PROMISING YOUNG WOMAN: CÓMO HACER LO QUE PIDE LA ACADEMIA SIN HACERLO

0 0
Read Time:9 Minute, 53 Second

Una de las películas más comentada por los espectadores y la crítica en los últimos meses, debido a sus numerosas nominaciones en importantes premios como Los Globos de Oro y Los Oscars, es la ópera prima de Emerald Fennell, Promising young woman. Ya en Killing Eve, serie que cuenta con tres temporadas hasta el momento, demuestra que posee una propuesta estética particular, la cual incluye colores vivos, humor negro, referencias populares y profundidad psicológica. Esta visión cinematográfica de la actriz, guionista, directora y productora británica, por primera vez llega a la pantalla grande, lo que ha provocado la admiración de muchos.

Promising young woman nos presenta la historia de Cassie, joven que lleva una doble vida; mientras que en la mañana atiende en una cafetería, en la noche va a bares y finge estar ebria, para así capturar hombres que se acerquen a ella con el objetivo de aprovecharse de su estado, desenmascarándolos y vengándose de ellos. Mientras la historia avanza, encontramos a una protagonista dañada, y la narrativa va dejando pistas de los motivos por el cual ella actúa de esa manera; su mejor amiga, Nina, fue violada repetidas veces por un hombre en la universidad mientras se encontraba inconsciente por beber demasiado alcohol.

Esta descripción, la cual es similar a la sinopsis presentada por la película, remite a una narrativa oscura y de venganza. En el caso del tráiler, la introducción es similar, además de insinuar que la cruzada de la protagonista puede implicar sangre, violencia y suspenso. Incluso algunos sectores de la crítica, le otorga al film características del cine de horror. Desde mi perspectiva, todo esto es intencional, pues se desea generar una falsa expectativa, con el objetivo de que el espectador se siente en su butaca esperando ver una película feminista de venganza y terror, que le pueda otorgar satisfacción observar cómo una mujer asesina a sus opresores masculinos. Es a ese sector del público y de la Academia, al cual considero que la película critica desde su propuesta estética original y trasgresora.

La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas ya ha anunciado que, en los próximos años, las películas, para poder ser nominadas a la categoría de Mejor película, requieren que dentro de su elenco de actores haya diversidad racial y de género. Más allá del populismo ridículo e insultante de la Academia, además de la violación hacia la libertad de creación, el cual no es nuestro objetivo criticar en esta oportunidad, es importante avizorar y prepararse para esta nueva etapa del cine, pues marcará un hiato en su historia.

Es en este contexto donde se ubica el largometraje de Fennell. Como ya mencionamos, la película tiene la intención de mostrarse en un inicio como una película más de las que ahora gusta a la Academia, pero el objetivo es totalmente lo contrario. Desde mi perspectiva, el film está repleto de falsas expectativas y giros de guion que se originan al creer que nos encontramos con una narrativa canónica, nuevamente un hecho completamente intencional; todo reforzado con una paleta de colores que confunde al receptor sin que se percate. De la misma manera, el mundo representado es cínico, golpeando a la posible creencia de una salida esperanzadora por parte del público espectador. Todo ello nos lleva a un mundo que roza con lo inverosímil, principalmente por el giro inesperado del final.

Uno de los logros más resaltantes de la película es su paleta de colores. Los planos se encuentran inundados entre los complementarios rosado y azul, los cuales representan a la mujer y al hombre respectivamente. Lo rosado queda ligado perfectamente con lo femenino, pero análogamente sabemos que este puede relacionarse con el rojo, signo del peligro. El azul y sus tonalidades celestes, no solamente se relaciona con el hombre, lo cual se demuestra con la vestimenta de los personajes masculinos en el film, exceptuando al padre de Cassie, pues todos poseen algún detalle azul; sino también con el trauma y el dolor, principalmente el de Cassie ante lo acontecido con su mejor amiga.

La protagonista aparece por primera vez en un plano general (como se puede observar en la imagen de la portada de esta columna) rodeada de un color rojo oscuro, mientras que a sus costados se ubican perfectamente en simetría dos espejos rectangulares que reflejan principalmente luces azules. Así, la protagonista es ubicada desde el inicio en un aura de peligro, mientras que el azul que aparece encima de ella es la masculinidad que rodea y ahoga su mundo. Esta propuesta es la que se va a sostener a lo largo de la película, pues el azul y celeste del patriarcado siempre se ubicará en las paredes y zonas altas de los planos, dando la sensación de superioridad y asfixia.

La primera “víctima” de la protagonista es Jerry, quien la lleva a su casa y quiere tener relaciones con ella estando supuestamente somnolienta por el alcohol. Luego de que le revela que realmente está sobria, la secuencia se corta y se presenta el nombre de la película en la pantalla. Inmediatamente después, ocurre una prolepsis y ya es de día; una de las primeras cosas que la cámara muestra es una mancha roja en la pierna de Cassie. Aquí, la dirección quiere sugestionar un hecho, el hombre ha sido asesinado o violentado. La cámara continúa su recorrido hacia las manos y se revela que en realidad es kétchup de su salchicha, (o no).

No se ha llegado ni a diez minutos de rodaje y ya la película desea hacer creer al espectador que ella es una asesina, principalmente desde el color rojo. No será hasta más adelante que se demuestra que esto no es así, sino que simplemente asusta a los hombres para que no hagan lo mismo con ninguna otra mujer.

