Trece de marzo no se olvida

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Desde el anuncio de la visita de George Bush a Yucatán se fueron escuchando voces que la rechazaban al tiempo en que se programaban todo tipo de protesta. Fue una larga jornada antiimperialista de dos semanas, en las cuales los yucatecos (principalmente jóvenes) repudiaron la llegada del genocida, la política imperialista de su país, las invasiones a Irak y Afganistán, la intromisión en la vida de todo el orbe, el bloqueo contra Cuba y su desprecio a otras formas de sociedad. Además, la inconformidad incluía las muestras de entrega y sumisión ante el Imperio del gobierno panista federal de Felipe Calderón y estatal de Patricio Patrón Laviada.

Las expresiones culturales como los murales, el grafiti, la música alternativa y de protesta, además del teatro independiente, fueron los principales medios de concientización que se emplearon en las manifestantes para convocar a la sociedad a sumarse a las acciones programadas. La protesta como expresión poética de la inconformidad y los diversos mítines se acompañaron del arte.

La sumisión del gobierno panista fue tan grande que incluso concedió a los órganos de inteligencia estadounidenses y a sus marines el control de la vigilancia en Mérida y en diversas poblaciones del estado. No le importó a Patricio Patrón la violación de la soberanía nacional, ni la violación de las garantías individuales de los pobladores yucatecos, al cancelar su libre tránsito e, inclusive, en el poblado de Temozón establecer un estado de sitio, en el cual hasta los perros callejeros fueron sacrificados.

En su paso previo a Yucatán, George Bush dio muestra de su verdadera cara, en todos los países latinoamericanos que visitó dejo represión y subordinación de la mayoría de los gobiernos que lo recibieron. Yucatán no sería la excepción. El martes 13 de marzo de 2007, se realizó la más grande manifestación de toda la jornada antiimperialista partiendo del parque de Santa Ana y dirigiéndose hacia el Hotel Fiesta Americana (donde se hospedó Bush), los manifestantes gritamos, entre otras consignas; ¡Gobierno panista, cachorro imperialista! para denunciar el sometimiento al Imperio del espurio de Calderón. Además de gritar ¡Bush asesino! refiriéndonos a los crímenes de lesa humanidad cometidos en el mundo por el gobernante estadounidense. La manifestación fue larga y combativa, se prolongó durante varias horas, finalizando en la Plaza Grande de la capital yucateca.

El gobierno panista de Patricio Patrón Laviada, en coordinación con las fuerzas de inteligencia estadounidenses, lanzó una feroz represión contra los manifestantes en la que participaron más de 500 agentes de la policía municipal y estatal. Grandes violaciones a los derechos humanos se cometieron. Fueron detenidos decenas de ciudadanos en su mayoría jóvenes. Golpeados y vejados, los criminalizaron por ejercer su derecho a protestar.

Pocos días después de la represión se creó el Comité 13 de Marzo para exigir la liberación de los presos, los familiares de los jóvenes fueron los integrantes fundamentales. Durante más de dos meses 23 jóvenes permanecieron en los separos de la cárcel yucateca. Tres de ellos continuaron con proceso jurídico por más de un año. El desprecio panista fue claro, nada que vaya contra sus intereses capitalistas podía ser tolerado. Únicamente gracias a las constantes movilizaciones y protestas se logró la liberación total de los presos políticos, pero, continúan impunes las violaciones cometidas contra quienes nos rechazamos al imperialismo. ¡NI PERDÓN NI OLVIDO!

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