El Ayuwoki, el Juangapeso y el fandom

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…y como buen americano, a falta de líneas patrimoniales me siento heredero universal… Mi arraigo es arraigo en movimiento. El destino que me esperaba más tarde sería el destino de los viajeros. Mi casa es la tierra. Nunca me sentí profundamente extranjero en pueblo alguno, aunque siempre algo náufrago del planeta.

A. Reyes

1. Hace unos días se viralizó el divertidísimo y preocupante billete de $50 con la imagen de El Divo de Juárez reemplazando a Morelos. La ocasión me pareció ideal para retomar algunas palabras sobre el Ayuwoki que lancé a Internet por ahí de 2017 y no sé dónde quedaron enterradas, pues creo que en ambos casos se manifiestan diferentes ángulos sobre el problema de la identidad. A grandes rasgos el punto central sobre el meme del Ayuwoki era que surge de una carencia interpretativa sobre el texto base (la canción “Smooth Criminal” de Michael Jackson), carencia que no es responsabilidad de los creadores ni de los reproductores del meme, sino de la “ingenua” ilusión por parte de las grandes industrias culturales de que todos los habitantes del mundo podemos comprender los textos anglosajones en el mismo nivel en que lo hace su audiencia inicial. Hay, pues, un problema de identidad frente a las producciones extranjeras. Por oposición, el Juangapeso es un producto simbólico que advierte una alta cohesión con su entorno: nace en el seno de la cultura de masas mexicana y destruye los relatos nacionales al declarar que la población se identifica en mucha mayor medida con la imagen del Divo de Juárez que con la de un insurgente de hace 200 años.

2. La palabra ayuwoki –transfonetización del verso are you okay? de “Smooth Criminal”– es un ejemplo perfecto de la deficiente comunicación en el intercambio de los productos de cultura de masas. En otras palabras, el hispanoamericano promedio no comprende los contenidos básicos de textos que, supuestamente, están dirigidos a audiencias internacionales (ni está obligado a hacerlo). Mientras la canción y el video musical de Michael Jackson representan un problema de violencia contra la mujer resultado de un daño colateral en los cambios de poder de las mafias estadounidenses (un power grab); el colectivo hispanoamericano –vacío de contexto para interpretar dicho sentido–reprodujo el meme del Ayuwoki bajo el esquema de una creepypasta completamente alejada. Según la creepypasta, el sonido ayuwoki es emitido por un monstruo a modo de intimidación depredadora antes de robarse a los niños. A todas luces, esta leyenda adolescentesca está mucho más vinculada con la caricaturización de Michael Jackson causada por los escándalos mediáticos que con la figura real del artista y su producción. En la palabra ayuwoki se deposita el espíritu de la desinformación, datos inútiles sobre un proceso judicial que no concernía a las audiencias hispanohablantes y se importó a modo de espectáculo en la plenitud del neoliberalismo latinoamericano. Si en EE. UU. se teatraliza el sistema judicial es con la intención de comunicar al público una idea de omnipresencia legal que vigila sus suelos, pero –a diferencia del caso Depp-Heard– el caso de Michael Jackson no tenía ninguna implicación de interés internacional o transversal, más allá del morbo de ver colapsar a un titán de la industria del entretenimiento.

3. El meme del Ayuwoki ha indignado a la base de fans de Michael Jackson en Hispanoamérica. A los fans nos indignan los ataques públicos contra una figura que admiramos. ¿Pero se puede culpar a los usuarios hispanoamericanos de su ignorancia sobre el juicio contra el artista? ¿Por qué no culpar a la industria misma o, de paso, a la mediocridad de los sistemas de educación que nos impiden interpretar con eficiencia los textos de una cultura ajena cuando, según los objetivos de la pedagogía globalizante, el propósito de la escuela era, precisamente, ayudarnos a construir la interculturalidad? ¿Escuchar cancioncitas durante una clase de idioma es suficiente para entrar en diálogo con la cultura de otros? ¿Hasta dónde llega nuestra responsabilidad como audiencia activa? Hay foros aptos para el fan activism y problemas que exigen programas de acción claros. Por ejemplo, el movimiento #SaveBritney 2020, o la denuncia contra el racismo en los castings de la película Avatar: The Last Airbender y de la trilogía más reciente de Star Wars. (No hablaré del caso de Gloria Trevi porque todavía sigo confundido al respecto.) Y, última pregunta: ¿hasta qué grado realmente se teje una transversalidad cultural en los fandoms? ¿Existe en verdad una identidad homogénea entre las comunidades de seguidores de un artista capaz de organizarse para desplegar peticiones? En lo personal, creo que depende del caso.