Es con la segunda víctima, Neil, que se describe su modus operandi por completo. La secuencia, los planos, y el montaje se maneja de una manera magistral. Luego de la revelación de que realmente se encuentra sobria, la escena cambia a un plano y contraplano que acompaña a su conversación.

Como se puede observar, en el plano de él predomina el azul, tanto en su ropa como en su entorno; mientras que en el de Cassie resalta el rojo. Luego, ella se acerca hacia él.

La cámara sigue la persecución, ubicándose correctamente para poder resaltar como es que parte desde un espacio rojo y enjaula a su presa en otro espacio rojo diametralmente opuesto. En el recorrido, se intercala el azul con el amarillo, lo cual son decisiones de diseño que le agregan armonía y tensión a la secuencia. Por otro lado, toda la escena está acompañada por música de suspenso, pues aún el espectador se encuentra a la espera de que ella ataque o asesine a su víctima, alimentada por los colores rojos que hemos mencionado hasta el momento. Ello nunca ocurre.

Una última escena importante para señalar es cuando Cassie va a la casa del abogado que defendió al violador de su mejor amiga. Sorprendentemente, este se encuentra en un estado de psicosis, agobiado por sus culpas del pasado, incluyendo lo que hizo en contra de Nina.

Los planos, toda la casa y la ropa de ambos se encuentran inyectados completamente por el color azul. En este caso, el color representa el trauma y la depresión, al igual que el estancamiento que no permite avanzar tanto al abogado como a Cassie.

Así, ambos colores, el rosa y el azul, con sus respectivas tonalidades y saturaciones, representan la contradicción que configura al personaje principal, por un lado su carisma o felicidad, y por el otro el trauma o el hoyo en el que se encuentra y no puede salir. En ese sentido, el rojo del peligro o muerte y el azul de la masculinidad dominante, solo son complementos a esta contradicción principal, lo cual genera falsas expectativas en el espectador, el cual no puede escapar de la dicotomía hombre-mujer al cual se encuentra acostumbrado.

Si en un inicio la película se presenta como una venganza o con una estructura de suspenso, esto es rebatido por su no utilización de colores oscuros característicos del cine de terror, además de no mostrar alguna gota de sangre en ningún momento, jugando con el espectador y el dato falso.

No solo a nivel de fotografía y estética encontramos estas críticas hacia las expectativas que se encuentran de moda en el cine actual, sino también en la configuración narrativa. Por ejemplo, nunca es mencionada la palabra “violación”, ni tampoco se muestra el abuso, al igual que se evita mencionar qué pasó con Nina hasta el final. Si la película tiene el objetivo de ubicarse como un film feminista, se hace necesario apuntar a los conceptos correctos y a demostrar los hechos como fueron, pero Fennell no lo hace.

Al contrario de cómo piensa mi compañera columnista Farina Rodríguez, quien también realiza una crítica sobre esta película, en la cual plantea que el peso de esta se encuentra en su verosimilitud, yo considero que la película colinda fuertemente con lo inverosímil. Principalmente porque en el mundo representado, todos los hombres son violadores o apañadores de estos; el único que pudo haber escapado de este arquetipo y del que la protagonista se había enamorado, era Ryan. Pero en uno de los tantos giros de guion, él resultó ser uno de los que presenció la violación de Nina y nunca dijo nada.

Por otro lado, para reforzar la idea de la crítica hacia la Academia, la única amiga de Cassie es su compañera de trabajo, Gail, quien es afrodescendiente y transgénero. Ella, al igual que su padre, escapa de los colores que dominan el largometraje, protegiendo su representación o inclusión en otras esferas. Así, la película ubica a manera de sarcasmo este personaje aportando su cuota de “diversidad”.

Los últimos minutos de la película se articula en un laberinto de emociones y giros. En el enfrentamiento final con Al, el violador de Nina, cuando Cassie lo tiene esposado y está por hacerle una marca con un bisturí, él inesperadamente se libera y la asesina presionando con su rodilla en una almohada, el rostro de la protagonista. Aquí la película cambia totalmente de tono, acercándose, más que en lo anteriormente propuesto, a una cinta de terror. De una manera magistral, la secuencia es presentada con un sonido que se vuelve difuso entre silencios, gritos, gemidos, insultos y los pataleos de Cassie mientras va perdiendo la vida. La escena dura más de dos minutos de tensión sostenida, donde sin la presencia de un corte, la cámara inicia en un plano general y se va acercando a los cuerpos, hasta que finalmente la protagonista se deja de mover y queda inerte.

En el giro final, aparentemente Cassie ya tenía previsto que esto podía suceder, por lo que había planeado todo para que Al y compañía sean encarcelados ante su repentina muerte. Esta sección y todo lo presentado con anterioridad, hace dudar de si estamos en la realidad, pues puede ser parte de la fantasía de Cassie o del enunciador de la historia, quien de alguna manera necesita que se haga justicia a medias, a pesar de asesinar a la protagonista.

En conclusión, mi propuesta es que Emerald Fennell ha creado una pieza magistral, la cual se encuentra repleta de falsas expectativas y de giros que interpelan la inteligencia del espectador. En la industria de cine actual, donde se exige a lo bruto que se incluya diversidad y reivindicaciones modernas, la película engaña al ojo ingenuo, haciéndole creer que está viendo lo que quiere y está acostumbrado, pero he intentado demostrar que esto no es así. De esta manera, considero que la película va a ser ubicada dentro de las tantas obras que fueron valoradas años después de su creación, principalmente porque hace caso a lo que quiere la Academia, pero sin hacerlo.


Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *