Noche de paz

-Hoy es una fecha muy especial, capitán, el día en que el niño vino al mundo- dijo el insectoide.

-¿Ya pasó otro año? -preguntó el capitán resignado-.  No pensarás contarme la historia de nuevo…

Ignorando el pedido, el insectoide comenzó su relato:
-Luego de mucho buscar, el operador consiguió por fin guardar su ensambladora. El dueño de un galpón abandonado se apiadó y le permitió depositarla allí, entre dos bestias de tiro mecánicas, rodeada de pilas de chatarra. Pero esa noche, la máquina recorrió el lugar reuniendo piezas viejas y ensambló un robot-niño -el insectoide abrió los brazos con sobreactuado asombro-. ¡¿Cómo pudo hacerlo?! ¡No tenía programación alguna! Eso fue un milagro-.

-Aquella madrugada nos atrajo el fulgor de la soldadura. Mirtew, Glihin y yo solíamos descansar en ese galpón. Al ver al robotito, decidimos regalarle unas cosas que guardábamos por ahí: aceite lubricante, unos remaches dorados y un conector de ocho pines. Al marcharse, el operador lo dejó a mi cuidado. Su milagroso advenimiento auguraba que el pequeño sería decisivo para el futuro de la galaxia, jamás pensé que me causaría tantos problemas. Era mentiroso y desobediente. Decía que algún día dejaría de ser una máquina para ser un niño de verdad. Yo lo acompañaba a todas partes, aconsejándolo, mostrándole el buen camino-.

-¿Eras como su conciencia?

-No sé qué signifique eso, pero si quiere puedo relatarle nuestras aventuras.

-¿Tú y Ocho pines? No, gracias.

Please follow and like us:

Un pensamiento en “Noche de paz

  1. Buenísima mezcla de personajes. Me encanta este pin-ocho navideño que, como los anteriores, siempre me sacan una sonrisa. Felicidades Diego por el honor de leerte y por esta publicación. Un abrazo desde las Islas Canarias, España.?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *