Poder y discurso: Apuntes hermenéuticos desde la subjetividad política

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El sujeto se vuelve invento de su propio invento discursivo.

Eric Rodríguez Ochoa.

 

R e s u m e n

La presente reflexión tiene como objetivo conocer de una manera general pero no por ello menos rigurosa, el modo operativo del discurso y el poder en las prácticas empírico-sociales; y hablar de una manera breve, sobre el mecanismo operante del discurso y su poder en la construcción individual del sujeto.

Tanto el lenguaje como el discurso, son conformados por un conjunto de signos, que se articulan entre sí para producir un sentido a partir de una o más referencias, constituyéndose como sistemas de “autoridad” en función del lenguaje, mismo que es reconocido como saber por ejemplo: el saber político.  

Palabras clave: lenguaje, discurso, legitimación, poder, sujeto, política.

 1- El poder y su facultad: un análisis sobre su evocación.

El poder se mira como dominación, y represión de unas fuerzas sobre otras luchas constantes. En la cuestión clínica pretende ocultar un estado de alienación/ normalidad, a través de instituciones, mecanismos y operaciones que realizan dicho encubrimiento y objetivación. Por supuesto, no pretendo decir que no existan enfermedades mentales sino que se reconoce en la formación de un estatuto médico un poder que relaciona al paciente con una enfermedad incluso aunque no se tuviera, el individuo pasa a formar parte de otro grupo denominado: Sano, normal. etc. Pero que además, estás parcitas se reconocen en el lenguaje (médico, social y cultural)

El ejercicio del poder no es simplemente una relación entre “iguales” individuales o colectivas, se trata de un modo de acción de algunos sobre algunos otros. Para fraseando a Foucault existe algo llamado el poder que existiría universalmente, en forma masiva o difusa, concentrado o distribuido. Sólo existe el poder que ejercen “unos” sobre “otros”. Además la relación no substancial de poder, no es negativo, también es un momento de toda creación.

2- El Discurso y su proyección pragmática.

El discurso político se analiza dentro de la genealogía como la descripción de hechos enunciativos que “retratan” específicamente la “realidad” contenida en el discurso (de hechos exteriores al propio discurso: relativos a contextos o situaciones). No se trata de mencionar sólo las partes del discurso y su descripción, sino también cómo funciona un discurso  y cómo estamos en cierta manera inmersos en él.  

Estos dos elementos: discurso y poder, indican qué instrumento se emplea como medio de manipulación y quién está nombrando los contenidos del discurso (y en ese sentido determinando la realidad) y son vías recíprocas de circulación de la información, pero siempre el poder lleva el mayor control de utilizar el discurso y los medios de circulación a sus intereses. Pues hay que distinguir que, en la vida política, es válido decir que todos podemos elaborar discursos bajo esa perspectiva, pero no todos tenemos ese poder, de hacer que nuestro discurso trascienda entre individuos como dominio político.  

También es necesario distinguir las relaciones de poder de las relaciones de comunicación que trasmiten una información por medio de un lenguaje, un sistema de signos o cualquier otro medio simbólico. La comunicación es siempre, sin duda  una cierta manera de actuar sobre el otro o los otros. Pero la producción y la circulación de elementos de significado pueden tener como objetivo o como consecuencia ciertos efectos de poder, estos últimos no son simplemente un aspecto de las primeras. Las relaciones de poder poseen una naturaleza específica, pasen a no pasen  a través del sistema de comunicación”.( Foucault, El sujeto y el Poder.1988 págs. 11-12).

Así, la verdad como construcción de la realidad del sujeto se forja a través de las prácticas que los diversos campos del saber, reproducen (en los juegos de lenguaje) desde la comunicación, la psiquiatría, la medicina, la política etc discursos que no tienen “el poder” sino en una construcción histórica –cultural que se fundan en el reconocimiento y legalidad  en la historicidad, perpetuando así una forma de relación de poder entre lo que allí se dice y el sometimiento de un individuo a lo dicho.

“El ejercicio del poder no es simplemente una relación entre “parejas” individuales o colectivas, se trata de un modo de acción de algunos sobre algunos otros. Lo que es decir, desde luego, que no existe algo llamado el Poder, o el poder, que existiría universalmente, en forma masiva o difusa, concentrado o distribuido. Sólo existe el poder que ejercen “unos” sobre “otros”. El poder sólo existe en acto aunque desde luego, se inscribe en un campo de posibilidades dispersas, apoyándose sobre estructuras permanentes. Ello también significa que el poder no es una especie de consentimiento. En sí mismo no es renuncia a una libertad, transferencia de derechos, poder de todos y cada uno delegado a unos cuantos ( lo cual no impide que el consentimiento pueda ser una condición para la existencia o el mantenimiento de la relación de poder), la relación de poder puede ser el efecto e consentimiento permanente o anterior, pero no es por naturaleza la manifestación de un consenso.”(Ibid).

Siguiendo a Laclau (1996), el poder que se ejerce o desea,  es a través del discurso. El deseo de un otro[1] Resulta difícil pensar en esto en función del discurso, porque éste no es exclusivo ni de la política ni del político, clínico etc, sino que pertenecemos a ello, como también el discurso por pertenecer al ámbito social está en relación al poder: de ejercer una autoridad en la familia, en las instituciones educativas, en la comunidad, en grupos organizados, etc.

