El Pelukas y los sobresaltos de la adrenalina

Yo creo que no hay imposibles. Eso lo aprendí con la patineta, lo aprendí a golpes, a raspadas, a roturas de cuerpo, eso es lo padre. No se rindan. Si ustedes no se tienen que romper nada, no se tienen que caer, pues no hay ningún problema, al contrario, échenle más ganas. Ahí estaban todos los morritos sentados, abrazados cada uno a sus rodillas, riéndose entre ellos, ocultos debajo de greñas oxigenadas y gorras de acabados metálicos. Fijan su atención en otro chico que, alejado de la multitud, avanza sobre…

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