Coronavirus

Coronavirus

Read Time:2 Minute, 20 Second

I

Me puse a podar arbustos, sacar basura y pelos de mi perro -hacía tanto que no le daba un masaje, ahora que ya está viejito-. Retomamos las sobremesas que no veas. Me tiene sin cuidado que mi hija no avance en el sistema de educación -que está en línea-, me encanta verla ideando todo en el jardín, entre cochinillas, hormigas y sus frasquitos de pintura. Esto es como ciencia ficción en su máximo nivel: desayunar en martes laborable a las diez, conversar y dejar que mi perro se ponga patas pa’rriba para seguirlo rascando, comer a eso de las cinco y claro, esa extraña pero bienvenida siesta, para luego regar el jardín sin ver un alma en la calle. Todo esto es como el capítulo que le faltó a Aldous Huxley en su premonición, o a Camus en esa declaratoria sin salida. El cielo tan celeste y esos cantos novedosos de pájaros a las seis. Ayer regresaron a un puma extrovertido a Los Andes. Mañana también será día de utopía en vivo y en directo. Disfrútalo, si puedes, enciérralo en una botella; ya después nos volveremos a ver las máscaras.

II

¿Qué nos causará más incertidumbre, ansiedad o neurosis?, ¿el martillo de papá, la copa de la última vez, el cabello que creías haber guardado en ese libro, la fotografía que sigues viendo a pesar de haberla perdido once años atrás, la cuna que habías olvidado y permanece escondida más allá de cualquier improvisación de tu fantasía; o ese fósforo que te quemó la yema al prender la vela al lado de la copa; mira que aquel corcho rojizo le arrancó en arrebato unos de sus cabellos; tu teléfono fijo lleva diez años inmóvil, pero es la envidia del Whatsapp porque él sí sabía guardar el secreto de esa canción, palabra o baúl atrapados y tan polvorientos en las telarañas que ahora podemos advertir en el punto fijo de nuestra mirada; hoy que no tenemos nada que hacer en casa, más que recordar martillos, copas y fotos de cunas, corchos, cabellos y esa ridícula llamada donde se decidió tu vida; porque nunca nadie abrió el cofre repleto de ti.

Pero el gran soberano, el rey Virus se puso su corona ante todos nosotros, sus humildes súbditos. Y aun así nadie se aprovecha de sí mismo para liberarse de tanta miseria en su enclaustramiento.

Sería tan fácil, sólo tira un poco y el hechizo, las telarañas se romperán.

Mañana será demasiado tarde, porque alguien por ahí sacará seguramente la foto del martillo que hará pedazos la copa y el libro caerá al suelo, al lado de la cuna de tu hijo; y para qué hablar de la vela o el celular que tendrás que contestar; quieras o no volverás a escuchar la canción de toda tu vida.

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *