños colaterales que emergen de una travesura que amenaza en convertirse en una posible adicción, sobre todo cuando se tiene en consideración que la película tiene tonalidades cómicas. Como resultado, en Another Round encontramos una propuesta integral que incorpora tanto respuestas positivas como negativas, dependiendo del contexto y el consumo mensurado del alcohol.

Fotograma 3. Anika (Maria Bonnevie) en Another Round (2020).

Todavía queda algo qué decir sobre el corazón de Another Round: la escena final que resulta la más memorable por encima de todas las otras y sustenta el optimismo al que apela la cinta. Después de haber perdido a Tommy a través de lo que se asume como un acto de suicido, Martin, Peter y Nikolaj asisten a su funeral y llevan a cabo un rito en el que alzan su copa en honor a su amigo. Mientras los personajes se dedican a recordar y atesorar las memorias que compartieron con Tommy, Martin (Mikkelsen) recibe un mensaje de su esposa: “Yo también te extraño”. En palabras del propio director: “[Martin] pierde a un ser querido a la par que recupera otro”. Acto seguido, una horda de estudiantes se reúne en las calles para celebrar el fin de curso con vítores, música y alcohol. Los profesores, atentos al bullicio, contemplan el festejo de los estudiantes mientras recuerdan la pérdida de su amigo y, finalmente, celebran junto a ellos. La escena toma fuerza con la intrusión de Mads Mikkelsen a cuadro; durante la cinta se hacen comentarios constantemente acerca del pasado de Martin como bailarín profesional y, por momentos, esta capacidad se deja entrever. Sin embargo, no es sino hasta el final que Martin se desenvuelve con plena soltura para disfrutar completamente de ese momento de alegría (Fotograma 4). Es una escena importante que no evocaría la misma recepción en las audiencias de no ser por la proyección corporal del actor, pero también es un recurso justificado que responde a los fines narrativos bajo los que está orquestada la trama. Es una experiencia contagiosa, satisfactoria y catártica que resulta todavía más relevante en medio de una pandemia que todavía se gesta y que no ha sido benevolente con la mayoría de nosotros. No estamos exentos del escapismo que suele acompañar al cine, pero también podemos permitirnos uno que otro gustito cuando la ocasión lo demande, además, esos momentos se disfrutan mucho más después de haber librado batallas personales.

Another Round (2020) está disponible en Amazon Prime Video y Hulu.


Fotograma 4. Martin (Mikkelsen) hacia el final de la cinta.
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