La formación de un concepto (como el “poder”), según vemos, está relacionada con el contexto y la formación discursiva, los relatos no son aislados, de hecho, se hallan en relación unos con otros, interpretaciones de esas relaciones que se agrupan y distinguen. Ejemplo: de las definiciones de “la(s) democracia(s)” varían según cada autor, y aún según las posiciones que los autores de las definiciones tengan ante el discurso o juego discursivo, en contextos diferentes, en formaciones discursivas, como cuando se habla sobre: política.  Aquí, lo que se dice, es agrupado y ordenado en conceptos: democracia, transición democrática, participación ciudadana, bien común, partidos políticos, autoritarismo, populismo, oligarquía, mafia del poder, corrupción, económica, presidentes, cargos públicos, instituciones gubernamentales, pobreza, clase política, están entretejidos en un haz de relaciones que tienen algo en común: la continuidad de su contenido, un alcance “cronológico”.        

El discurso político está “contenido” dentro de la historia de “lo dicho” (por el poder en su exclusividad), que circula en una relación entre los que utilizan, conservan y tal vez, la renuevan, y por ello el discurso político ayuda a mantener el privilegio de la fuerza y los supeditados a ella.  

La otra parte, a decir, es que el acto discursivo político aprovecha la historia de lo dicho para ser masificado, envuelve a los individuos en el mismo discurso, que por esa circulación entre las personas, tiene poder por sí mismo independientemente de quien lo exprese. Así, la producción del discurso también lo entiende Foucault desde los parámetros del control, pero del discurso sobre los sujetos

3- Dimensiones discursivas.

Algunos autores, estructuralistas, tratan al discurso como una «formación», Una formación discursiva no es, pues, el texto ideal, continuo y sin asperezas, que corre bajo la multiplicidad de las  contradicciones y las resuelve en la unidad serena de un pensamiento coherente; tampoco es la superficie a la que viene a reflejarse, bajo mil aspectos diferentes, una contradicción que se hallaría a la vez en segundo término, pero dominante por doquier. Es más bien un espacio de disensiones múltiples; es un conjunto de oposiciones diferentes cuyos niveles y cometidos es preciso describir. El discurso y su poder tienen una relación asimétrica, se entrelazan pero no por ello, necesariamente juntas. El acto de ejercer un poder, no está sólo en el lenguaje, sino, cómo nos mostramos ante los otros. ¿Ley del más fuerte? , ¿Dominio del otro a través de la palabra? , ¿Ceder libertades a cambio de protección como lo creían los contractualistas del siglo XVIII?


Bibliografía:

*DELEUZE, Gilles. (1987), Foucault, Méx. Edit. Paidós.

*ERIBON, Didier. (1992), Michel Foucault, Barcelona. Edit. Anagrama.

*FOUCAULT, Michel. (1970), La arqueología del saber, Méx. Edit. Siglo XXI.

*FOUCAULT, Michel. (1971), El Orden del discurso, Méx. Edit. Tusquets

*FOUCAULT, Michel. (1981),  Las palabras y las cosas. Una arqueología de las ciencias humanas, Méx. Edit. Siglo XXI.

FOUCAULT, Michel. “Poderes y Estrategias”. En: Un diálogo sobre el poder y otras conversaciones. Alianza Ed., Madrid, 1985.

*FOUCAULT, Michel. (1988), “El sujeto y el poder”, en Revista Mexicana de Sociología, Vol. 50, No. 3. (Jul. – Sep., 1988).

*FOUCAULT, Michel. (1994),  Michel Foucault Por sí mismo. En: M. Foucault, Dits et Écrits (Edward, F., Defert. D. (Eds), París. Edit. Gallimard. (Traducción Jorge Dávila)

*FOUCAULT, Michel. (1995), Vigilar y Castigar, nacimiento de la prisión, Méx. Edit. Siglo XXI.

*FOUCAULT, Michel. (1999), Voluntad del saber en Historia de la sexualidad Vol. I.  Méx. Edit. Siglo XXI.

*PORTILLA LEÓN, Miguel. (1959), La visión de los vencidos, Méx. Edit. UNAM.

*SWADESCH, Mauricio. (1950), El lenguaje y la vida humana, Méx. Edit. FCE.

*SHEDLER, Andreas. Jacqueline Peschard. (2000), ¿Por qué seguimos hablando de transición democrática en Mexico? Transición democrática y gobernabilidad México y América Latina, Méx. Edit. UNAM.

*RODRÍGUEZ, Eric. (2021), El estudio biopolítico de Michel Foucault: apuntes genealógicos de la democracia en México. El nacimiento de La société infectée. Revista mexicana  Enpoli: entre política y literatura. México, Vol.6, pp.26-30 (consulta: mayo 2021) disponible en: http://www.enpoli.com.mx/edicion-impresa/.

[1] En realidad, hay un “otro” en el lenguaje, un “otro presente” que afirma Lacan. La posición que ocupan los sujetos en el discurso, es dispersa, porque el sujeto ante todo se vuelve parte del propio objeto del discurso. El sujeto se vuelve invento de su propio invento discursivo.  

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