Immanuel Kant: Apuntes antropológicos

Immanuel Kant: Apuntes antropológicos

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La academia es una forma de vida.
Eric Rodríguez Ochoa 

R e s u m e n:

La presente reflexión abordará unos de los aspectos de la filosofía kantiana y el idealismo que precisamente podría formar parte de la consideración de un sistema para el pensamiento filosófico actual: la idea o concepción del hombre a través de las obras de dicho autor.

Se pretende realizar una revisión amplia y detallada que permita entender el pensamiento kantiano en un sentido que vaya más allá del concepto en que por mucho tiempo se ha mantenido a Kant considerándolo incluso como el teórico puro del conocimiento o a lo más común filósofo sistemático de los valores.  No pretendo la realización de una crítica sino tan sólo reflexionar algunos lineamientos que nos parecen importantes de tomar en cuenta al intentar el análisis del concepto kantiano del hombre en su obra crítica de la razón pura y cómo el idealismo, es un eje fundamental para dicha formación de una prioridad importante o bien el hombre como intermediario del conocimiento. 

Palabras clave:idealismo, Kant, crítica, hombre, método, filosofía.

Kant: Tópicos preliminares

Kant, representa una de las cumbres del pensamiento moderno, cree que en el individuo existen dos dimensiones opuestas: el ser natural y el ser racional. Es la segunda de estas dimensiones la que domina sobre la primera.

En cuanto ser natural, el hombre está sometido a las leyes físicas, biológicas y matemáticas de la naturaleza. Por otra parte, es egoísta, individualista e insociable. En cuanto ser racional, es un ser libre, capaz de superar sus limitaciones naturales y elegir su propio destino. Al ser pensante, puede desarrollarse como ser social.

Por tanto, para Kant, en un mismo ser se dan características radicalmente opuestas entre sí.

Kant se planteó la pregunta: ¿qué es el hombre? Y, para responder a esta pregunta, creía conveniente responder, a su vez, a estas tres cuestiones:

  1. ¿Qué puedo conocer?
  2. ¿Qué debo hacer?
  3. ¿Qué puedo esperar?

Si quiero comprender qué es ser humano, de alguna manera necesito averiguar (1) cuáles son las posibilidades y los límites de mi conocimiento, del conocimiento humano, (2) cómo debo comportarme en tanto que ser moral y libre –la respuesta de Kant será que debo comportarme de modo racional, esto es, hacer lo que debo hacer, actuar por deber y no por intereses egoístas, respetando la dignidad de las personas-, y (3) qué es lo que puedo esperar, habiendo actuado correctamente –la respuesta de Kant a esta pregunta será que, si hemos actuado racionalmente y hemos cumplido con nuestro deber, podemos aspirar a ser felices y a una vida digna. [1]

De la dificultad del concepto anthropos 

La filosofía otorga al ser humano el poder de pensar por sí mismo. Concebir a la filosofía como una tarea de emancipación humana no novedosa, pero nunca antes de Kant se había asumido de una manera tan crítica. En cierta forma, este planteamiento recoge las polémicas de la filosofía moderna, y por otra parte, como se ha dicho con el concepto del hombre, en consecuencia, de una nueva interpretación de la idea de la libertad. 

Kant recoge así las grandes aspiraciones de la época, y con ellas el conjunto de los procesos filosóficos anteriores, pero otorga a estas aspiraciones fundamentos teóricos críticos, orientados hacia la plena realización del hombre.

 

Para ello, Kant construye un sistema sorprendente, constituido por ambas partes integradas en una totalidad que él mismo concibe como universal e inmutable.

En efecto -dice- la razón pura goza de una unidad tan perfecta que cuando su principio es insuficiente para resolver una sola cuestión para titular de las que por su propia naturaleza se propone, es menester rechazar su auxilio para cualquier otra, porque con el hecho, demuestra que ninguna es de su competencia.[2]

La gran aportación del pensamiento kantiano a la filosofía de su tiempo y aun hasta la actualidad, implica su concepción del hombre, cuyo destino está constituido por todo el mundo inteligible -el todo-, y forma, al mismo tiempo, el producto de su acción que es entendida, justamente, como una tarea humana.

