Stand-up comedy o el conformismo de la mediocridad

Stand-up comedy o el conformismo de la mediocridad

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Un círculo, el tiempo es cíclico para el que está a gusto. Para quien busca escapar, tiene que inventarse que el tiempo es progresivo, continuo, modificable. Los estandoperos en casi todas sus rutinas de trabajo hablan y nos hacen vivir sus estados circulares: el tránsito al trabajo, lo cotidiano del trato con la familia; los ambientes laborales, el ser (M-H-LGBT+), los viajes, los problemas, las relaciones… lo que puede el escucha, en la oscuridad o tras la pantalla de las cavernas, reflexionar como cierto. Pero exagerado.

Tuve dos maestros en este quehacer, derivado de no sé qué suerte de historia reciente del espectáculo, gracias a mi tía Alicia, quien creyó que ahí estaba mucho de mi futuro en las tablas, cuando Las Tablas eran mi tabla de salvación profesional (aquí pondría la palabra error, pero sería injusto, pues si algo tiene la tía es buen ojo para el talento ajeno). Ella fue mi mesías (no me equivoco, mecenas, limitaría el hecho), cuando con su esfuerzo material (lana) pagó el curso con los que entonces eran los “únicos” maeses: La Tartamuda y Paul. Hay otros, pero a esos no los conocía. Punto.

Paul era el único que en verdad operaba como sensei, el otro pues afirmaba, asentaba o movía la cabeza sin escrutinio a lo que decía su amigo y compañero de trabajo. Hay que ser justos, La Tartamuda no aportaba más que su presencia validando el curso por ser famoso. Hubo momentos sí, de aportes, pero fueron los menos y no se arrebatan en mis recuerdos el lugar que ocupa Paul.

Entonces Paul nos hablaba a un grupo nutrido de ansiosos aspirantes a provocar la risa con la desgracia propia. Ahí estaba un pequeñín al que luego “jalaron” (sin albur) para hacerlo patiño de la tele; también estaba un esquizofrénico-mimo de Coyoacán, un gordillo de gafas, alto y moreno; el luego Teacher, un par de mujeres muy hermosas (no es misoginia anticipada para hacer un comentario al respecto del “mundo de los hombres”, es para después referirme al “bicho” raro que eran pero que seducían a dos que tres miembros del escaparte estandupero). Me detengo.

Estandopero y estandupero, sirve para hablar de quienes hablo, en ningún momento para comenzar una disquisición sobre conceptos más de acuerdo a realidades que pocos conocen. Punto y sigo.

Ahí estábamos Fernando y yo merengues. No haré recapitulación sobre las rutinas en particular que cada uno hacía porque es aburrir al lector o a la lectora (o lectore, por aquello de los tiempos incluyentes que corren); pero quiero hacer destacar que tanto Fernando como Yo Merengues, escapábamos de la general. Fernando, amigo de siempre mío y de mi tía Alicia, quería hacer su estandup de su condición de homosexual, algo reteinovador para el estándar mex, porque hasta esos años seguía siendo taboo tocar temas así de íntimos (precursor de gentes que hoy juegan con eso, sin albur, atended a Fernando X como su predecesor, y ¡Uníos!); yo me colaba en el estandup pensando: qué mierdas hago si no hay un “defecto” latente a la mano y visualmente reconocible por un hipotético (e hipócrita) público. Otro alto.

No es que solamente se hable de defectos o de lo que se consideran defectos, pero es un aprouch que ayuda muchisisisisísimo al momento de pararse a tomar el micro. Basta, no me juzgue sin saber del tema (así como yo, por lo tanto es autocensura marcada por autoanálisis lo que hago: ¿psicoanálisis?/con y sin albur). Y no se me escapa que utilizo el lenguaje a mis antojos para referirme a los pochismos. Ni modo otro aspecto del detenimiento al contar algo que usted desconoce.

