Cerezos de poesía: la propuesta literaria de Ono No Komachi

Dentro de mi experiencia en la lectura de poesía y mi propia producción poética, noté una gran brecha cultural: sólo he consumido a poetas occidentales y, por ende, mi creación tiende a guardarse en esos rincones y paradigmas estéticos. En un intento por salir de ello y penetrar en otros albores poéticos, me topé con la poesía japonesa, más específicamente la poesía del periodo Heian, el cual es altamente reconocido por su creación literaria, su historia y la influencia cultural que provocó en las generaciones futuras de Japón.

Si bien toda obra contendrá elementos del autor y su contexto, la poesía japonesa se caracteriza por su valor social y su intención de ser recitada en voz alta. A partir de esto, podemos rescatar la situación cultural de Japón en el periodo Heian (794-1185 d. C.), en donde la llegada del budismo al país y la aplicación de la filosofía confuciana tomaron las riendas sociales y, por consiguiente, la creación literaria. El periodo Heian comienza cuando la capital se traslada a la ciudad desde la cual recibe el nombre, en donde nacen diversos estilos literarios y técnicas, entre los que se encuentran el Tanka (poema corto), el Choka (poema largo) y el Sedoka (con repetición en la métrica); sin embargo, es la técnica tanka la que tomará más fuerza.

Una de las características más destacables de la poesía japonesa, es el hecho de que puede ser enseñada, pues mucho del valor de ésta radica en el uso de ciertas palabras, en su valor fonético y en los temas que se abordarán, por ejemplo, los poemas de agradecimiento, los de lamento, amor, viajes, separación, poemas esquematizados, o bien, poesía miscelánea. La poesía japonesa, pues, no dependía de la inspiración de los poetas, sino de su habilidad técnica para manejar los significados (variaban de acuerdo a la época en que era utilizada la palabra) y las técnicas literarias.

El poema, por ser un acontecimiento social, acrecentaba el valor cultural de las palabras y los paisajes evocados, pues le otorgaban una capacidad comunicativa más fuerte. Bajo esta idea, encuentro en la poesía japonesa una identidad indisoluble, que en la mayoría de las ocasiones provoca el retrato y la comparación de las emociones humanas con las estaciones del año, los elementos naturales como el viento o el rocío, o bien, el amanecer como un elemento de desesperanza o alivio. La poeta japonesa Ono No Komachi (825 d. C.), por ejemplo, logró una producción llena de intensidad y figuras fijas, como lo es el considerar al amor como primavera, o clasificar a las lágrimas por su intensidad y compararlas con rocío, lluvia o torrentes. De igual manera, las mangas serán sinécdoque del enjugar las lágrimas, y la ropa de cama, a su vez, del encuentro frustrado o de la añoranza por el otro.

Su poesía es predominantemente amorosa, abarcando las etapas del amor y unificándolas con lo que la rodeaba: al hablar de tristeza, verbigracia, se nos muestran versos que comprenden al agua como un símil del llanto, diversificando la relación entre el agua y la vida, y proponiéndola como un retrato de las emociones intensas, o bien, una tipología de la tristeza y la derrota. A su vez, el amor se ve retratado por la primavera, en donde los pétalos esparcidos en el suelo son el vestigio, los recuerdos, mas la flor rebosante es el corazón del ser humano. Para Ono No Komachi somos en la naturaleza: otra muestra de ello es la comparación encontrada con la soledad y la sequía; el agua, entonces, no sólo representa la tristeza, sino también la compañía, el fluir de los cuerpos y las emociones nutridas por el otro.

Por último, considero pertinente señalar la perspectiva que tiene del tiempo, donde los recuerdos, desde la memoria, atarán el pasado a nuestro presente y, por ello, se duplicará el dolor de la pérdida: un regalo se convertirá en una condena que encadenará al sujeto en una suerte de bucle de reminiscencias, pues los objetos la llevarán, tras cada mirada, al pasado que alimenta la espera y anhela la compañía. Ono No Komachi muestra la influencia de su cultura al rescatar y replicar los elementos más destacados de la poesía Heian, sin embargo, propone un uso diversificado de dicho vocabulario, logrando una poesía ecléctica, sensible y vigente.


Bibliografía:
No Komachi, O. (2021). Segunda sesión de Conticinio. Recuperado de https://drive.google.com/file/d/1KFOxdzDbEx4ttznRsoAV2_2GRh7eIluN/view?usp=sharing

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