Pensar la literatura desde los modelos de mundo

0 0
Read Time:7 Minute, 16 Second

La representación semántico-intensional textual contiene las informaciones semántico-intensionales del texto sin que en ella se tenga en cuenta la ordenación lineal que ofrecerán en la manifestación textual, ya que ésta depende del bloque de información.

En esta primera entrega de mi nueva columna, me propongo el objetivo de reflexionar sobre la categoría que le da nombre a la misma, me refiero al modelo de mundo. Para ello, abarcaremos dos autores fundamentales que trabajan este concepto: Manuel Asensi y Tomás Albaladejo.

Primero, se hace necesario identificar cómo es que la literatura genera sus propios mundos. Ya desde la Antigüedad, Aristóteles nos otorga ese primer tratado de teoría literaria en su Poética, donde presenta el concepto de mímesis. Categoría trabajada y discutida hasta el hartazgo a partir de su nacimiento. Desde asumir que lo representado en la literatura es una copia de la realidad, hasta pensar que la trasgrede a partir de la ficción y la alegoría.

Lo que sí debe quedar claro, es la diferenciación imperativa entre realidad y ficción en la literatura, detalle que se hace cada vez más difuso en las obras actuales. No obstante, es innegable que el mundo representado dentro del texto proviene de conocimientos previos del autor a partir de su aprehensión subjetiva (¿u objetiva?) de la realidad. ¿Cómo es que se da este proceso? Veamos lo que nos dicen los autores a estudiar:

(…) todo discurso, desde el nivel oracional hasta el del texto, presenta un modelo de mundo que posee una capacidad modelizadora, la cual lleva a los sujetos a realizar acciones y a representarse a sí mismos de un modo determinado. Ello quiere decir que la multiplicidad de mundos creada por los discursos no apuntan sino al mundo en el cual vivimos, de modo que el mundo posible no es sino una forma más de aludir a ese mundo. De hecho, una de las claves de la expresión “modelo de mundo” recae en el valor de modelización que contiene, de ahí que se hable de las acciones a las que son llevados los sujetos. (Asensi, 2016, p. 40)

Asensi niega la ficcionalidad del discurso literario. No obstante, tampoco lo asume como realidad, sino que lo entiende como un proceso de modelización o reducción alegórica de parte del autor desde su realidad cognoscible. De esa manera, las afecciones, ideología, vivencias, miedos y más, del autor, son aludidas en su texto literario.

Al rechazar la mímesis y ficcionalidad, Asensi no está proponiendo una idea descabellada para la actualidad como que la literatura refleja la realidad tal y cual como es, todo lo contrario. Entiende que no existe una sola realidad, sino que cada sujeto asume un modelo de mundo desde su subjetividad. A partir de este, sostiene relaciones semióticas con el texto que produce, aludiendo al mundo que concibe, ya sea desde una ficción fáctica o contrafáctica, siendo esta última quien recibe el mayor trabajo alegórico.

Por otro lado, Albaladejo (1998) disgrega sobre el modelo de mundo a partir de la lingüística, específicamente desde la semiótica. Así, se ve influenciado por la estructura tripartita del signo de Peirce para formar el triángulo intensión-extensión-referente:

(…) la intensión textual es resultado de la configuración lingüística de la extensión textual y que, por ello, el estudio de la extensión textual ha de hacerse a través de la intensión textual. El referente o conjunto referencial es parte integrante de la realidad exterior al texto. Desde un punto de vista lingüístico el estudio de dicha realidad interesa sólo en la medida en que es expresada por un texto de lengua natural e interesa fundamentalmente el estudio del conjunto de mecanismos que activa el productor para incorporar la extensión al texto en forma de intensión. Así pues, es extensión o conjunto referencial aquella parte de la realidad que es expresada y comunicada; la realidad no expresada por el texto no es extensión, aunque puede llegar a serlo para un texto en el que pase a ser intensión (p.20)

En ese sentido, se entiende la literatura como un producto desde su intensión, donde solo puede ser estudiada a partir del proceso semiológico de la comunicación de un referente externo y gracias al lenguaje. La propuesta de Albaladejo, que aporta para el conocimiento formal y procedimental del texto literario asumido como discurso, queda insuficiente, pues no le presta demasiada atención a lo literario.