Nos indicaron que tendríamos unos padrinos, mejor dicho, asesores que nos virgiliarían (si no ha leído La Divina o a san Facault… no entenderá el chiste) en la elección de los elementos necesarios para plantar la rutina. Pasos pequeños para hacerlo, aquí esto se convierte en mini manual (que no pequeña chaqueta):

  • Hacer un listado de defectos, sobre todo notorios a la vista,
  • hacer un listado de oficios, actos, tareas, etcéteras que sean particulares de usté. PE: mañas o TOCs.
  • Vida, qué cosas de su vida lo distinguen del resto de la población del mundo mundial que sólo usted crea que haiga (sic, por el gusto) vivido.
  • Piense en que no tiene filias ni contrato social con nadie. Incluye familiares, parejas en turno (o exes), el EDO, el Partido, los círculos de amigos, de trabajo o todo aquello que considere digno de respeto. Taládrese la cabeza pensando que en la traición a estas gentes está el material que lo puede hacer llegar a ser estandupero. Incluye la mamá, la madrecita y hasta Dog mismo (¿ya me va siguiendo?).
  • Póngase a revisar cómo hacer vueltas con los relatos, el lenguaje, las palabras, los contextos y los campos semánticos.
  • Olvídese de religión, sexo, creencia, cultura, raza, género, y semejantes, como algo dicno (sic y re-sic) e intocable.
  • Tal vez asuma que es necesario un poco de ética y moral, de la que se aprecie tener o de la que se imponga casi a punta de bala en el momento histórico que viva. “Cambia, todo cambia”, pero no los chingadazos de no “pensar situado”.

Pasado el tiempo y las jocosidades de algunos, acosar a las pocas compañeras, acoso ligth, la neta, pero acoso; pasando los ejercicios, los borradores de la rutina; pasando el apoyarse riendo y con aplausos, pasando gratos momentos de carcajada… como que me fui hundiendo yo. Qué cosa, y todavía no estudiaba etnohistoria. Yo Merengues pensé: ah, la madre. Estamos trabajando con temas que no hemos superado, con traumas, con rechazos sufridos, con aspiraciones acartonadas y otras tantas prohibidas. Estamos exponiéndonos ante un público que posiblemente estará borracho, o tratando de ligarse entre sí en el bar de comedia que toque, y ese mismo ambiente estará saturado de humo de cigarro (sí, se podían estas cosas); nos estaremos arrebatando el micrófono (freudiano y baquiano-albur incluido) tratando de superar la mediocridad del anterior estandupero. Ah, la madre.

¿Y en qué me baso? Sí, que si la gorda es gorda y tiene vida de gorda y sus problemas y suertes son derivadas de su corporalidad. Que si el ranchero es ranchero y vive una vida de rancho en el rancho en la ciudad, que si la bonita y gozosa (que no sibarita), ya no sabe cómo tratarse en un mundo machista y que parece no cambiar; que si el enano, y su mundo de enano… subalternidades, matrices de desigualdad, generadores de violencias; colonialidad, neoliberalismo, el sistema. Márgenes y vivencia en los contornos, pero dentro y sin ánimo de cambiarlo… porque se acabaría la rutina.

¿Vio a dónde llegamos?

Acabar con la rutina, así se le llama también al trabajo detrás del micro (sí, heteropatriarcal y misógino). Por eso mismo el tiempo que se puede abrazar para salir de este embrollo es aquél que va de menos a más, de menor a mayor, en un proceso de larga o corta o de “se me acorta” cada vez más la duración (besos a Braudel). Si nos establecemos como estandopero en un tiempo circular, créalo, seremos un gran estandupero. Pero si escapa, como yo, es que sus miras son del tiempo Marxista, del criticismo feminista y de la agencia de la potencia Spinoziana. Ay, sí, ya me volé la barda, pero agrego: el standupero es primordialmente platónico.

Esto no quiere decir que el estandopero sea un mediocre, ¡existen magníficos!, pero es con su mediocridad vital, que no vitalicia, con la que llena su tiempo de rutina para destacar y para distinguirse. No se engañe y no se deje engañar si le dicen que es terapéutico hablar de sí mismo y sus problemas y de su visión del mundo detrás de un micrófono (material y simbólico), delante de gente en una caverna con alcohol y otras ansias; no es sanador cobrar al término de una función, casi siempre en la madrugada, donde se escupió la apestada vida que se come la cola (aquí dejo el albur abierto, que conste).

PS: El albur puede o no existir en esta forma dicna de oficio. Amén.

 

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6 thoughts on “Stand-up comedy o el conformismo de la mediocridad

    1. No creo que exista una grabación del evento en el que participé. Era en los tiempos en que todavía no había por todos lados cámaras. Queda la experiencia y el recuerdo. Gracias por el comentario.

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