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“Manuscrito hallado en una botella” es la narración en primera persona, de un hombre solitario y acomodado, que se embarca en un navío en el puerto de Java.

El pasado 19 de enero del 2021, se cumplieron 212 años del nacimiento de uno de los escritores que más han revolucionado la literatura mundial. Reconocido principalmente por sus cuentos de horror y misterio, aunque también realizó poesía, ensayo, y crítica literaria, con obras como “El cuervo”, “El gato negro” y “El corazón delator” que lo inmortalizarían para siempre. Sin embargo, fue el relato titulado “Manuscrito hallado en una botella” el que lo lanzaría a la palestra de la vida literaria, y le abriría un camino de fama eterna.

En el año de 1833 nos encontramos con un Edgar que ha abandonado su carrera en la prestigiosa academia militar de West Point, y al que el hambre lo ha orillado a intentar enlistarse en el ejército de Polonia -que se había sublevado contra Rusia- del que es rechazado. También es el Allan que después de mal vivir en la ciudad de Nueva York, vistiendo la capa militar que lo acompañaría hasta el fin de sus días, regresa con su familia de sangre a Baltimore, solo para ver morir a su hermano mayor de tuberculosis. Es el mismo Edgar Allan que ha estado a punto de ingresar en prisión por culpa de la deuda que su fallecido hermano dejó. Es un ser acosado, miserable, triste y temeroso, con el cual la vida se ha ensañado. Y de repente, Charles F. Cloud y William L. Pouder, editores del Baltimore Saturday Visiter, dan a conocer el 12 de octubre que existía un  ganador del premio de cincuenta dólares al mejor relato. Ahora sí, Edgar Allan se convertiría en Poe.

El dinero por supuesto, no le arregló la vida, pero el premio le ganó el acceso al mundo de la literatura en Estados Unidos, gracias a eso, pudo contactarse con John P. Kennedy, con el que haría amistad y le presentaría a Thomas H. White, director del Southern Literary Messenger, en donde sería colaborador y redactor, contando con la oportunidad de seguir publicando sus obras y fortalecer su nombre en el mundo de las letras.

“Manuscrito hallado en una botella” es la narración en primera persona, de un hombre solitario y acomodado, que se embarca en un navío en el puerto de Java. La calma extrema del mar dará pasó al horror, cuando de manera abrupta el barco se vea sacudido por una extraña tempestad que poco a poco, lo dominará todo. Un barco gigantesco y lúgubre embestirá al navío de nuestro personaje, arrojando a este aventurero en la cubierta del “barco fantasma”. La narración irá develando una situación sin esperanza, ya que le personaje va descubriendo que se trata de una embarcación sobrenatural, y que está dirigiéndose al polo sur rápidamente, en donde terminará por precipitarse en un monstruoso remolino que lo llevará a las profundidades del mar.

Entre otras cosas, el relato retoma la leyenda del “Holandés errante”, un barco fantasma que está maldito y debe recorrer los mares sin posibilidad alguna de tocar puerto. También aborda una idea algo difundida en el siglo XIX, la de que la tierra era hueca y en los polos se encontraban enormes abismos por los que se podía caer. Por último, la obra “A picture of the sea”, del injustamente olvidado escritor William Gilmore Simms, sería crucial para que Poe ideara su relato.

El relato tiene rasgos del romanticismo: la pesadumbre que siempre está presente, el viaje como una metáfora de la vida, el exilio terrible hacia la nada, etc. Pero también podemos identificar rasgos de lo que el escritor de horror H.P. Lovecraft identificaría como “pánico cósmico” en su ensayo El horror sobrenatural en la literatura, material que lo ayudaría a construir su “horror cósmico” con el que también, lograría revolucionar el horror en el siglo XX.

“Manuscrito hallado en una botella” es parte de los cuentos marineros de Poe, y junto con “Un descenso al Maelstrom” y “La narración de Arthur Gordon Pym”, serían una gran influencia para escritores como William H, Hodgson, H.P. Lovecraft, Julio Verne, M.R. James y muchos otros. Las imágenes de obras como “The terror” de Dan Simmons, “En las montañas de la locura” de Lovecraft, “La esfinge de los hielos” de Verne, “La bestia” de Conrad y “Moby Dick” de Melville, entre otros, son claras muestras de esa sombra con la que Poe cubriría desde entonces, las letras universales.