La representación semántico-intensional textual contiene las informaciones semántico-intensionales del texto sin que en ella se tenga en cuenta la ordenación lineal que ofrecerán en la manifestación textual, ya que ésta depende del bloque de información. La representación semántico-intensional textual está formada por el conjunto de proposiciones que representan las informaciones semántico-intensionales descriptivas, esto es, constituidas por seres, estados, procesos y acciones, y por la descripción de mundos del texto, categoría perteneciente al área intensional del modelo lingüístico-textual en la que se reproduce el sistema de mundos de la extensión. La descripción de mundos del texto es, pues, una pieza primordial en la intensionalización de la extensión y constituye la descripción del mundo global o complejo del texto, secciones del cual son los diversos mundos y submundos de aquélla (…) La organización de mundos del texto está establecida, como es sabido, respecto de los individuos que hay en la extensión del texto, pues el mundo global se fragmenta de acuerdo con la visión o experiencia del mismo que aquéllos tienen. Las informaciones semánticointensionales descriptivas están distribuidas en los diferentes mundos y submundos del texto, de tal modo que el productor de éste comunica al receptor no sólo unas informaciones que son resultado de la intensionalización de los seres, estados, procesos y acciones de la estructura de conjunto referencial, sino también las actitudes de experiencia en dicha estructura incluidas relativas a aquellas informaciones. En la producción textual está situada en el proceso de intensionalización la operación por la que el productor del texto integra el sistema de mundos en la base textual; por su parte, en la recepción textual el receptor, al procesar el texto en dirección analítica, obtiene lingüísticamente dicho sistema gracias a la presencia de éste en la intensión del texto. De aquí los fundamentos lingüísticos de la organización de mundos del texto (Albaladejo, 1998, pp. 39-40)

Es en esta ordenación textual de la estructura sintáctica y semántica del texto global, donde encontramos la intención del autor y la articulación de su modelo de mundo. A partir de la disgregación y elección de sus proposiciones, refleja la intencionalidad comunicativa asumida desde el referente aludido. Los submundos de sus personajes, son parte de esta configuración, el cual engloba transversalmente su régimen subjetivo.

No obstante, no queda claro cómo es que esta subjetividad ingresa en este proceso semiótico-discursivo. La ideología, psicología, vivencias, miedos y más, no se posicionan dentro de la estructura tripartita del signo literario. Además, ubica al receptor como descifrador del código lingüístico y no como partícipe de la comunicación literaria desde su propia subjetividad. Asensi (2007), en otro de sus textos, logra reflexionar sobre ello:

(…) el arte es una ficción, esto es, una deformación-modelización de la realidad fenoménica (una ideología), que produce efectos de realidad. Al hablar de “efectos de realidad” quiero decir que el espectador o lector adquiere una percepción del mundo que en muchos casos le conducirá a actuar de un modo determinado en el mundo empírico. Y es claro que la actuación queda automáticamente ligada a la dimensión ética y política. (p. 141)

Así, el lector como sujeto pensante, también posee su propio modelo de mundo, por lo que, cuando se encuentra con el modelo de mundo representado en el texto literario, existe una semiosis entre ambos, pudiendo otorgarle nuevas perspectivas al receptor de la obra, trasgrediendo de esa manera su mundo conocido. Esto procedimiento Asensi lo denomina crítica literaria como sabotaje.

Con lo mencionado en el párrafo anterior, nos adentramos en la intencionalidad de la literatura y de qué manera puede influenciar ideológicamente al lector desde su modelo de mundo representado. El compromiso ético-político del escritor, es una reflexión que dejaremos para otra entrada de nuestra columna. Por el momento, solo diremos que el autor debe reflejar en su texto las contradicciones y la crisis de la realidad que percibe a partir de una consciencia de clase, o también proponer un nuevo reparto de lo sensible (Rancière) que trasgreda la realidad concebida. Todo ello tanto en la forma como en el fondo.


BIBLIOGRAFÍA

Albaladejo, T. (1998). Teoría de los mundos posibles y macroestructura narrativa. Universidad de Alicante: España.

Asensi, M. (2007). Crítica, sabotaje y subalternidad. Lectora, (13), pp. 133-153.

————– (2016). Teoría de los modelos de mundo y teoría de los mundos posibles. Actio nova: Revista de teoría de la literatura y literatura comparada. (0), pp. 38-55.


Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *