REPRESIÓN DEL OTRO EN LA IDEA DE DEMOCRACIA: REFLEXIONES SOBRE LA CUESTIÓN POLÍTICA DESDE LA MIRADA DEL PSICOANÁLISIS

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R e s u m e n:

La visión de Sigmund Freud distingue el concepto de represión como formación o momento en el que ciertas fuerzas psíquicas se contraponen a la manifestación de un deseo que expresa la conciencia. Pero ello no es todo, la represión, está constituida por dos fuerzas que, aunque se excluyen mutuamente, entran en pugna: consciente e inconsciente. Estas estructuras psíquicas constituyen la formación del sujeto, sujeto que conoce, sujeto de conocimiento. En estas reflexiones se aborda un panorama general y no por ello menos riguroso sobre la idea de represión en el sujeto desde la mirada Freudiana, así como el cruce con el ámbito político como efecto, digamos, de dicha represión. En otras palabras, se reflexiona sobre cómo la idea de democracia puede ser un efecto de la represión de un deseo de libertad del sujeto consciente, que si bien, en un aparato de gobierno social como la democracia se es libre porque se es desde la voluntad de la mayoría, ¿no estaría allí un fundamento de la represión en ser iguales ante la ley? ¿Cómo entender la represión?  Así pues, estas reflexiones buscarán ampliar tanto futuras investigaciones sobre la relación entre psicoanálisis y política, como apuntalar tales investigaciones hacia un campo de estudio que está siendo explorado aún más con el paso del tiempo y que en este ensayo reflexivo se arroje atisbos de luz a dicho campo de estudio. 

Palabras clave: democracia. represión, estado, política, inconsciente, libertad, igualdad.

1. De las consideraciones de la idea de represión

En la obra Freudiana, específicamente en Contribución al movimiento psicoanalítico de 1914, el autor aseveró que la represión no fue más que una continuación de la propuesta teórica del filósofo Schopenhauer en su libro El mundo como voluntad y representación. En los primeros aportes teóricos de dicha obra, el término represión es equiparable al término de defensa, empleando estas palabras de una manera indistinta.

En la obra  Inhibición, síntoma y angustia (1926), el autor considera más prudente el uso no ya de represión sino de «proceso defensivo», que no había tenido relevancia, ya que fue sustituido por la palabra represión. Así, el término defensa tiene un enfoque conceptual más amplio que el de represión que, como hemos visto, refiere a las herramientas que utiliza el yo, contra los mecanismos histéricos. Freud aborda el principio de la teoría de defensa y represión como un juego de palabras, donde ambos términos se asemejan sinonímicamente, pero hace la distinción entre la defensa como un mecanismo abstracto y aquella represión que aparece como una particularidad defensiva.

Freud considera que existen tipos de represión, una prioritaria y otra secundaria, conllevando tal distinción el planteamiento de energías que interactúan entre las mismas. De este modo, la represión prioritaria utiliza la formación de recreación mediante el fortalecimiento de lo opuesto según Freud (1915): «La contrainvestidura  es  el único mecanismo  de  la represión  primordial; en la represión propiamente dicha (el esfuerzo de dar caza) se suma la sustracción de la investidura prcc. Y es muy posible que precisamente la investidura sustraída de la representación se aplique a la contrainvestidura» (pp. 178, 179).

Así por ejemplo, en el texto La represión de 1915, empieza a gestarse dicho concepto desde ciertas etapas. Freud nos dice que en un primer momento, existe una fijación con el líbido, es decir, una fijación desde la niñez. De la fijación surge la represión general o primaria, en la cual no se tiene consciencia de la representación de la propia pulsión.

Podríamos pensar que la represión es una forma de escapar del mundo interno, pero el esfuerzo es en vano porque el yo es inherente al sujeto, además de que la represión, según Freud, se articula con un tipo de defensa contra una vivencia sexual temprana. Un rechazo voluntario que ejerce el yo contra una representación que genera displacer. A su vez, el extrañamiento que percibe el yo hacia la representación se debe a la fuerza represora que posee la moral. En este momento, Freud podía identificar, junto a las enfermas (histeria), el momento en que se producía la relación de incompatibilidad entre un deseo sexual que quería expresarse y una prohibición moral que lo interrumpía.

2. La represión del otro en la idea de democracia

La idea de democracia surge en Grecia. Al paso de los siglos, se difunde en el mundo occidental y hoy en día es la base prioritaria sobre la que un Estado sustenta el interés colectivo, encaminado al ideal (imagen) de un bien común.

El Estado hace uso de la represión a través de diferentes instrumentos, uno de ellos es la posible democracia o bien «en nombre de la democracia». La lógica de la represión es inherente a los intereses de los gobernantes; el uso de la violencia es un mecanismo político para garantizar la adquisición o mantenimiento de sus intereses. Sea por motivos de estabilidad política o bien, para preservar un sistema-mundo determinado. Desde la mirada psicoanalítica, no es que sólo haya represión política, sino que hay posiciones que ocupa el sujeto inconsciente ante las formas de gobierno democráticas, porque el sujeto sede su deseo a cambio de protección, que no sólo se traduce en la aceptación de normas morales, sino que el sujeto forma un síntoma neurótico ante una “libertad normada”, porque excluye su deseo por el deseo otro. Este otro, como Estado, regula las patologías a través de las formas institucionales del gobierno, por ejemplo, en los sistemas penitenciarios y las instancias gubernamentales. Sin embargo, sucede algo importante con la cuestión de la represión que revisamos arriba: ¿por qué se habla de la democracia en relación con la represión? Existe un “olvido” que en psicoanálisis no es la posibilidad de no recordar, sino un “no querer saber”. Freud, considera en Psicopatología de la vida cotidiana (1901), que el olvido es una resistencia: repetir para no recordar.

Así, vivir en la dinámica democrática, donde se forma el ideal de gobierno, implica vivir bajo la repetición por diversos medios: hay una repetición precisamente de algo que no existe (en relación con esto, la teoría de la comunicación humana de Paul Watzlawick, representa el planteamiento más coherente sobre cómo es imposible no comunicar). A saber, la propaganda de la democracia es una probable repetición para recordar que no existe como tal: es la construcción de algo que no se puede recordar, porque no ha existido. La democracia hipotéticamente hablando, es la posibilidad de quitarnos o darnos algo que nunca hemos tenido, pero en lo que estamos ya. Como se mencionó anteriormente, vivimos una represión yoica que genera displacer, no querer ni sentirse parte de un “Estado democrático” y, sin embargo, asumirse a partir del mismo.

La institucionalización de la democracia tampoco ha mejorado la seguridad. Vivir bajo el esquema de la democracia es asumir que no se puede vivir de otra manera. A menudo se dice: “Es el camino de la igualdad” ¿Pero qué igualdad? ¿Cómo es posible hablar de igualdad? No dice absolutamente nada, pero lo más preocupante es que la igualdad se reduce sólo a la participación ciudadana, consultas populares, populismo, creación de partidos autónomos, etc., pero ello, no es expresión de igualdad sino una instrucción de la propia  psique para fomentar esta comunidad. De allí que, pensando ello bajo los lineamientos del ensayo, la represión del otro, es la imposibilidad de actuar diferente porque ni siquiera se sabe de qué otra forma se puede actuar, es una neurosis colectiva fomentada desde el Estado.   

Para Olea (2016), los ciudadanos responden a esta agresión estructural de muy diferentes maneras, y es evidente que para algunos sectores de la sociedad esta situación es una carga cotidiana; sin embargo, no se asumen con la capacidad para hacer algo al respecto. Otros ubican la problemática y se quejan, de alguna manera hacen pública su inconformidad. Unos más se organizan puntualmente para atender problemas y necesidades básicas. Existen quienes se identifican como ciudadanos con derechos y tienen además capacidades para exigir soluciones a las autoridades, mientras que otros, con perspectiva más autonomista, simplemente ya no esperan que las autoridades las atiendan y generan sus propias estrategias y plantean alternativas de acción. En palabras de Linz (1989):

[…] la represión política es tanto un indicador importante como una causa contribuyente a la ruptura, pero la relación entre causa y efecto no está clara. En cierto número de casos en nuestro estudio, la cantidad de violencia políticamente significativa fue relativamente pequeña, aunque la percepción distorsionada de esta violencia y un nivel muy bajo de tolerancia en la sociedad contribuyó al derrumbamiento. […] Es necesaria más investigación sobre los comienzos, las pautas y causas de la violencia colectiva o individual en democracias en crisis, pero es todavía más necesaria la investigación sobre la percepción que los contemporáneos tenían de esa violencia y la respuesta a ella de distintas élites (pp. 34-35).

De allí que la democracia no sea una fórmula en la cual avance una sociedad, ni un modelo sin fracturas en sus enlaces teóricos, sino una modalidad de cesión de la libertad y un acuerdo indirecto que genera displacer, porque hay una transición del estado salvaje al Estado Moderno, en esa transición está la represión del yo individual por el yo colectivo. La esencia de la represión democrática está en la voluntad de la mayoría.

 3. La práctica política en la mira del psicoanálisis (apunte final)

Queda de manifiesto que el psicoanálisis tiene relevancia en los análisis políticos. Incluso en el propio surgimiento de la disciplina, la cuestión política, está en el propio entramado del psicoanálisis.

La política en México a veces pareciera más el arte de la perfecta simulación, la censura mediática, la impunidad, la idolatría, etc. El psicoanálisis pretende conocer quiénes son los que construyen la democracia, quiénes gobiernan, quiénes son los narcisistas sádicos que dominan y deciden. En México se sigue esperando la aplicación del Estado de derecho, una libertad que rompa las cadenas de represión que no se han roto. En el 2012, se habló del fraude del 2006, y seguramente se hablará del gobierno en turno muchos años después. La dictadura de “lo que se dice” es poder expresarlo pero no en el momento, este es el verdadero pacto de la política en México.


Bibliografía y obras de consulta:
Freud, S. & Breuer, J. (1992). Estudios sobre la histeria. En J. L. Etcheverry (Traduc.), Obras Completas:

Sigmund Freud, (Vol. 2, pp. 1-314). Buenos Aires, Argentina: Amorrortu. (Trabajo original publicado
1893).

Freud, S. (1992). A propósito de un caso de neurosis obsesiva (caso del “hombre de las ratas”). En J. L.

Etcheverry (Traduc.), Obras Completas: Sigmund Freud, (Vol. 10, pp. 119-250). Buenos Aires, Argentina: Amorrortu. (Trabajo original publicado 1909).

Freud, S. (1992). Contribución a la historia del movimiento psicoanalítico. En J. L. Etcheverry (Traduc.), Obras Completas: Sigmund Freud, (Vol. 14,
pp. 1-64). Buenos Aires, Argentina: Amorrortu. (Trabajo original publicado 1914).

Freud, S. (1992). Esquema del psicoanálisis. En J. L. Etcheverry (Traduc.), Obras Completas: Sigmund Freud,

(Vol. 23, pp. 133-209). Buenos Aires, Argentina: Amorrortu. (Trabajo original publicado 1938).

Freud, S. (1992). Inhibición síntoma y angustia. En J. L. Etcheverry (Traduc.), Obras Completas: Sigmund

Freud, (Vol. 20, pp. 71-164). Buenos Aires, Argentina: Amorrortu. (Trabajo original publicado 1926).

Freud, S. (1992). La represión. En J. L. Etcheverry (Traduc.), Obras Completas: Sigmund Freud, (Vol. 14, pp.135-152). Buenos Aires, Argentina:
Amorrortu. (Trabajo original publicado 1915).

Internationalism.ORG, (2013), Bitácora electrónica. Tomado de http://es.internationalism.org/rm2000/2009/111_ferro. Consultado el 22 de enero de 2013.

Jardón R. (2012), “La represión en México. 1950-1971”. Revista Rebeldía, SICLA. Sistema de Información Clasificada, edición electrónica. http://siclapuebla.blogspot.mx/2012/05/la-represionen-mexico-1950-1971-raul.html. Consultada el 19 de enero de 2013.

Pereyra, C. (1974), Política y violencia. México, Fondo de Cultura Económica,1974.

Documenta sobre 18 años de «Guerra Sucia» en México. Edición electrónica. http://www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB180/index2.htm.

 

 

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One thought on “REPRESIÓN DEL OTRO EN LA IDEA DE DEMOCRACIA: REFLEXIONES SOBRE LA CUESTIÓN POLÍTICA DESDE LA MIRADA DEL PSICOANÁLISIS

  1. El maestrante Eric Rodriguez; lo he seguido en otros artículos, sobre todo en conferencias, y sus trabajos y reflexiones han sido siempre de muy buena calidad. ¡Felicidades!

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