La paradoja de la democracia: Apuntes sobre la cuestión de la representatividad

A Dulce Anahí Rivas: “La medida del amor es amar sin medida”

SAN AGUSTÍN

Nota preliminar.
La democracia es sin duda, una de las formas de gobierno que se ha ido transformando a lo largo de los siglos y que ha sido aceptada por los Estados que pretenden incluir las voces de los ciudadanos que conforman una comunidad y una construcción más o menos, armoniosa para vivir y desarrollarse plenamente. Según Sartori (1986) las democracias centran su poder legítimo en un despliegue vertical que contribuye al ejercicio de la elección y representación de los actores políticos que se hacen cargo de la comunidad.

La paradoja democrática.
No es que se dude de un sistema de gobierno ni pretendo afirmar la no existencia de la democracia sino profundizar, de alguna manera, reflexionar sobre lo que se ocupa la democracia, su objeto de estudio de la misma. El gobierno del pueblo supone ya una reflexión problemática a saber: “El gobierno del pueblo o para el pueblo” son dos posiciones epistémicas que se excluyen mutuamente a saber; si un régimen democrático se ocupa de gobernar a una sociedad, se ocupará pues de gobernar a las mayorías que han elegido a un autor pero esta voluntad de la mayoría no conforma al espíritu del pueblo sino a un sector. Sin embargo, si una sociedad elige al autor del gobierno se somete a una voluntad generosa de la figura del gobernador. Así, en el libro “Ensayo sobre el Gobierno Civil, Locke consideró que la libertad es anterior al Estado, cuando se elige un gobierno, se pierde la libertad porque la representación de sí mismo desaparece por la figura de un gobernador (Locke, 1997, p 57)”.

Ahora bien, si pensamos desde las perspectivas del lenguaje, la construcción democrática parte desde una configuración del discurso. Desde Jakobson hasta Foucault, la construcción de los saberes, significan por diversos procesos históricos que los mantienen vivos, una intención del sujeto y una conducta que se desprende de lo que ha sido fijado por el speech act de este modo; la construcción de la democracia encuentra sus raíces de lo que se ha dicho sobre la misma y lo que se define. Sabemos que existe democracia por los efectos que produce en  un sistema de gobierno, instituciones, partidos políticos (crean “nuevos”), elecciones, consultas populares, libertad de expresión, encuestas, acceso a la información pública, etc.

Todo ello que define a la democracia es la respuesta histórica al antiguo trono y el altar, en otras palabras, la democracia, adquiere sentido cuando es la probable antítesis, de los gobiernos no democráticos: los regímenes absolutistas, imperialistas, oligárquicos, tiránicos, etc. Si bien en el siglo XVIII, en la asamblea nacional de Francia cuando los militantes que apoyaban el antiguo régimen se sentaron a la derecha, en contra de quienes buscaban otra alternativa para con el gobierno y se postraron a la izquierda se adquirieron allí dos posturas y visiones en la forma de gobernar; existía una única forma de gobernar una “derecha prioritaria” (aunque no se llamase así). Ahora bien, la democracia tiene unos efectos importantes en su discurso y en su quehacer, en la construcción del lenguaje, la democracia  adquiere su sentido como en la política misma de un bien común, lo que sucede es que tal noción es un ideal de política, la democracia, como otras formas de gobierno, representan un ideal de gobierno, y gracias a este idea, es que existe una nación. (Platón, y su teoría de las ideas, sería coherente en hablar sobre ese εἶδος).

 Resumiendo. 
La democracia, si la pensamos, es un ideal que sirve para fundamentar “la igualdad” entre los miembros de una sociedad. Lo que busca un régimen político es hacer saber que se es libre en la media que los intereses convengan. Pues cada sujeto en su libertad elige, decide, y la representatividad política, es una idea prioritaria que si bien fundamenta el ejercicio democrático podríamos reflexionar, ¿Qué tanto representa la voluntad de la mayoría? ¿Cómo se configura una mayoría? ¿Cómo se han constituido las prácticas discursivas en torno a la razón de las mayorías para que siempre se elija la voluntad de este sector por encima de otro menor aunque este último tenga la razón?


Bibliografía y obras de Consulta:
–     Beuchot, M. (2004). Historia de la filosofía en la posmodernidad. México: Torres y asociados.
–     Berger, P. y Luckmann,T. (2003). La construcción social de la realidad.
–     Foucault, M. (1981). Un dialogo sobre el poder y otras conversaciones. España: Alianza Editorial.
–     Foucault, M. (1988). “El sujeto y el poder”, en Revista Mexicana de Sociología, Vol. 50, No.    3.    (Jul.    –    Sep.,    1988),    pp.    3-20.    Véase:    http://terceridad.net/wordpress/wp-
content/uploads/2011/10/Foucault-M.-El-sujeto-y-el-poder.pdf . Consultado el 23 de junio de 2019.
–     Foucault, M. (1991). “Qué es la ilustración”, en Saber y verdad, España: La Piqueta: pp. 197-207.
–    Gadamer, G. (1988), “¿Qué es la verdad?”, en Verdad y Método, Vol. II, España:. Sígueme.
–    Habermas, J. (1986). Ciencia y técnica como ideología. México: Taurus.


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Un pensamiento en “La paradoja de la democracia: Apuntes sobre la cuestión de la representatividad

  1. Profesor, Interesante artículo sobre la cuestión de la democracia. Es importante la reflexión porque nos invita a cuestionarnos si con esta nueva “transformación” existe la democracia y que usted incluso la considera una antítesis de una forma de gobierno prehistórica que pasó a llamarse de derecha. Gracias profesor por lo aportes que invitan a cuestionarse la realidad. Es de los pocos académicos que hace filosofía fuera del aula y además comparte sus conocimientos. tengo una duda: ¿Qué piensa sobre esta 4 transformación que estamos viviendo? Saludos desde Orizaba.

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