Si nos abocamos al estudio de la idea del Hombre en Kant, partiríamos de su concepción, en la que el hombre es un ser racional: y justamente esta razón es la que constituye la universalidad y la comunidad, es decir, un ser, al menos en parte, social, que, a diferencia de Leibniz, no es una entidad autónoma que penetra en la comunidad por sus relaciones con los de más hombres, sino que en Kant la presencia del hombre lo hace pertenecer  necesariamente de un todo, es decir, de una comunidad, y a través de ella, de un universo. En sus cursos sobre antropología, iniciados en 1772, Kant se interesa por el estudio no sólo del hombre como una personalidad, sino de la humanidad como un todo (dentro de lo que acontece).

El sujeto moral en Kant, en un sujeto que actúa en libertad; es decir obrar conforme a la ley de la moralidad de allí que adquiera su autonomía: Las leyes vienen dentro de mí y no al revés.

“(…) la ley, la acción, tendrá entonces ciertamente un carácter legal, pero no un carácter moral” (Kant, 2008:110). 

En la cita anterior, Kant, nos refiere que el individuo con uso de la razón, pertenece al mundo inteligible, el hombre no puede pensar la causa de su voluntad de otro modo, sino bajo la idea de libertad, con la que está unido al concepto de autonomía y con el principio general de la moralidad. “La autonomía de la voluntad es el único inicio de todas las leyes de la moral y de todos los deberes que a ella son conformes: toda heteronomía de la voluntad, sin embargo, no solamente no funda obligación alguna, sino que más todavía es opuesta inicialmente de la obligación y a la moralidad de la voluntad… así, pues, la ley moral no expresa otra cosa que la autonomía, es decir, de la libertad independiente de cada individuo , y esta autonomía misma es la condición formal de todas las máximas que se menciona” (Kant, 2008:50).

Así, vemos que en nuestro autor la fundamentación de la libertad es la autonomía como un rasgo frente a la determinación jurídica. Pues en la autonomía las leyes vienen de mí dando relevancia al hombre.

Otro aspecto que  denomina a su filosofía (trascendental), en la medida en que ella se ocupa en general no tanto de objetos sino de nuestro modo de conocerlos, en cuanto a su posibilidad a priori es el idealismo trascendental que establece el tribunal de la razón permitiendo delimitar la autonomía del sujeto en cuanto ser racional llevando a concluir que una vez conocidas todas las formas, categorías e idea empleadas por nuestra razón pura, con independencia de toda experiencia, se podría comprobar cómo ésta tiene un uso práctico; el moral, absolutamente necesario, uso que ella misma se ve obligada a ir más allá de los límites de la sensibilidad, por lo que concluye Kant, que “(…)la moral no es ningún sentido materia de la ciencia social, sino que se trata de una disciplina racional que sustenta su proyecto filosófico en la razón pura” (Kant, 2008:748).   

El humano, según su naturaleza, es una categoría de posiciones originales que se encuentran en las obras de Kant, él, considera que contamos con la disposición a la animalidad como ser viviente (capacidad técnica.), disposición a la raza humana, como ser viviente y racional (capacidad pragmática) y disposición a la personalidad, como ser racional y moral (respeto a ley moral). Esta es la composición radical que constituye al hombre y que pone de manifiesto una dualidad de magnitudes: La experimental – sensible, lograr sus propios objetivos egoístas y la ético – social, la magnitud moral. (La razón en relación a la vida) y la ético-social disposición que tiene como raíz una razón que no es un medio condicionado a conseguir determinados fines, sino que es ella un fin incondicionado: es la razón práctica misma que legisla la vida humana conforme el respeto a la ley moral (ley de la libertad). Para Kant, el ser humano es un ser autosuficiente que expresa su soberanía por medio de su razón de la independencia, para lograr ser autosuficiente.

Aunque el hombre es sólo una parte del mundo, su naturaleza es tal que al conocerlo a él se conoce al mundo. Esto exige una ciencia del conocimiento del hombre sistemáticamente desarrollada: la antropología, que permite desarrollarse en dos sentidos: fisiológico o pragmático.

El hombre fisiológico es igual a la naturaleza, pero por el ejercicio de la libertad el hombre asume su condición pragmática lo que le permite actuar en función de lo que hace, debe y puede hacer de sí mismo. Kant pretende encontrar la manera de acabar con las falsas imágenes que el hombre se ha dado como respuesta a la pregunta qué es él mismo.