4. El fan es un lector enamorado; por el contrario, el lector lector es un esposo. A riesgo de traicionar a Roland Barthes con reduccionismos: si el texto de placer es “el que contenta, colma, da euforia; proviene de la cultura, no rompe con ella y está ligado una práctica confortable de la lectura” y el texto de goce es “el que pone en estado de pérdida, desacomoda […] hace vacilar los fundamentos históricos, culturales, psicológicos del lector…” (25), entonces el fan es un enamorado del placer que teme llegar al goce. El fan teme el matrimonio con su objeto de amor, prefiere la idealización, ritualizar el placer que el texto le produjo al principio para intentar congelarlo en el tiempo. Pocos fans aceptan la transformación de la figura a la que admiran, suelen decepcionarse cuando los miembros de Metallica se cortan el cabello y “dejan de ser lo que eran antes”.

5. Dos casos ilustrativos: el epílogo de Harry Potter fue aceptado por la mayoría de sus fans porque es reconfortante, cumple con la promesa de restaurar la infancia. Harry siempre buscó una familia y, al final, la tiene. ¡Qué felicidad! Aquí la nostalgia, el fan service, el queerbaiting, el complacer a los fans por entenderlos como clientes, no tanto como lectores. En cambio, el final de Game of Thrones le costó a la franquicia el silencio del fandom –una semana de debates y luego nada…ahora viene un spin-off, a ver cómo nos va–. El rechazo generalizado hacia el desenlace de la serie proviene del desconcierto que causó. Porque, más cercano a la vida social que a la maravilla, el final es sólo una promesa de posible democracia mediocre, en donde los héroes fallaron como lo hacen los personajes de la tragedia shakesperiana y algunos del populismo del s. XXI.

6. La Dra. Temperance Brennan ha explicado que la admiración es signo de una inteligencia inmadura. Sea hacia una figura artística, a un líder político, a un héroe mítico, a un equipo deportivo, la afición es un vínculo de las sociedades tribales que desrresponsabiliza al individuo. Ejemplo clarísimo: la violencia colectiva en la afición futbolística. Uno de los errores comunes del fan(ático) en tiempos liberales y neoliberales es atribuir razón absoluta a su objeto de amor. ¿Habrá algún cambio en los próximos años? ¿Se perfeccionará la acción colectiva? ¿Participar o no participar? ¿Se retomará el modelo del fan ermitaño? El fandom podrá parecerle una trivialidad periférica a muchos, pero es un espacio que refleja los síntomas de una época.

7. A 70 y tantos años de que Alfonso Reyes escribiera sus Parentalias y 100 años de la revolución intelectual del Ateneo de la Juventud, el concepto de identidad se ha transformado sustancialmente. Reyes se asumió mexicano en movimiento. Porque así le tocó la vida política y así le tocó su inmersión en la cultura. Hay quienes, desde su horizonte actual, critican el elitismo “a la criolla” del que tomó parte. Claro, de alguna manera su generación puso las bases para la centralización y las “mafias del poder cultural” que llegaron después. Pero pero pero…1) así fue el cauce de la historia, 2) bien puede recuperarse algo del afán universalista de su época (a pesar de que ahora subordinemos el componente uni al diverso implícitos en el término universal): hablamos y leemos desde un punto en el tiempo y en el espacio. Si quiero salvar a Britney, sería inútil e incluso irresponsable pretender hacerlo desde una voz que no es la mía. ¿Qué puedo decir yo, entonces, desde mi mexicanidad en tiempos transnacionales sobre Britney? Si no hay nada que decir, es mejor esperar. Sólo así se puede cumplir con el anti-disclaimer del ateneísta, sentencia que bien nos serviría de modelo:  La raíz profunda, inconsciente e involuntaria, está en mi ser mexicano: es un hecho y no una virtud. Sin esfuerzo mío y sin mérito propio, ello se revela en todos mis libros y empapa como humedad vegetativa todos mis pensamientos. Ello se cuida solo. Por mi parte, no deseo el peso de ninguna tradición limitada. La herencia universal es mía por derecho de amor y por afán de estudio y trabajo, únicos títulos auténticos. (Reyes, Parentalia 362).

8. Somos herederos de la cultura por derecho nato, pero debemos confirmarlo –como en todo hacer– a través del trabajo. [Trabajo trabajo, por oposición a empleo.]

9. Una frase del famosísimo Chabelo sintetiza la visión (neo)liberal sobre dos temas discutidos hasta ahora: “El público es la diferencia, el que participa, y eso es lo que me ha mantenido, por lo que no me queda más que agradecer al público de México que me ha hecho el favor de permitirme hacer durante mi vida lo que me gusta para no tener que trabajar.” (frasesypensamientos.com) El desdén por el trabajo y el sueño de no hacer nada para subsistir son los remanentes de una añoranza burguesa que envidiaba al noble. Bajo esta mirada, parecería que el público (léase, para nuestros fines, el fan) es quien mantiene a un artista en el trono, a través del consumo y del vasallaje. Pero ahora, más que nunca (Britney lo ha probado), se ha vuelto notorio que ambos polos mantienen un contrato y se necesitan activamente.


Fuentes citadas:

“Frases de Chabelo”. Frasesypensamientos.com. Web. Acceso 12 May. 2022. https://www.frasesypensamientos.com.ar/autor/chabelo.html

Reyes, Alfonso. Parentalia. Obras Completas XXIV. México: FCE, 1990.

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