Como un espectáculo atroz

En umbría,
cuando hay desconcierto, los hombres,
corren detrás de ambiciones alocadas,
ellos se exceden en busca de famas superfluas;
perdidos como unos obnubilados,
traman sus engaños exabruptos,
allá en el palacio de los telones,
donde hay impureza,
presentan sus raras tragicomedias;
recubiertos con sus disfraces,
sueltan una variedad de muecas,
para empoderarse de lo banal,
ellos se quedan hasta con lo ajeno y
durante la sonada de la medianoche,
llenos de risa, se idolatran con sus caras retorcidas.

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