En tal sentido, y a todo lo largo de su obra, Kant propone reflexiones metodológicas sobre las formas de conocer así mismo y al mundo, en lo que él llama «el interior y el exterior del hombre». Que en realidad vienen a constituir algunos apuntes en torno de lo que más adelante constituirían ciencias en desarrollo: la antropología y la psicología.

Apuntes finales: sobre la moralidad Kantiana

Todos los principios «internos» se acercan más al concepto de autonomía al mostrar la bondad moral de la acción como algo que surge de nuestra propia voluntad. Así, un sistema empírico externo que depende de la constitución civil, dado que emplea motivos externos o coercitivos, es menos adecuado que uno que involucra la educación, que apunta a desarrollar bases morales internas. Los principios empíricos sitúan el fundamento de la moralidad en algo externo a esta voluntad: algún objeto o incentivo que se le presenta, por el cual tiene una inclinación empírica contingente. Ninguno de ellos puede dar cuenta de la naturaleza categórica de los imperativos morales, cuya obligación sobre la voluntad no se puede deshacer simplemente renunciando o decidiendo no satisfacer algún deseo (por urgente o central que el deseo pueda ser para nosotros o para nuestro bienestar)

Los principios racionales, admiten una interpretación en la que podrían ser compatibles con una ética de la autonomía: si obedecemos a la voluntad divina no por sentimientos de amor o miedo, sino porque la perfecta voluntad de Dios manda lo que objetivamente debemos hacer o si buscamos la perfección precisamente de nuestra voluntad como seres racionales, entonces estos principios pueden acertar en la práctica sobre lo que debemos hacer, pero en esa interpretación; tanto sobre la razón fundamental por la que debemos hacer y sobre el principio sobre el que debemos actuar.  ¿Qué es exactamente lo que la voluntad perfecta de Dios quiere, y por qué estamos obligados a hacer eso? ¿En qué consiste la perfección de nuestra voluntad y qué es precisamente esa clase de voluntad que la hace perfecta para nosotros?

Kant, propone una teoría sobrenatural de la libertad humana, en términos de una causalidad en el mundo nouménico que supone sobreviene sobre nuestras acciones en el mundo de las apariencias. Sin embargo, el único uso legítimo que puede hacer de esta teoría, consistente con sus propias doctrinas críticas sobre los límites de la cognición humana, es usarla para mostrar la consistencia lógica de sostener que somos libres y que nuestras acciones tienen causas empíricas dentro de los límites de la cognición humana, mecanismo de la naturaleza. Esta consistencia lógica, sostiene Kant, junto con nuestra necesidad racional de presuponer la libertad en todo uso de la razón (incluso el uso teórico que se requeriría para plantear la cuestión metafísica de la libertad) es todo lo que necesitamos para afirmar que somos libres y nuestras acciones naturalmente determinadas.

Obras de consulta:
Kant. Emmanuel. Crítica de la razón pura. 5a, ed., Buenos Aires, Edit. Sopena, 1961
-Ferrer Agustín. Filosofía y Ciudadanía: Conceptos filosóficos del ser humano. Madrid, España, Repositorio Material Facultad de Filosofía 1961
-Cassirer, Ernest, Kant, vida y doctrina, 2a. reimp, en esp., Trad. Wenceslao Roces, México. Fondo de Cultura Económica. 1974 (Breviarios, 201). 
-El problema del conocimiento. v. H: Desarrollo y culminación del Racionalismo. El problema del Conocimiento en el sistema del Empirismo. De Newton a Kant.
La filosofía critica. Trad. Wenceslao Roces, México, Fondo de Cultura Econômica, 1956. -Ferrari, Jean. Kant o la invención del hombre. Madrid. EDAF, 1974 (Filósofos de todos los tiempos) 
-Gaos, José. Las críticas de Kant. Caracas, Universidad Central de Venezuela, 1962 (Biblioteca de Cultura Universitaria).
-Goldman, Lucien. Introducción a la filosofía de Kant, Trad. José Luis Etcheverry, Buenos Aires, Amorrortu editores, 1974.
-Kant, Emmanuel. Antropología en sentido pragmático. Trad. José Gaos, Madrid. Revista de Occidente. 1935.
[1] Ferrer Agustín. Filosofía y Ciudadanía: Conceptos filosóficos del ser humano. Madrid, España, Repositorio Material Facultad de Filosofía 1961, p. 11
[2] Kant. Emmanuel. Critica de la razón pura. 5a, ed., Buenos Aires, Edit. Sopena, 1961, p. 62.

 

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